ESCENA VIII
DICHOS y la ROMUALDA, foro.
Romualda
(Una criadita muy humilde.) ¿Se puede?
Antonio
Anda, la Romualda...
Marcos
La miss del chico del portero.
Leonor
Pasa, pasa.
Antonio
¿Qué te ocurre?
Romualda
Pos naa, que m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y les dijiese a ustés, que hay abajo un señor mu mal encarao, que lleva dos horas rondando por delante la casa, y que al remate s’arrimao, ha preguntao por usté y está empeñao que si no sube que no se va.
Antonio
¡Cielos!...
Leonor
¿Y quién es?
Romualda
No sé; él ha dicho que se llama como eso que hacen las planchadoras...
Leonor
¡Las planchadoras!...
Romualda
¡Ah, ya sé... el quema la ropa!
Antonio
¿Lo oyes?
Marcos
¡Ese tío!...
Leonor
¡Ah! ¿El matón ese tan tremendo que me contaste?
Antonio
El mismo... Que viene por la oreja.
Romualda
Yo no sé por lo que vendrá; pero le ha dicho al señor Társilo que o le dejan subir pa decirle a usté dos cosas al oído...
Antonio
¿Lo estás oyendo?... ¡Al oído!
Romualda
U que le pongan abajo una cama, porque él no se mueve.
Marcos
¡Qué ferocidad!
Romualda
Y m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y les dijiese a ustés si le deja subir u le pone la cama.
Antonio
Bueno; ese tío viene con las negras. ¿Qué hago yo?
Leonor
¿Pues qué vas a hacer?... Decirle que suba y contarle la verdad; que tú eres un infeliz, que no has sido valiente en tu vida...
Antonio
No, eso no; porque se va a la casa de Andorra, lo cuenta, se enteran de que he sido un farsante, viene Maluenda, me pide las diez mil pesetas y...
Leonor
Sí, tienes razón. ¿Y qué haríamos?...
Marcos
Verdaderamente es un peligro...
Romualda
¿Qué le digo?
Antonio
Aguarda, mujer. Hija mía, si se te ocurriera algo para alejar a ese tío... porque mi vida está en peligro...
Leonor
¡Ah, calla!... ¡Sí!... ¡Ya está! Una idea feliz.
Antonio
¿Qué idea?
Leonor
Veréis qué bien. Dentro de cinco minutos sale volando. Anda, Romualda, dile a ese señor que suba.
Los dos
¿Cómo que suba?
Leonor
Sí, que suba en seguida; anda, anda.
Romualda
Voy, voy.
(Vase foro.)
Antonio
Pero hija mía, ¿tú sabes que ese bestia?...
Leonor
Te he salvado, ya verás. Lo mato del susto. Vosotros meteros aquí, en este cuarto. Quítate la americana, papá.
Marcos
¿Pero qué maquinas?
Leonor
Silencio... Venga la americana. Voy a poner en ella... (Mete en los bolsillos algo que no debe verse.) Ahora os encerráis ahí, y cuando oigáis que doy así con la mano en la mesa, empezáis como a reñir: golpes, ayes, gritos de pelea, y en seguida, dos tiros... y atentos a lo que yo diga, que con la palabra os indicaré lo que hay que seguir haciendo. (Llaman a la puerta.)
Los tres
¡¡Él!!...
Leonor
Pronto, silencio y lo que he dicho. Adentro.
Antonio
Descuida.
Marcos
Yo estaré atento. (Los encierra.)