ESCENA XI

DICHOS y SEÑOR TÁRSILO, foro.

Leonor

(Que va a mirar. Con terror.) ¡El portero! (Pausa.)

Antonio

¡Hombre, el señor Társilo!... ¡Ese bárbaro!... ¡Me alegro!... Ahora vamos a ver si sirvo o si no sirvo. Dejadme solo con él.

Leonor

¡Por Dios, papá!

Antonio

¡Ahora lo veremos!... Dejadme solo.

Marcos

Don Antonio, no se ensaye usté con ese bruto, que...

Antonio

(Imperativamente.) Fuera he dicho. Vosotros ahí dentro... (Les indica el cuarto izquierda.)

Leonor

Pero papá...

Antonio

Adentro. Pronto. (Entran los dos.) ¡Ahora, ahora veremos si sirvo o no sirvo! (Abre resueltamente la puerta.) Adelante.

Társilo

(Entrando burlonamente.) ¿Y qué, la gallina esa que tenían ustés recogida ha puesto pies en polvorosa?

Antonio

(Sereno y digno.) Señor Társilo, aquí no teníamos ninguna gallina recogida.

Társilo

Aquí las gallinas se las comen ustés, ¿no?

Antonio

Las gallinas y, si hace falta, los gallos. Conque a lo que venga usté concretamente, y nada más.

Társilo

¿Pero qué es esto?... ¿Es que se va usté a subir por las nubes?

Antonio

Yo no me subo por ninguna parte, pero a una impertinencia contesto con otra.

Társilo

Eso de impertinencia...

Antonio

Está dicho. Conque al asunto.

Társilo

¡Caray! Bueno, pues m’alegro de encontrarle a usté en ese terreno, hombre. Venga el dinero de los cuatro recibos, pero que a tocateja.

Antonio

Nada de tocateja. Y hágame usted el favor de decirle al casero, que el dinero de los cuatro recibos no lo tengo en este instante.

Társilo

(Burlonamente.) ¿Que no lo tiene usté?

Antonio

No, señor.

Társilo

¡Ja, jay!... Ya sabía yo que nos daríamos de narices con la excusita.

Antonio

Yo no me doy de narices con nada. Y le añade usté al casero que estoy colocado.

Társilo

(Gestos de extrañeza.) ¿Usté colocao?

Antonio

Yo colocado. Que esta noche cobro, y mañana sin falta, a las ocho en punto, pagaré sus recibos, y nada más. (Indicándole la puerta.)

Társilo

Bueno, don Antonio, usté es un número de circo. Pa un rato de risa, Charló y usté. ¡Ja, jay!

Antonio

Señor Társilo, a la portería.

Társilo

(Con calma.) Espérese usté un ratito, que no quiero. Y antes, cuando se echaba usté por los suelos, amos, toavía me daba usté un poco de lástima, ¡qué demonio!; pero hoy que me s’ha disfrazao usté de Ciz Campeador, voy a aprovecharlo pa decirle a usté escuetamente que es usté un tío más fresco que la escarcha y un tramposo, pero que como una loma, ¿está esto clarito?

Antonio

(Vivamente.) ¿Yo tramposo?

Társilo

Usté.

Antonio

Pues bien, señor Társilo; a ese insulto soez y grosero, para el que ni mi desgracia ni mi conducta le autorizan a usté, yo contesto diciendo que usté es un canalla, y un bárbaro sin educación y sin decoro.

Társilo

(Furioso y torvo.) Alto el carrito, mi amigo... Eso de canalla, ¿tie usté coraje pa sostenerlo?...

Antonio

¿Que si tengo coraje?... Lo va usted a ver, pero en seguida. (Cierra la puerta con cerrojo.)

Társilo

¿Qué hace usted?

Antonio

Ya estamos encerrados, y mano a mano, señor Társilo. (En actitud seria y resuelta.)

Társilo

¿Y qué pasa?

Antonio

Pues pasa que ahora, ahora mismo va usted a decirme que retira todos, todos los insultos que me ha dirigido, o le juro a usted, por la memoria sagrada de mi madre, que uno de los dos se queda muerto aquí dentro. (Dando un puñetazo en la mesa.) ¡Muerto!

Társilo

¡Don Antonio!... .

Antonio

(Exaltado.) ¡Muerto!... ¡Pronto, señor Társilo, pronto! ¡O retráctese usted o defiéndase, porque ya no me importa ni morir ni matar!...

Társilo

¡Pero por qué se pone usté así, señor!

Antonio

Ni morir ni matar... Conque o dice usted que soy una persona decente, o se parte usté el corazón conmigo ahora mismo.

Társilo

Don Antonio, un poco de calma...

Antonio

¡La he perdido ya! ¡O dice usted que soy un hombre honrado, sin más excusas, o le parto a usté el corazón, so cobarde!

Társilo

Don Antonio, no se ponga usté así, ¡caray!, que nadie ha dicho en serio que usté no fuese lo que es. Sino que uno s’acalora y...

Antonio

¡Se acalora!... ¡Miserable!... Y cuando me ha visto usted llorando a sus pies, abrazado a mi hija, pidiéndole un poco de compasión para nuestra miseria... ¡se ha reído de mí!, llamándome fresco y tramposo... ¿Y ahora?... Repita usted ahora solo una sílaba de esos insultos, y toda la sangre miserable que...

Társilo

Don Antonio, ¡caray!, que hace tres años que vive usted aquí, y cuando se toma confianza con las personas, uno no mide...

Antonio

¡So blanco!

Társilo

¿Yo blanco?

Antonio

¡Nítido!

Társilo

Bueno, eso es otra cosa. A más, que usté ya sabe lo tiranos que son los caseros, don Antonio, y va uno sin cobrar y le ponen verde. Que últimamente, que esté usté dos años u tres sin pagar, ¡a mí qué!...

Antonio

Ni dos años ni un día siquiera. Mañana sube usted los recibos, y nada más.

Társilo

Bueno, y si yo no pudiera subir, ya mandaré a la chica... porque como uno...

Antonio

Y ahora a la calle.

Társilo

Sí, señor, y crea usté que si yo sé el disgusto...

Antonio

Pero antes una advertencia.

Társilo

Usté dirá.

Antonio

Otro día, cuando trasponga usté los umbrales de esta casa, se quita usté la gorra, así. (Se la quita y se la tira al pasillo.)

Társilo

No hace falta poner ejemplos.

Antonio

Y entra usté descubierto, como yo lo estoy.

Társilo

¡Si no m’ha dao usté tiempo, señor!

Antonio

¡A la portería!

Társilo

Sí, señor.

Antonio

¡Fuera de aquí! (Le empuja y cierra.) ¡So embustero!