ESCENA II

DICHOS, TITO y TORRIJA por la izquierda

Tito

¡Caramba!... ¡Coro de murmuración; como si lo viera!

Mar.

Ay, hijo, ¿en qué lo ha conocido usted?

Tito

Mujeres junto a una fuente, y con cacharros... a murmurar, ya se sabe.

Quique

Oiga usted, señor Guiloya, ¿eso de cacharros, es por nosotros?

Tito

Es por completar la figura retórica.

Quique

¿Y por qué no la completa usted con sus deudos?

Tito

No los tengo.

Quique

Bueno, pues con sus deudas, que esas no dirá usted que no las tiene.

Tor.

¡Ja, ja!... (Fingiendo una gran risa.) ¡Pero has visto qué gracioso!...

Tito

¡Calla, hombre! Si este joven creo que hace unos chistes con los apellidos, que dice su padre que por qué no será todo el mundo expósito...

Mar.

Es que si el chico fuera muy gracioso, ¿qué iban a hacer los demás?

Tito

Bueno; pero vamos a ver. ¿Se murmuraba o no se murmuraba?

Mar.

No se murmuraba, hijo; sencillos comentarios.

Tito

No, si no me hubiesen extrañado las represalias, porque hay que oír cómo las están poniendo a ustedes allí, en aquel cenador precisamente.

Mar.

¡Ay, sí!... ¿y quién se ocupa de nosotros, hijo?

Tor.

Pues Florita, su despiadada, su eterna rival de usted.

Mar.

¿Y qué decía, si puede saberse?

Tor.

Que no puede usted remediarlo, que desde que sabe usted que ella se casa, que se la come la envidia. Que por eso se han venido ustedes tan lejos.

Tito

Y que toda la vida se la ha pasado usted poniéndole dos luces a San Antonio, una para que le dé a usted novio y otra para que se le lo quite a las amigas.

Tor.

Pero que ya puede usted apagar la segunda.

Tito

Y la primera.

Mar.

¿Y les ha mandado a ustedes a soplar, eh?... ¡Muy bien, muy bien!... (Todos ríen.)

Quique

(Chúpate esa.)

Nolo

(Tiene gracia.)

Tito

Pues si oye usted a Aurorita Méndez... ¡qué horror!... decía que no sabe qué atractivo tiene usted para que la asedien tantos pipiolos.

Nolo

Oiga usted, señor Guiloya, ¿eso de pipiolos, es por nosotros?

Tito

Es por completar la figura retórica.

Tor.

Y la ha puesto a usted un mote que ha sido un éxito.

Tito

La llama «El Paraíso de los niños».

Mar.

¡Muy gracioso, muy gracioso!... ¿y eso lo ha dicho Aurorita Méndez? ¡Me parece mentira que diga esas cosas la hija de un catedrático!

Con.

Una pobrecita más flaca que un fideo y que lleva un escote hasta aquí.

Mar.

Y no sé para qué, porque enseña menos que su padre...

Quique

¡Que es el colmo!

Mar.

Como que cuando esa marisabia hizo el bachillerato, decían los chicos que el latín era lo único que tenía sobresaliente.

Con.

¡Déjalas... ya quisieran!

Nolo

No haga usted caso. Siempre ha habido clases.

Mar.

Eso lo dirá el padre, porque ella tiene vacaciones para un rato... ¡El Paraíso de los niños!... Vamos hacia allá, que voy a ver si le digo dos cositas y me convierto en «El Infierno de los viejos...»

Nolo, Quique

Muy bien, muy bien. ¡Bravo, bravo! (Vanse izquierda.)

Tito

Va que trina. (Riendo.)

Tor.

¡Esta noche se pegan!...

Tito

Eso voy buscando.

Tor.

¡Eres diabólico!