ESCENA III
DICHOS, PICAVEA y MANCHÓN
Pic.
Oye, ¿qué le habéis hecho a Maruja Peláez, que va echando chispas?
Tor.
Las cosas de éste; ya le conoces.
Tito
¿Y Galán, y Galán?... ¿cómo anda, tú?
Man.
¡Calla, chico, medio muerto!
Pic.
Allí le tenéis al pobre, en brazos de Florita, lívido, sudoroso, jadeante... Pasan del Fox trot al Guan step, y del Guan step al tuesten, sin tomar aliento.
Man.
Y en el tuesten le hemos dejado.
Pic.
Está que echa hollín.
Tito
¡Formidable, hombre, os digo que formidable!...
Pic.
Bueno, tú, pero yo creo que debías ir pensando en buscar una solución a esta broma, porque el pobre Galán, en estos quince días, se ha quedado en los huesos.
Man.
¡Está que no se le conoce!
Tor.
¡Da lástima!
Tito
Señor, ¿pero no era esto lo que nos proponíamos? Las bromas, pesadas, o no darlas.
Man.
Sí, pero es que este hombre está en un estado de excitación, que ya has visto los dos puntapiés que le ha dado a Picavea en el vestíbulo.
Pic.
¡Qué animal!... ¡Como que si no le sujetáis me tienen que extraer la bota quirúrgicamente!
Tito
¿Se ha enterado don Gonzalo del jaleo?
Tor.
Creo que no. Pero en fin, yo también temo que Galán, si apuramos mucho la broma, en su desesperación, confiese la verdad y se produzca una catástrofe.
Tito
No asustarse, hombre, si le tiene a don Gonzalo más miedo que nosotros.
Pic.
Bueno, pero es que además, estos pobres ancianos han tomado la cosa tan en serio, que, según dicen, Florita se está haciendo hasta el trousseau. Y vamos, hasta este extremo, yo creo que...
Tito
Nada, hombre, que no apuraros. Ya me conoceis... ¿Habéis visto la gracia conque he complicado todo esto?... Pues mucho más gracioso es lo que estoy tramando para deshacerlo.
Los tres
¿Y qué es? ¿qué es?
Tito
Permitidme que me lo reserve. Lo tengo todavía medio urdido. Os anticiparé, sin embargo, que es un drama pasional, que voy a complicar en él nuevos personajes y que tiene un desenlace muy poético, inesperado y sentimental...
Pic.
Bueno, pero...
Tito
Ni una palabra más. Pronto lo sabréis todo.
Man.
Chits... silencio. Mirad, Galán que viene agonizante en brazos de don Marcelino.
Tor.
¡Pobrecillo!
Tito
Huyamos. (Vanse izquierda riendo.)