ESCENA X

DICHOS, DON GONZALO. Después GALÁN, TORRIJA, GUILOYA y MANCHÓN. Luego DON MARCELINO.

Don Gonzalo sale cautelosamente y cae de un modo fiero y terrible sobre Picavea, cogiéndole por el pescuezo.

Gonz.

¡Ah, granuja! ¡Te has vendido!

Pic.

(Trémulo de horror.) ¡¡Don Gonzalo!!

Flora

¡Por Dios, Gonzalo! ¡No le mates!

Gonz.

Lo que sospechábamos... ¿Lo ves? ¿Lo estás viendo?

Pic.

Pero don Gonzalo, por Dios, que yo...

Gonz.

¡Silencio o te ahogo, miserable!

Flora

¡Ay, Gonzalo, cálmate!

Gonz.

¡Quieres con tus calumnias destrozar la felicidad de dos almas, pero no te vale, reptil! Te hemos descubierto el juego.

Pic.

¡Don Gonzalo, que yo no he dicho... que no era eso!... ¡Ay, que me ahoga!

Gonz.

¡Baja la voz, canalla, y escúchame! No mereces honores de caballero, pero yo no puedo prescindir de mi noble condición. Mañana te mataré en duelo.

Flora

¡Ay, no, Gonzalo!

Pic.

No, don Gonzalo, eso sí que no... en duelo no, que yo soy inocente.

Gonz.

Te mataré como un perro; y ahora a la calle, en silencio, sin escándalo, sin ruido... que no se entere nadie... (Se lo lleva hacia la izquierda.)

Pic.

¡Pero don Gonzalo!

Gonz.

(Dándole un puntapié.) ¡Largo de aquí, calumniador!...

Pic.

¡Pero atiéndame usted!

Gonz.

¡A la calle!... Ni una palabra más.

(Picavea vase despavorido primera izquierda.)

Num.

(Saliendo aterrado.) Pero don Gonzalo, ¿qué es esto? ¿Qué pasa? (Le siguen Torrija, Guiloya y Manchón.) ¡Está usted lívido!

Flora

¡Ay, Nume, Nume!... (Se acerca a él.)

Marc.

(Saliendo.) ¿Qué sucede? ¿Qué ha ocurrido?

Gonz.

Nada, nada, que voy a matar a un calumniador, nada más. Ya lo explicaré todo. Ahora basta que diga delante de todos que mi hermana es para usted. Esto nadie tendrá poder para impedirlo. Y ahora, como desagravio, un abrazo, Galán, un fuerte y fraternal abrazo.

Num.

¡Don Gonzalo!... (Cae desfallecido en sus brazos.)

Gonz.

(Mirándole.) ¿Pero qué es esto? ¡Esa inercia!... ¡Esa palidez!... (Sacudiéndole.) ¡Galán!... ¡Galán!... ¡Se ha desvanecido!

Flora

Nume, Nume... ¡Ay, que no me oye!... (Sacudiéndole.) Nume, escucha... Nume, mira...

Gonz.

¿Pero qué será esto?

Marc.

La emoción, la sorpresa, el disgusto quizá... Hacedle aire...

Flora

¡Llevémosle a la cama!...

Num.

(Recobrándose súbitamente.) No. Nada, nada... ya se me pasa; no es nada. El sombrero, el bastón... Esto se me pasa a mí corriendo... vamos, a escape, quiero decir... El sombrero, el bastón.

Gonz.

De ninguna manera. Usted no sale de esta casa. Va usted a tomar un poco de éter. A mi cuarto, a mi cuarto. Y por Dios, señores... Confío en su discreción. Ni una palabra de todo esto... Silencio, silencio... (Don Gonzalo y Florita se llevan a Galán por la izquierda.)

Marc.

(A los guasones que quedan aterrados.) ¡Picavea ha subido al cielo!

(Telón.)

FIN DEL ACTO SEGUNDO