ESCENA II
DICHOS, DON ACISCLO, SEÑÁ CESÁREA y ANASTASIA, primera derecha.
D. Acisclo
(Sale cautelosamente por la primera derecha seguido de la señá Cesárea y Anastasia. Habla con voz velada por el despecho.) ¡Na, asolutamente na! ¡Ni un papel, ni un detalle! ¡Maldita sea!
Cazorla
(Yendo a su encuentro.) ¿No encontraron nada?
D. Acisclo
¡Naa, estoy que me muerdo! ¡Too registrao y naa! Ni el nombramiento, pa haberlo roto; ni cartas, ni credenciales, ni oficios... ¡naa!
Cazorla
¡Pero no han encontrado ni siquiera!...
Anastasia
Naa. ¿No lo oye usté? Cuatro calcetines con una de tomates que ni una fábrica e conservas, tres camisolas sin marcar, dos jerseises y unas silenciosas. Es too lo que tenía la maleta.
Cesárea
Y la mar de faturas. Zapatería de no sé qué... debe. Sastrería de no sé cuántos, debe. Camisería... de quién sabe Dios..., debe. Esos han dejao a deber hasta el bautizo.
Anastasia
Y también los hemos encontrao una faztura de la sombrerería, de cinco gorras. ¡Pásmese usté!
D. Acisclo
Claro, cinco gorras. ¡Como que es su uniforme!
Cazorla
¡No tener más, es inverosímil!
Cesárea
No lo duden ustés; esos hombres son mu ladinos, y pa mí que han dejao el equipaje en el cuartel de la Guardia Cevil, pa que no pudieran tocarles la documentación.
Cazorla
Es muy posible.
D. Acisclo
(A Anastasia.) ¿Y tú no les has visto romper papeles u esconderlos?
Anastasia
¡Digo, pues si yo lo hubiá visto! Ya los tendrían ustés en su poder. Les llevo una lista basta de las veces que estornudan, conque usté verá, (Yendo hacia el balcón.) ¡Y todavía está hablando! Eso es un loro.
D. Acisclo
¡Maldito sea! Pos yo no pueo hacer más pa quitámelos de encima, ya lo han visto ustés. Por las buenas, regalos, dinero, festejos...
Cesárea
¡Qué lástima fue lo del cohete! ¡Con el ingenio que tenía!
Cazorla
¡Si estalla medio metro más abajo... tiene que ir a curarse a Madrid!
D. Acisclo
Ya les dije a ustés que eso era un poco inocente. ¡Ahora hay que comenzar por las malas!
Cesárea
Pero por las malas... de veras.
Cazorla
¡Mi plan! Voy a seguir azuzando. (Vase al balcón con don Régulo.)
D. Acisclo
Por de pronto, ya he metido en la cárcel hasta El Perniles y Garibaldi, pa que no les puan dar datos contra nosotros.
Cesárea
Pero no basta, Acisclo, no basta. No seas infeliz, que tú eres un desgraciao. (Hablan el resto de la escena en tono confidencial.)
D. Acisclo
¿Yo?
Cesárea
¡Tú! Ya lo ves. Esos tíos t’han cogío el dinero y s’han reío de ti.
D. Acisclo
Pues mal año pa ellos, que el que se ríe de mí, llora a la postre.
Cesárea
Siquiá, quítales las dos mil pesetas.
D. Acisclo
Déjalo, que de eso s’ha encargao Carlanca. Ha cogío la bufanda, el retaco... y dos amigos, y esos canallas se dejan en el pueblo los billetes, como se los dejó aquel recaudador de contrebuciones... ¡Por estas!
Cesárea
Haces bien. Y a más, no consientas que a ti te quiten de mandar.
D. Acisclo
¡Nunca!
Cesárea
Tú ties en el pueblo too el poder; pos antes que soltar la tajá hay que dejarse en ella los dientes.
D. Acisclo
Descuida. No suelto las riendas. Treinta años mandando... ¡Con los enemigos que da eso! ¡Si me vían caído, me se comían! Pero estoy yo ya muy duro pa que me roan. No; yo te digo que no. Yo te digo que antes ¡le pegaba fuego al pueblo!
Cesárea
(Con entusiasmo.) ¡Ese eres tú!
D. Acisclo
¡Antes que verme pisao, too! ¿Lo oyes bien? (Con gesto de ira feroz.) ¡¡Too!!
Cesárea
¡Acisclo, que me espantas!
D. Acisclo
(Sonriendo.) ¡Mujer!
Cesárea
¡Lo has dicho en un tono, que me s’han puesto de punta hasta los pelos del añadío!
D. Acisclo
(Sigue sonriendo.) No t’apures, ya me conoces.
En el fondo soy un infeliz. Too, le llamo yo a un sustejo de naa.
Cesárea
¡Pero ten cuidao con Carlanca que ese es mu bruto!
D. Acisclo
¡Bah, otro infeliz!... ¿Sabes quién va a hacerles el avío a los forasteros?
Cesárea
¿Quién?
D. Acisclo
Ese rebajuelete.
Cesárea
¡Cazorla!
D. Acisclo
Ese. Que, míalo, (Riendo socarronamente.) no s’arrima una vez a don Régulo, que no le encienda el coraje.
(Para cumplir la indicación del diálogo, un momento antes se ve a don Régulo, inquieto, volver a su manía de dispararle a Ojeda, y a Anastasia y Cazorla que tratan de detenerlo.)
D. Régulo
(Exaltado de nuevo.) Sí, sí, tiene usted razón; luego se irán a Madrid ufanándose de habernos burlado y habernos escarnecido... y eso, no; de un caballero no se ríen esos... ¡Déjeme usted, lo mato!
Cazorla
¡Sí, sí... pero ahora no!
Anastasia
(Asustada.) ¡Por la Virgen Santísima! ¡Caramba! ¡Calma!
D. Acisclo
¿Pero qué le pasa a ese hombre?
Cazorla
¡Por Dios, señor Alcalde, intervenga usté, que le quiere disparar!
D. Acisclo
(Va hacia él.) ¡Pero qué va usté a hacer, so loco!... (Le separa del balcón.) Venga usté aquí.
D. Régulo
¡Don Acisclo, mi honra peligra! ¡Estoy en un estado de excitación que o mato a ese hombre, o me muero de un berrinche, me muero!
D. Acisclo
Serenidad, don Régulo, que no semos creaturas. Ya conoce usté mis dotrinas; brutos, pero a tiempo.
Cazorla
Eso le digo yo, quizá esta misma noche nos dará ocasión para todo.
Cesárea
Seguro. Cuando le traigan ustés los libros del Ayuntamiento pa que los revise.
D. Acisclo
Espérese usté a entonces, y de que ponga tanto así de reparo en naa, le da usté el puñetazo acordao en sesión, y en seguía los padrinos, la custión de honor y lo que sea, que no será poco, siendo usté el atizante.
D. Régulo
No sé si tendré paciencia para esperar, señor Alcalde. Yo aguanto pocas cosas, muy pocas, pero menos que ninguna, que nadie levante los ojos hasta mi mujer, porque a ese lo mato.
D. Acisclo
¡Hombre, no se ponga usté así! Después de too, aunque descubriese usté cualisquier cosilla...
D. Régulo
¡Ese muere!
D. Acisclo
(Aparte.) ¡Sabrá lo mío!
Cesárea
Es que doña Eduarda es una mujer honrá, don Régulo.
D. Régulo
Pero le tolera a ese hombre excesivas galanterías, señora Cesárea.
D. Acisclo
Bueno... no hay que olvidar tampoco que usté mismo la recomendó que estuviese amable con ese sujeto, y ella, quizás que por hacerle a usté caso...
D. Régulo
Pero una cosa es que me haga caso a mí, y otra que le haga caso a él. ¡Caramba!
Cazorla
Eso es bíblico.
D. Régulo
Comprenderán ustedes mi deseo de venganza.
D. Acisclo
Bueno, calma, que too llegará. Y ahora, antes que acabe, al Casino. (A Anastasia.) Y tú, de esto, ni tanto así, porque te costaría...
Anastasia
Quie usté callarse... Pasen pol gabinete y bajen por la escalera que da al callejón. (Vanse todos segunda derecha.)