ESCENA III
DICHOS, PEPE OJEDA y ALFREDO, por izquierda.
Pepe y Alfredo
(Pequeño saludo.) ¡Señora!
Anastasia
¡Excelentísimos señores! (Exagerada reverencia en la que le acompañan Eustaquio y Melitona.)
Pepe
Ya nos han dicho abajo que hemos sido trasladados de cuarto, ¿es cierto?
Anastasia
Por orden del señó Alcalde, sí, señor, excelentísimo señor. (Reverencia de los tres.)
Pepe
(Bueno, las reverencias son como para capitán general con mando en plaza.)
Alfredo
(Sigue mi perplejidad.)
Anastasia
El señó Ayuntamiento ha ordenao que se les pusiá a los excelentísimos señores en la sala prencipal, como corresponde al rango de presonas tan prencipales. (Reverencia de los tres.)
Eustaquio
¡Excelentísimos señores!
Pepe
(Por Eustaquio.) (Ese animal se va a dejar las narices en el suelo.)
Alfredo
¿De modo que podremos estar aquí los dos?
Anastasia
Sí, señor; aquí tenemos dos alcobas mu aparentes pa los señores. (Reverencia.)
Eustaquio
Una pa caa uno. (Reverencia.)
Pepe
Admirable.
Anastasia
Y la sala, como ven los excelentísimos señores, tiene dos balcones, que son esos... que dan a la calle, pa cuando se quian asomar.
Eustaquio
La calle está abajo. (Reverencia.)
Anastasia
Y enfrentito tien los señores el Casino.
Pepe
Verdaderamente panorámico.
Alfredo
«Círculo de la Amistad»... Muy bien.
Eustaquio
Sí, señor. Pero aquí en el pueblo le llaman La escorpionera.
Pepe
De un delicado humorismo.
Alfredo
¿Y nuestro equipaje?
Melitona
Ya lo tiene el excelentísimo señorito en su cuarto. (Se lo indica.)
Alfredo
¡Ah, pues con permiso!... (Entra en el primero.)
Eustaquio
Y vosotros ya sus podéis retirar si no sus manda naa el excelentísimo señor.
Pepe
Nada, nada... muchas gracias.
Eustaquio
Servidor. (Reverencia.)
Melitona
Servidora, (Otra reverencia.)
Pepe
Por Dios, criatura, que te vas a caer.
Melitona
No le hace.
Pepe
(¡Vaya una postal! ¡Qué colores!) Eres una tricomía.
Melitona
¿Qué dice el señor?
Pepe
¡Qué tricomía!
Melitona
¡Ay, qué señor, que micomía! (Vase izquierda.)