ESCENA XI
DICHOS, ANASTASIA, MELITONA, EUSTAQUIO y MORRONES, por la izquierda.
Cristina
¡Música!... ¿Oyen ustedes?
Alfredo
¿Pero qué música es esa?
Pepe
¿Qué ocurrirá?
Eduarda
(Que se asoma al balcón.) Es la charanga del tío Maíllo.
Pepe
¿Pero es que hay fiesta en el pueblo?
Cristina
¡No, qué ha de haber! Por eso me choca.
Eduarda
Y vienen hacia aquí... y les sigue la gente.
Cristina
¡Anda, y ponen las colgaduras en el Casino! (Un mozo pone colgaduras con los colores nacionales en el Casino.)
Pepe
(Asustado, a Alfredo.) ¡Oye, pero será eso también por nosotros!
Alfredo
¡Mucho me lo temo!...
Pepe
Oye, tú, ¿se me puede confundir a mí con el obispo?... porque yo ruedo ya de conjetura en conjetura...
(Entran Melitona, Anastasia, Eustaquio y Morrones por la izquierda. Vienen jadeantes, emocionados y muy alegres.)
Morrones
Excelentísimo señor...
Pepe
(Atónito.) ¿Es a mí?
Morrones
A usía excelentísima, que vengo de parte del señor alcalde, a decirle a usté que si pue vuecencia recibir a la señá maestra y a los alunos de las escuelas públicas, y a una comisión del Casino que viene a festejar a usía.
Pepe
¡A festejarme a mí!
Eustaquio
A usía: conque usté dirá.
Alfredo
¿Pero esa música y esos cohetes son por nosotros?
Eustaquio
¡Por ustés!
Pepe
¿Lo estás viendo?
Cristina
¡Por vosotros!... ¿pero a qué santo?
Pepe
¡No sé, porque yo me llamo Nicomedes!... ¡digo!...
(Estallan cohetes, repican las campanas, vuelve a sonar la música, grita la gente.)
Morrones
Conque, ¿qué les digo a las comisiones?
Pepe
Sí, que suban, que suban. (Todos van hacia la puerta izquierda.)
Alfredo
Bueno, tío; yo creo llegado el caso de que pregunte usted de un modo concreto con quién nos confunden.
Pepe
Quia, hombre; con esta gente pérfida nada de lealtades. Aguarda: malo será si a alguna de estas comisiones no le saco yo por quién nos toman.
Cristina
Ya están ahí; ya suben.
Anastasia
Viene too lo mejor del pueblo.
Eustaquio
¡Ahora verá usté lo güeno!