ESCENA XII
DICHOS, DOÑA TÁRSILA, CHICOS y CHICAS. Luego DON ACISCLO, SEÑÁ CESÁREA, DON RÉGULO, CAZORLA, CARLANCA, DON ALICIO, Socios del Casino, Señoritas, etc., etc.
Entra doña Társila, una señora con lentes, ridículamente vestida y con un peinado muy raro y muy liso. Lleva un papel de música en una mano y una batuta en la otra. La sigue un coro de Chicas y Chicos que traen un estandarte. Vienen formados de cuatro en fondo cantando y andando a pasos rítmicos.
Társila, Chicos y Chicas
(Cantan avanzando hacia Ojeda, y a medida que avanzan él retrocede, también a compás, como asustado de aquello. Cantando.)
¡Loor, loor, loor!...
¡Oh, insigne y gran señor!
Por tu visita honrosa,
la juventud estudiosa
te aclama con fervor.
¡Loor, loor, loooor!...
(Durante el himno han entrado las Comisiones con trajes de fiesta, se colocan ordenada y convenientemente, de modo adecuado, para que el conjunto pueda resultar más cómico.)
Társila
Con la venia del señor Alcalde. (Reverencia.) Excelentísimo señor: Cábeme, la inmerecida honra de ofrender a vuecencia este tierno plantel cultural, delicadas flores... (A un niño.) (Mateo, no te toques las narices, que está feo...) Delicadas flores que cultivó una servidora, humilde maestra superior, que no es normal, por envidias, e hija del gran pedágogo don Zacarías Ullera, mi señor padre, honra y prez de la magistratura docente nacional. Feo está que una servidora lo diga, pero mi señor padre era una persona muy docente; mucho más docente que yo. Con honda pena lo manifiesto. Sin embargo, como se murmura en la Corte que si los Ayuntamientos tienen o no tienen abandonadas sus obligaciones respecto a istrución pública, yo quiero dar a vuecencia un mentis, mostrándole los pogresos de estos tiernos niñas y niños, que no diré yo que sean unos Merlines, pero sí honra y prez de la infancia estudiosa y crecedera. (Tiburcio, que me das con el estandarte.) Y ahora, con permiso de vuecencia, me voy a permitir examinarlos, individual y corporativamente, para que se juzgue de su istrución. Con la venia.
Pepe
Oye, párvulo, no metas el dedo en el arrope, haz el favor. Siga...
Társila
Si quiere vuecencia, ¿empezaremos por la jografía?
Pepe
Por la jografía o por la jometría, me es igual...
Társila
Vamos a ver... Úrsula Canana.
Chica 1.ª
(Dando un paso al frente.) Servidora...
Társila
A ver, tenga usted la bondad de decirnos ¿cuántos golfos hay en España?...
Chica 1.ª
Muchísimos, golfos hay muchísimos.
Társila
Muy bien. ¿Y cabos, hay muchos cabos?
Chica 1.ª
Cabos también hay muchísimos.
Társila
¡Pero determínelos!
Chica 1.ª
Pues el Finisterre en Vizcaya, el Ortegal en Gerona, el... el...
Társila
¿Cómo se llama el que hay en Huelva?... Cabo de... (Acción de pegar.)
Chica 1.ª
Cabo de... (Le da dos golpes con la batuta.) de Palos.
Társila
¿Y cómo se llama el de Almería, cabo de qué?
Chica 1.ª
Cabo de... Cabo de...
Chico 1.º
¡Miau!
Chica 1.ª
¡Gato!
Pepe
Gata, rica.
Társila
Como verá vuecencia, salvo la confusión del sexo, todo lo demás...
Pepe
Sí, una verdadera monada. ¡Parece mentira! y a la edad que tiene: porque esta niña no habrá cumplido aún los treinta y seis años.
Chica 1.ª
¡Me voy pa los deciocho!
Pepe
Bueno, pues vete; anda, rica, vete y no vuelvas, anda.
Társila
Ahora va a ver vuecencia un discípulo aventajado. Aniceto Recocho.
Chico 1.º
Servidor.
Társila
¿Qué son líneas paralelas?
Chico 1.º
Mauregato, Sisebuto, Recaredo, Chindasvinto...
Társila
¿Pero que estás diciendo, so zarrapastroso?
Chica 2.ª
Es que él dice los reyes godos porque lo de las paralelas me lo tenía usté que haber preguntao a mí. Mire usté el papel y verá.
Társila
(Confusa.) ¿El papel?...
Chica 2.ª
Estos dos eran los reyes... Paralelas mi hermana y yo...
Társila
Sí, sí, bueno... (Me estáis haciendo correr un ridículo que eriza.) Bien, pues di, di... ¿Qué son líneas paralelas?
Chica 2.ª
Pues aquellas que no se prolongan por mucho que se encuentren. ¿Ve usté como era yo?
Társila
(¡Maldita sea tu estampa, so cafre!)
Pepe
Bueno, basta, basta... Si no me lo dijeran creería que estas criaturas habían estudiado en Bolonia.
D. Acisclo
Y ahora, excelentísimo señor, pocas palabras de mi parte. Ya ha visto usted nuestra juventud estudiosa, cómo aprovecha los desvelos del monecipio, de forma que solo nos resta, que iso fazto, don Alicio Carrascosa, aquí presente... llamao por su elocuencia el Melquíades de Pancorbo, (Don Alicio hace una gran reverencia.) su ciudad natal, va a tener el honor de ofrecerle el homenaje que le preparamos. Ande usté, don Alicio.
Todos
Chiss... (Silencio. Expectación.)
D. Alicio
(En tono de oratoria cursi.) Excelentísimo señor: mis nobles y queridos conterráneos. El Ilustrísimo Ayuntamiento de esta Villa, conjuntamente con el Casino de la misma, que tengo el honor de presidir, han organizado un banquete que a manera de modesto homenaje se ofrecerá mañana a este nuestro ilustre y preclaro huésped.
Pepe
(A un chico.) ¡Niño, deja las morcillitas!
D. Alicio
¡Ah, mis leales y queridos Villalganceños, los sentimientos patrióticos se exaltan ante las grandes y meritorias personalidades honra de la Nación!
Pepe
(A Alfredo.) (Me han tomado por un político. Lo que yo me figuraba.)
D. Alicio
Y mucho más, cuando el ciudadano integérrimo que nos honra con su visita, no es un político.
Pepe
(A Alfredo.) (Pues no soy un político.)
D. Alicio
No es un político ni mucho menos, y claro que ante tal negativa vosotros me preguntaréis, ¿es acaso un hombre de ciencia?... No.
Pepe
(A Alfredo.) No.
D. Alicio
¿Es un escritor eminente?... No.
Pepe
No.
D. Alicio
¿Es un artista ilustre?... No.
Pepe
(Asombrado.) Tampoco.
D. Alicio
¿Pues qué es este hombre, me preguntaréis?... Y yo, voy a deciros lo que es este hombre.
Pepe
(¡Gracias a Dios!)
D. Alicio
Pues este hombre es ¡nada menos! que el módulo representativo de una nueva función generatriz del Estado, en su relación legislativa, ¿he dicho legislativa?... jurídica, dentro de las modernas ideologías plasmadas en las grandes síntesis aspirativas de la Humanidad... ¡Eso es este hombre!
Pepe
¡Ca, hombre!
D. Alicio
Sí, hombre, eso y nada más.
Alfredo
(¿Qué será eso de módulo?)
Pepe
(No sé, pero me suena a algo así como a marisco.)
Alfredo
(Pues sí que nos ha sacado de dudas.)
D. Alicio
Y ahora que ya sabéis quién es, una sola palabra para terminar. Conterráneos, honremos a este hombre porque honrándole nos honramos. He dicho.
(Aplausos, bravos, felicitaciones.)
Pepe
Señores, unas palabras...
Todos
Chist... chist...
(Gran atención.)
Alfredo
(¿Pero qué va usted a decir?)
Pepe
(Una cosa parecida a la suya. Yo no me aguanto eso de módulo.) (Alto.) Villalganceños: Honrándome exageradamente ha dicho en disculpable exaltación el elocuente orador que me ha precedido en el uso de la palabra, que yo soy un módulo. Pues bien, sí, quizá yo sea un módulo, pero él en cambio es una espátula.
Alfredo
(Asustado, le tira de la americana.) (¡Tío!)
Pepe
Una espátula con la que se extiende sobre el lienzo de las realidades españolas el vivo anhelo del espíritu nacional que trata laudablemente de incorporarse, en la plenitud de todas sus conciencias, a la marcha triunfadora de los pueblos libres hacia los nuevos ideales del Derecho y de la Justicia...
Todos
¡Bravo, bravo! (Aplauden.)
Pepe
Villalganceños, pocas palabras más. Al honrarme a mí, ¿vosotros sabéis qué ideales exaltáis?
Todos
¡Sí, sí!
Pepe
Al ofrecerme este homenaje, ¿vosotros sabéis lo que significo yo?
Todos
¡Sí, sí!
Pepe
¿Vosotros sabéis quién soy yo?
Todos
¡Sí, sí!
Pepe
Pues si vosotros sabéis quién soy yo, yo no... yo no os molestaré en volveros a informar respecto a mis legendarias y tradicionales convicciones. He dicho. (Aplausos.)
D. Alicio
¡Viva España!
Todos
¡Viva!
D. Alicio
Sí, ¡viva la España de Sagunto y de Numancia, de Colón y de Hernán Cortés, del Dos de Mayo y de Covadonga! (Aplausos frenéticos.)
D. Acisclo
¡¡Viva España!!
Todos
¡¡Vivaaaaa!!
(Llorando todos, se abrazan, suena la música, repican las campanas, estallan los cohetes. Van desfilando, después de estrechar la mano y felicitar a Ojeda.)
Társila, Chicos y Chicas
(Cantado.)
Loor, loor, loor...
¡Oh insigne y gran señor!
etc., etc.
(Vanse todos.)