ESCENA XIII

PEPE OJEDA y ALFREDO.

Alfredo

¡Pero tío!

Pepe

(Cayendo derrengado sobre una silla.) ¡Ay, Alfredo!

Alfredo

¿Qué le pasa a usted?

Pepe

¡Que mi confusión sigue en aumento: que yo estoy muy malo, que yo no sé lo que me pasa! ¿A qué vienen esas explosiones patrióticas? ¿Por quién me toman? ¡Media hora hablando y aún no lo sé!

Alfredo

Sin embargo, tío, a mí me parece que empiezo a comprender...

Pepe

¿Tú?

Alfredo

Sí. Todo eso, sospecho que lo hacen porque nos temen.

Pepe

¿A nosotros? ¿Que nos temen?

Alfredo

Sí, nos tienen miedo, no hay duda... y por eso son las dádivas, el dinero, las aclamaciones. Nos confunden con algo que para ellos es un fantasma medroso.

Voz

(Lejos.) ¡Viva España!

Voces

(Ídem.) ¡Vivaaaaa!

Alfredo

¡Y conciencias concupiscentes y claudicadoras que infamó el delito, quieren acallar el terror de verse castigadas con gritos de falso patriotismo!

Pepe

¡Es posible! ¡Sin duda es eso! El miedo, siempre el miedo... ¡La cobardía profanando, para disculparse, las reliquias sagradas de la Historia! ¡Cobardía, miedo, claudicación!... ¡¡Ah miserables!!

Voz

(Ya muy lejos.) ¡Viva España!

Pepe

Sí, ¡viva España! Pero ¡cómo va a vivir, si no nos hacemos todos un poco mejores! Viva España, pero viva con un ideal cierto, seguro, firme, que acabe para siempre con los miedosos, con los claudicadores, con los cobardes... (Sale al balcón.) ¡Viva España! (Le aclaman frenéticamente. La gente grita; le aplauden de los balcones del Casino. Estalla un cohete junto a él. Entrando.) ¡Mi madre! (Se cubre los ojos con las manos.)

Alfredo

¿Qué ha sido?

Pepe

¡Un cohete! ¡De poco me deja ciego! ¡Y me lo ha disparado el Secretario! ¡Lo he visto! ¡Canalla! ¡Ladrón!

Voz

¡Viva España!

Voces

¡Vivaaaaa!

(Música, campanas, aplausos. Telón.)

FIN DEL ACTO SEGUNDO