TRADUCCIÓN.
1.— Orerúba ibape ereibae.—Nuestro padre en cielo tú eres quien. 2.— Imboyerobiá ripiramó nederéra toycó.—Honrado tu nombre sea. 3.— Tunderecomabán gatúorébe.—Venga tu ser bueno á nosotros también. 4.— Nederemínbotára tiyayé ibipe ibape y-yayéyabé.—Tu voluntad esta sea en tierra, en cielo hecha sea también. 5.— Orerembiú ara naboguara emée coára pipeorebe.—Nuestro sustento diario á cada necesitado da este día sobre nosotros. 6.— Nedéng iró orey-gangai pabaipé orebe marahá-rupé oregn-gír onungá haeoropo eyarimé.—Perdona nuestras deudas á nosotros; nosotros perdonamos. 7.— Toremboa imégan oiapá orepithiró epecatú mebae pochiguí. Amén.—Nos libra siempre sea de cosa mala. Amén.
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Del presbítero Rafael Celedón[[259]] tomamos el padre nuestro en el lenguaje de los arhuacos que habitan en la Sierra nevada de Santa Marta, de la república de Colombia. Indudablemente, que estos indígenas son descendientes de las grandes tribus aruacas, de las cuales hacemos descender nosotros á los indo-antillanos. La acción del tiempo, como es natural, les ha dado idioma propio. Hé aquí dicha oración:
Nauijí játei nauiendi cuéin nialáu; jankiyeile mijí acanijoca; nacua násan mijí jugucuí; mijí aluna jankibein gauanguá eikiga niguinuí narjlao nauiendi; naují gacuei nuijín nuijín ijecáuanásan kaij-ga; ainkí ijcabéita násan naují gajacuéin, eikiga narjlao násan ijcabeiki niguancalau nauijí masacacuéin, ainkí masjabalali ipeinane násan tainé; guajalicó acalegauá násan shanei. Asein.