XL.

† Ill.e S.r

Sup.co a V. m. diga al my señor El Condestable, que yo soy el q. hieren, y matan de los que salen en desafíos, pues me cuesta no poder llegarme a su vista, con los diablos de las querelas que llueuen. Y que si fuera vn Rodamonte, hiciera vn desafío campal con su cartel muy en forma, a todos los que auian de salir a desafíos para que no huuiesse mas querelas, o yo muriesse de vna vez, que aunq. estoy acostumbrado a morir muchas, Esta muerte la siento mas que todas las otras.

De V. m.—Ant. Perez.

Bibl. Nac. de París, Fr., 3.652, fol. 146. Empezaban los desaires y los desprecios á amargar la vida del emigrado. Hay otra carta (la 36, parte I de la Colec. Ochoa), en que hace también fieros, contando que tiene á la cabecera dos espadas, una damasquina y otra escocesa, que no se ciñe ya armas ordinarias. No hay, sin embargo, constancia de que pusiera á prueba el temple; antes abundan otras de que era, más que de manos, suelto de lengua, teniendo experiencia de cortar la pluma más que las espadas. (Colec. Ochoa, parte I, carta 136.)