ESCENA III.
Empieza á anochecer, y se va oscureciendo el teatro. Don Álvaro sale embozado en una capa de seda, con un gran sombrero blanco, botines y espuelas, cruza lentamente la escena mirando con dignidad y melancolía á todos lados, y se va por el puente. Todos le observan en gran silencio.