ESCENA VIII.
Guardian.
¡Hola!... Hermano Meliton.
¡Hola!... despierte le digo;
de la iglesia abra el postigo.
Meliton.
(Dentro.) ¿Pues qué, ya las cinco son?...
(Sale bostezando.)
Apostaré á que no han dado. (Bosteza.)
Guardian.
La iglesia abra.
Meliton.
No es de dia.
Guardian.
¿Replica?... Por vida mia...
Meliton.
¿Yo?... en mi vida he replicado.
Bien podia el penitente
hasta las cinco esperar;
difícil será encontrar
un pecador tan urgente. (Váse.)
Guardian.
(Conduciendo á Leonor hácia la iglesia.)
Vamos al punto, vamos;
en la casa de Dios, hermana, entremos,
su nombre bendigamos,
en su misericordia confiemos.
FIN DE LA JORNADA SEGUNDA.