ESCENA VIII.
D. Álvaro.
Dénme una espada, volaré á la muerte,
y si es vivir mi suerte,
y no la logro en tanto desconcierto,
yo os hago, eterno Dios, voto profundo
de renunciar al mundo,
y de acabar mi vida en un desierto.
FIN DE LA JORNADA CUARTA.
D. Álvaro.
Dénme una espada, volaré á la muerte,
y si es vivir mi suerte,
y no la logro en tanto desconcierto,
yo os hago, eterno Dios, voto profundo
de renunciar al mundo,
y de acabar mi vida en un desierto.
FIN DE LA JORNADA CUARTA.