ESCENA VIII.
Meliton.
¡Al infierno!... ¡buen viaje!
Tambien que era del infierno
dijo, para mi gobierno,
aquel nuevo personaje.
¡Jesus, y qué caras tan!...
me temo que mis sospechas
han de quedar satisfechas.
Voy á ver por dónde van.
(Se acerca á la portería y dice como admirado.)
¡Mi gran Padre San Francisco
me valga!... Van por la sierra,
sin tocar con el pié en tierra,
saltando de risco en risco.
Y el jaco les sigue en pós
como un perrillo faldero.
¡Calla!... hácia el despeñadero
de la ermita van los dos.
(Asomándose á la puerta con gran afan; á voces.)
¡Hola!... ¡Hermanos!... ¡Hola... Digo!...
No lleguen al paredon,
miren que hay excomunion.
Que Dios les va á dar castigo.
(Vuelve á la escena.)
No me oyen, vano es gritar.
Demonios son, es patente.
Con el santo penitente
sin duda van á cargar.
¡El Padre, el Padre Rafael!...
Si quien piensa mal, acierta.
Atrancaré bien la puerta...
pues tengo un miedo cruel.
(Cierra la puerta.)
Un olorcillo han dejado
de azufre... Voy á tocar
las campanas.
(Váse por un lado, y luego vuelve por otro como con gran miedo.)
Avisar
será mejor al prelado.
Sepa que en esta ocasion,
aunque refunfuñe luego,
no el Padre Guardian, el lego
tuvo la revelacion. (Váse.)