CAPÍTULO XIII.

Idea de un apostolado de los gentiles. — San Bernabé.

Año 42

Cuando se supo en Jerusalem lo que habia pasado en Antioquía, fué grande la emocion de todos.[686] Á pesar de la buena voluntad de algunos de los principales miembros de la Iglesia de Jerusalem, en particular de Pedro, dominaban en el colegio apostólico las más mezquinas ideas y cada vez que se sabia que se habia anunciado á los paganos la buena nueva, notábanse en algunos ancianos muestras de descontento. El hombre que en aquella ocasion triunfó de tan miserable envidia impidiendo que las máximas exclusivas de los «hebreos» arruinaran el porvenir del cristianismo, fué Bernabé, el hombre más ilustrado de la iglesia de Jerusalem; Bernabé, que era jefe del partido liberal y queria el progreso de la Iglesia, habia contribuido ya poderosamente á desterrar la desconfianza que inspiraba Pablo; y esta vez ejercia todavía una gran influencia, pues habiendo ido á Antioquía como delegado del cuerpo apostólico, vió y aprobó cuanto se habia hecho, declarando que la nueva Iglesia no tenia más que continuar por la senda que se habia trazado. Las conversiones se multiplicaban diariamente[687]: la fuerza vivificante y creatriz del cristianismo parecia haberse concentrado en Antioquía, en cuyo punto permaneció Bernabé, cuyo celo le impulsaba á estar allí donde la accion fuese más viva. Antioquía pues será su Iglesia en lo sucesivo; desde allí va á ejercer el ministerio más fecundo; el cristianismo ha sido injusto con ese grande hombre al no colocarle en primera línea entre sus fundadores; todas las buenas y grandes ideas fueron patrocinadas por Bernabé, y su inteligente osadía fué el contrapeso contra las funestas consecuencias que hubiera podido producir la obstinacion de los judíos que formaban parte del partido conservador de Jerusalem.

Hallándose Bernabé en Antioquía concibió una magnífica idea: Pablo estaba en Tarso sumido en una inaccion que para un hombre tan activo debia ser un suplicio; su falsa posicion, su rudeza y sus pretensiones exageradas hacian olvidar sus buenas cualidades, y se consumia sin ser útil á nadie. Bernabé supo aplicar á su obra esta fuerza que se aniquilaba en una soledad peligrosa por su clima, y por segunda vez tendió la mano á Pablo, y despues de domeñar su salvaje carácter hízole presentarse de nuevo en la sociedad de los hermanos de quienes trataba de alejarse.

El mismo Bernabé fué á Tarso, le buscó y le condujo á Antioquía:[688] esto ciertamente no lo hubieran hecho los obstinados judíos de Jerusalem; apoderarse de aquella grande alma tan indomable como susceptible; doblegarse ante las debilidades y rarezas de un hombre lleno de fuego, suponerse inferior á él y preparar el campo del modo más favorable para que se desarrollara la actividad de aquel hombre, olvidándose de sí mismo, es indudablemente llegar al colmo de la virtud, y esto es lo que Bernabé hizo por San Pablo. La mayor parte de la gloria de éste recae en el hombre que se anticipó á él en todas las cosas, que le hizo figurar en primer término descubriendo lo que valia, que le dió á conocer, impidiendo en más de una ocasion que sus defectos perjudicasen á la santa causa y que las mezquinas ideas de otros le indujesen á obrar mal. Todo esto lo hizo Bernabé en beneficio de la obra de Dios.

Año 43

Durante un año entero, Bernabé y Pablo estuvieron unidos por una activa colaboracion[689], y este fué el período más brillante, y sin duda más feliz de la vida de Pablo. La fecunda originalidad de aquellos dos grandes hombres elevó á la Iglesia de Antioquía á una altura á que no habia llegado ninguna otra hasta entonces, y la capital de Siria era uno de los puntos del mundo donde habia más movimiento; las cuestiones religiosas y sociales, así en la época romana como en nuestro tiempo, se discutian principalmente entre las grandes aglomeraciones de hombres, y ya iba observándose una especie de reaccion contra la inmoralidad general, á cuyas circunstancias se debió que más tarde fuese Antioquía la patria de los stilitas y solitarios[690]. Así pues, la buena doctrina contaba en aquella ciudad con las mejores condiciones de éxito.

Una circunstancia principal prueba por lo demás que la secta tuvo por primera vez en Antioquía plena conciencia de lo que hacia. En dicha ciudad recibió por primera vez un nombre distinto: hasta entonces los agregados se habian llamado entre sí los «creyentes», los «fieles», los «santos», los «hermanos», ó los «discípulos», y como no tenian un nombre oficial y público para designarles, se les dió el de christianus[691]. La terminacion es latina y no griega, lo cual parece indicar que se creó por la autoridad romana[692], así como herodiani, pompeiani, cæsariani[693]. De todos modos, es lo cierto que la poblacion pagana formó este nombre que indica un error, pues suponia que Christus, traduccion del hebreo Maschiah (el Mesías), era un nombre propio[694]. Aun muchos de aquellos que estaban poco al corriente de las ideas judías ó cristianas, debian creer al ver aquel nombre que Christus ó Chrestus era un jefe de partido que aún vivia[695]. La pronunciacion vulgar en efecto era chrestiani[696].

En todo caso los judíos no adoptaron, al menos de una manera continuada[697], el nombre dado por los romanos á sus correligionarios cismáticos, y siguieron llamando á los nuevos sectarios «Nazarenos» ó «Nazorenos,»[698] sin duda porque tenian costumbre de llamar á Jesús Han-nasri ó Han-nosri, el Nazareno. Este nombre se ha conservado hasta nuestros dias en todo el Oriente[699]. Llegamos á un punto importante: la hora en que una creacion nueva recibe un nombre es solemne, porque el nombre es el signo definitivo de la existencia. La formacion de la palabra «cristiano» señala tambien la fecha precisa en que la Iglesia de Jesús se separó del judaismo. Por mucho tiempo se confundirán aún las dos religiones, mas esta confusion no ocurrirá sino en los países donde el crecimiento del cristianismo, si así puede decirse, esté muy atrasado. Por lo demás, la secta aceptó al momento el nuevo dictado que se la daba, considerándolo como un título honroso[700]. Cuando se piensa que diez años despues de la muerte de Jesús adquirió su religion un nombre en las lenguas griega y latina en la capital de Syria, asombra el progreso alcanzado en tan poco tiempo. El cristianismo se ha desprendido completamente del seno de su madre; el verdadero pensamiento de Jesús ha triunfado de la indecision de sus primeros discípulos; la Iglesia de Jerusalem, que apenas conoce el arameo, el lenguaje de Jesús, queda oscurecida; el cristianismo habla griego, y se ha lanzado decisivamente en el gran torbellino del mundo griego y romano, de donde ya no saldrá más.

La actividad, la fiebre de ideas que se produjo en aquella jóven Iglesia debió ser extraordinaria; las grandes manifestaciones espiritistas eran muy frecuentes[701]; todos se creian inspirados de distinto modo; los unos eran «profetas,» los otros «doctores,»[702] y Bernabé, como lo indica su nombre[703], pertenecia sin duda á la clase de los primeros. Pablo no tenia título especial. Citábanse tambien entre los notables de la Iglesia de Antioquía, á Simon, llamado Niger, Lucio Cirineo, y Manahem, que habia sido hermano de leche de Herodes Antipas y que por consecuencia debia ser de edad muy avanzada[704]. Todos estos personajes eran judíos. Entre los paganos convertidos se contaba acaso ya aquel Evodio que, segun parece, figuró en primer término en cierta época en la Iglesia de Antioquía[705]. Es indudable que los paganos que acudieron á la primera predicacion serian en cierto modo inferiores á los demás, y debieron brillar poco en la predicacion y la profecía.

En medio de aquella sociedad tan activa y animada, Pablo se dejó arrastrar por la corriente. Más tarde se mostró contrario á la glosolalia[706], y es probable que nunca la practicara. Pero tuvo muchas visiones y revelaciones inmediatas[707], y probablemente fué en Antioquía[708] donde cayó en aquel éxtasis profundo que refiere en estos términos: «Yo conozco un hombre en Cristo que hace catorce años, (¿la cosa pasó corporalmente ó fuera del cuerpo? No lo sé. Dios lo sabe), fué arrebatado hasta el tercer cielo[709]; y yo sé que este hombre (si en el cuerpo ó fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fué arrebatado al paraiso,[710] donde oyó palabras inefables que no es permitido decir á un mortal[711]». Sóbrio y práctico, en lo general, Pablo participaba sin embargo de las ideas de su época acerca de lo sobrenatural; creia hacer milagros[712] como todo el mundo, y era imposible que los dones del Espíritu Santo, considerados como un privilegio comun á la Iglesia[713], le fueran negados á él.

Año 44

Pero almas poseidas de una llama tan ardiente no podian satisfacerse con las quimeras de una exuberante piedad: bien pronto se pensó en los medios de accion, y apoderóse de todos la idea de las grandes misiones destinadas á convertir á los paganos, empezando por el Asia Menor, idea que seguramente no se habria realizado si hubiese nacido en Jerusalem, porque aquella Iglesia no contaba con recursos pecuniarios. Para establecer convenientemente la propaganda necesitábanse suficientes fondos, y como toda la caja comun de Jerusalem servia para alimentar á los pobres, y á veces no bastaba, hacíase preciso que de todas las partes del mundo se enviaran socorros para que aquellos nobles mendigos no muriesen de hambre[714]. El comunismo habia producido en Jerusalem una miseria irremediable hasta el punto de que no era posible emprender empresa alguna, pero la Iglesia de Antioquía se hallaba libre de semejante azote. En estas ciudades profanas, los judíos, que vivian por lo general en comodidad, habian llegado á poseer grandes fortunas[715]; los fieles ingresaban en la Iglesia á veces con bienes considerables, y Antioquía fué la que facilitó los capitales para la fundacion del cristianismo. Fácil es comprender la completa diferencia de costumbres y de ideas que semejante circunstancia debió establecer entre las dos iglesias: Jerusalem siguió siendo la ciudad de los pobres de Dios, que soñando con las promesas del reino de los cielos[716], estaban como embriagados y aturdidos; Antioquía, casi extraña á la palabra de Jesús, que nunca oyera, fué la Iglesia de la accion y del progreso. Antioquía fué tambien la ciudad de Pablo; Jerusalem, la antigua ciudad del colegio apostólico, sumida en sus sueños, impotente ante los nuevos problemas que se presentaban, pero deslumbrada por su incomparable privilegio, rica por sus inapreciables recuerdos.

Una circunstancia dió á conocer á poco tiempo el verdadero carácter y situacion de esta última: tal era la imprevision de aquella pobre Iglesia famélica de Jerusalem, que el menor accidente trastornaba á toda la comunidad; y en un país donde no hay organizacion económica, donde el comercio se hacia en pequeña escala, y donde los recursos eran muy escasos, no podia menos de declararse el hambre, que es precisamente lo que sucedió en el cuarto año del reinado de Claudio, año 44[717]. Cuando se dejaron sentir los primeros síntomas, los ancianos de Jerusalem acordaron recurrir á sus hermanos de las iglesias más ricas de Siria, y en su consecuencia marchó á Antioquía[718] una embajada compuesta de profetas hierosolimitas. Uno de ellos, llamado Agab, que pasaba por hombre muy ilustrado, se sintió de pronto poseido del espíritu y anunció lo que iba á suceder. Los fieles de Antioquía se mostraban muy sensibles á los males que amenazaban á la madre Iglesia, de la que se consideraban aún tributarios, é hicieron una colecta, en la que cada uno contribuyó segun sus alcances, encargando á Bernabé fuese á llevar el producto á los hermanos de Judea[719]. Jerusalem será aún por mucho tiempo la capital del cristianismo; las cosas únicas están allí centralizadas; no hay apóstoles más que allí[720]; pero se ha dado un gran paso, pues si durante varios años no ha habido más que una Iglesia completamente organizada, que es la de Jerusalem, centro absoluto de la fé, de donde toda vida emana y á donde toda vida refluye, ya no es así, pues contamos con Antioquía que es una Iglesia perfecta con toda la gerarquía de los dones del Espíritu Santo. Las misiones salen de ella[721] y á ella vuelven[722], es una segunda capital, ó mejor dicho, un segundo corazon, que tiene su accion propia y cuya fuerza se ejercita en todas direcciones.

Por lo demás, fácil es preveer desde ahora que la segunda capital eclipsará á la primera: la decadencia de la Iglesia de Jerusalem fué en efecto rápida, que es condicion de las instituciones fundadas sobre el comunismo tener un período brillante, pues el comunismo supone siempre una gran exaltacion; pero degenerará muy pronto porque aquel es contrario á la naturaleza humana. En sus arranques de virtud, el hombre cree poder dispensarse por completo del egoismo y del interés propio; pero el egoismo tomará la revancha probando que el absoluto desinterés engendra males mucho más graves que los que se creyeron evitar suprimiendo la propiedad.