CAPITULO LXIII.

El Duque de Athenas recibe á los Catalanes.

Así que el Duque de Athenas supo que el exército de los Catalanes habia pasado los montes, y atravesado la Blaquia, envió con mucha diligencia sus Embaxadores á las cabezas del exército, temiendo que otros Príncipes vecinos recibiesen á los Catalanes en su servicio; porque como era milicia de tanta estimacion, todos procuraban tenerla en su favor, y así él con grandes ofrecimientos de pagas, y sueldos aventajados, les acordó la palabra que le dieron en Casandria de venille á servir quando él envió á Roger Deslau. Los Catalanes oida la embaxada del Duque, les pareció mas útil su amistad que la de los otros Príncipes vecinos; y así se concluyó el trato con él, que fué el mismo con que sirvieron al Emperador Andronico.

Con estos nuevos socorros el Duque se puso en Campaña á restaurar lo que sus enemigos habian ocupado de su estado.

El mas vecino, y poderoso enemigo era Angelo, Príncipe de los Blacos, y el Emperador Andronico que como Príncipe Griego aborrecia el nombre latino, y queria hechar de su Estado al Duque, y á los demas Franceses que le seguían.

El Despota de Larta, llamada de los antiguos Andracia, tambien le apretaba con sus armas. Contra los de estos tres enemigos, que aun divididos eran poderosos, comenzó la guerra el Duque, y fué tan dichoso en ella, que no solamente reprimió la furia y rigor de sus enemigos, y defendió su Estado, pero tambien cobró treinta fuerzas que le habian usurpado.

Últimamente se trataron y concluyeron paces con todos, pero se hicieron muy aventajadas por parte del Duque. Todos los sucesos de esta guerra que los Catalanes tuvieron con los enemigos del Duque, no hay Historiador que lo refiera sino solo por mayor, ni ha quedado memoria ni papel alguno de donde se pudieran sacar algo que ilustrára estos sucesos, que fueron sin duda muy notables, porque los enemigos con que se hizo eran poderosos en número, y valor.

Gran desdicha de nuestra nacion, que haya enterrado el silencio hechos tan memorables, que pudieran perpetuar su estimacion en los siglos venideros.