CAPITULO LXII.

Baxa el exército de los Catalanes á Thesalia, y por concierto dexan esta
Provincia, y pasan á la de Achaya.

En entrando la primavera, salió el exército del valle y baxó á Thesalia, sin haber enemigo que se le opusiese, con que libremente se hicieron contribuir de la mayor parte de sus pueblos que viven en lo llano. Hallabase entonces esta Provincia sujeta á un Príncipe de poca capacidad, casado con Irene hija bastarda del Emperador Andronico. Estaba desavenido con su suegro, porque no queria reconocer la obediencia que debia al Imperio; porque ya en este tiempo aquella monarquia Oriental de los Griegos estaba en su última declinacion, y la mayor parte de los príncipes sujetos no la querian reconocer, porque la vieron sin fuerzas, y sin ellas qualquier derecho se pierde, que la sujecion no se da sino al poderoso. Así el Imperio de los Romanos del Occidente, ha venido á quedar en un título vano de su grandeza, porque Italia, Francia, España, y Inglaterra, que en un tiempo le rindieron tributo, y recibieron sus leyes, hoy se ven libres, porque declinó su poder, y con él se perdió su derecho; Los Godos y demas naciones Septentrionales le reduxeron á esta miseria. Luego que el Príncipe de Tesalia supo las fuerzas que tenia en su Estado, y que eran superiores á las suyas, con los buenos consejeros, y ministros fieles que tuvo, alcanzó lo que otros no pudieron con las armas, que fué persuadilles con dadivas, y con ruegos, que saliesen de su Estado; y así con una cortés embaxada, despues de haber fortificado algunas Ciudades, y puestos en defensa, porque tambien fuese esto ocasion de que los Catalanes no dexasen lo cierto por lo dudoso, ofrecieronles bastimentos necesarios, y fieles espias para que los llevasen á Achaya, ó á donde mejor les pareciese, y juntamente les dieron gran cantidad de dinero; porque quando el poder es muy inferior, no se puede tener por desvalor, y mengua redimir con dinero la vexacion que se padece.

Juntaronse los Gobernadores, y Consejeros del exército, y ponderando las dificultades y peligros que pudieran suceder de quedarse en la Provincia, juzgaron por cosa util y necesaria admitir los partidos, y caminar adelante; porque quanto mas se acercaban hácia el mediodia, tanto se acercaban á tener cerca los socorros de Sicilia, y de España. Respondieron á los Embaxadores, que ellos admitian el partido, y con esto el negocio quedó concluido, y luego por parte del Príncipe se les entregó el dinero, y vituallas, y ellos con mucha puntualidad partieron el dia que ofrecieron de salir. Con esto Tesalia quedó libre por su industria de gravísimos daños, y los Catalanes con la misma los evitaron, porque la guerra á todos es dañosa, y muchas veces el vencedor se diferencia solo en el nombre del vencido. El camino que los nuestros tomaron, fué por la parte montañosa de la Provincia de Thesalia llamada la Blaquia, que forzosamente hubieron de atravesar parte de ella.

Zurita quando refiere el camino que hizo este exército, recibió grande engaño, diciendo que la tierra que pasaron se llamaba Valaquia, porque no llegó á su noticia que habia Provincia que se llamáse Blaquia, porque Montaner de donde él lo sacó la llama Blaquia, y Zurita ignorando el nombre, y corrigiendo á Montaner, la llama Valaquia, llevado de la semejanza del nombre; pero á la Valaquia no llegaron los nuestros con cien leguas.

La Blaquia se debe llamar que es, según Nicetas en el fin de su historia, la tierra montañosa de Tesalia, que viene bien con el camino que los Catalanes hicieron, y con el nombre que Montaner la llama. Sus naturales se llaman Blacos, gente belicosa, y que tuvo muchos años oprimidos á los Emperadores Orientales, y aun hoy entre los Turcos conservan su nombre y valor, puesto que sujetó á tan bárbara y poderosa gente.

No acaba Montaner de encarecer el trabajo que se tuvo en este camino de la Blaquia, porque siempre fué con las armas en la mano, y peleando; tanta resistencia hallaron en los naturales.

Yo entiendo que una de las mayores empresas que se hicieron en esta expedicion, fué el abrir camino por esta tierra tan llena de gente plática, y valiente. Al fin la atravesaron á pesar suyo, con universal admiracion de los que conocieron el peligro, con las buenas y fieles guias de los de Tesalia.

Pasaron el estrecho llamado Thermopilas, célebre por los trescientos Espartanos que con Leonidas murieron defendiendo el paso á Xerxes, y la libertad de Grecia. De allí baxaron á la ribera del rio Cephiso, que baxa del monte Parnaso, y corre hácia el Oriente, desando á la parte del Norte los pueblos llamados de los antiguos Locrenses, Opuncios, y Epiemenides, y á medio dia Achaya, y Beocia. Llega este rio hasta Lebadia, y Haliarte, donde se divide y pierde el nombre y le muda en el de Esopo, y Ysmeno. Esopo corre por medio de la provincia Atica, hasta que entra en el mar.

Ysmeno junto de Aulide desagua en el mar Eupoyco, llamado hoy de Negroponte. Por aquellas vecinas aldeas de Locrenses se alojó nuestro campo para pasar el otoño, y invierno, y tomar resolucion de lo que se habia de hacer la primavera siguiente.