CAPITULO XL.
Fernan Jimenez gana el Castillo y lugar de Modico.
Paréciale á Fernan Jiménez que para asegurar sus cosas, importaba tomar alguna plaza donde pudiese tener cuartel á parte del que tenia Rocafort, porque su condicion no daba lugar á que pudíesen vivir juntos. La nobleza de sangre de Fernan y su trato llevaban tras si á muchos de los que seguían á Rocafort, pero temiendo su ira como del mas poderoso, no osaban descubiertamente dejarle sin tener la seguridad de alguna plaza. Modico lugar del enemigo mas vecino, puesto á la parte del estrecho, al medio dia de Galípoli, fué lo que pareció intentar de ganarla por sorpresa; y como no les sucedió bien, pegados casi al lugar se fortificaron, y abrieron sus trincheras. Condenaban la resolucion de Fernan los bien entendidos del arte militar, porque con 200 infantes, y ochenta caballos que solos tenia, no se podria emprender cosa tan difícil como lo era ganar un pueblo, habiendo dentro setecientos hombres para tomar armas, pero la vileza de sus ánimos, y la constancia de los nuestros, hizo facil lo imposible. Cuando á una nacion le falta la industria y el valor, forzosamente ha de dar buenos sucesos al enemigo que la quisiere sujetar, porque ni el número de la gente, ni la defensa de las murallas, le sirve de reparo. Los miserables Griegos de este pueblo con ser 700, y los nuestros apenas trescientos, se encerraron dentro de sus murallas como si todo el campo de los Catalanes les sitiara, sin salir á pelear ni á deshacer lo que su enemigo trabajaba para su ruina. Fernan Jiménez levantó un trabuco, y con él batió algunos dias lo que parecia mas flaco, pero tiraba piedras de tan poco peso, que no hacia daño en sus murallas fuertes, y muy levantadas. Arrimabanse escalas algunas veces, y todo fué sin fruto. Montaner de Galípoli socorria con bastimentos y vituallas; solo los nuestros cuidaban de asegurarse dentro de sus fortificaciones, dando cuidado al enemigo, y rendirle á vivir mas descuidado. Con su asistencia y pertinacia alcanzaron al fin lo que pretendian, porque los Griegos después de largos siete meses de sitio, creció en ellos el desprecio de sus enemigos, y al mismo paso el descuido de guardarse. Las centinelas eran pocas, y esta no muy ordinarias. El primero de Julio celebraron los Griegos dentro de su pueblo con gran solemnidad una de sus fiestas, y como el mayor de sus deleites es el de el vino, vicio que en todas las edades infamó mucho esta nacion, bebiendo de manera, olvidados de que el enemigo estaba sobre sus murallas, y atento á las ocasiones de su daño, que unos bailando, otros á la sombra durmiendo, dejaron de guarnecer las murallas como solian. Fernan Jiménez desesperado ya de que Modico se le rindiese, y de tomarle, estaba dentro de su tienda dudoso de lo que habia de hacer, cuando las voces y algazara de los que bailaban le sacó de su tienda. Poco á poco se arrimó á las murallas, reconociéndolas sin gente, mandó que ciento de los suyos diesen una escalada, y él con lo restante acometeria la puerta. Pusose con diligencia increíble esta ejecucion en efecto. Los ciento arrimaron las escalas, y subieron hasta setenta de ellos sin ser sentidos, y ocuparon tres torreones. Los Griegos despertando de su sueño tan dan dañoso, tomaron las armas, incitados mas por la fuerza del vino que por su valor, y procuraron hechar de los torreones á los nuestros. En este combate ocupados todos, no acudieron á la puerta que Fernan habia acometido, y así sin tener quien la defendiese, la puso por el suelo, y entró á pié llano por el lugar, dando por las espaldas á los que combatian los torreones. Fuéronse retirando y defendiendo en las torres estrechas de las calles, y últimamente pusieron sus seguridad en la huida, y con ella dejaron libre el lugar y el castillo á Fernan, con la mayor parte de sus haciendas. Este fin tuvo el sitio de Modico, y la dichosa pertinacia de un Aragonés, en los ocho meses que duró este sitio. No hallo cosa notable de escribir de los nuestros que estaban en los demas presidios, solo ordinarias correrias la tierra á dentro para buscar el sustento forzoso.