CAPITULO XLI.
Dividense los nuestros en cuatro partes, Montaner rompe á George de
Cristopol.
Ganado el lugar, y castillo de Modico, Fernan Jiménez de Arenós le tomó por presidio y plaza suyas. Rocafort dividió su gente en Rodesto y Pacía, Montaner, escribano de racion, quedó gobernando en Galípoli, donde los bastimentos y armas de todo el campo se juntaban y prevenian. Si á los soldados de los demas presidios le faltaban armas, caballos y vestidos, acudian á Galípoli. Allí residian los mercaderes de todas naciones, los heridos, viejos, y otra gente inútil, que como lugar mas apartado del enemigo, se tenia por mas seguro. Con este modo de govierno se sustentaron los nuestros cinco años, sin que en todas aquellas comarcas se labrase campos ni viñas, cogiendo solamente lo que la tierra naturalmente producia. Esta manera de hacer la guerra los tiempos la han mudado y mejorado, porque el principal intento no es desolar y trocar en desiertos las campañas, sino conservarlas para el uso propio; porque ganarse una Provincia para destruirla, y totalmente impedir la cultivacion de sus campos, es lo mismo que no ganarla, y mas cuando de sus frutos necesariamente se han de valer si quisieren sustentarse en ella. Por no advertir estos inconvenientes los nuestros, y no moderarse en sus crueldades, que eran las que derrotaban de los pueblos los labradores, se vieron en tanta necesidad, que con estar llenos de victorias, la falta de los viveres les sacó de Thracia con mucho peligro y daño. Jorge de Cristopol, caballero rico y principal de Macedonia, venia de Salonique á Constantinopla á verse con el Emperador Andronico, con ochenta caballos. Tuvo noticia que Galípoli estaba con poca gente, y pareciendole que podria hacer algun buen lance, dejó su camino, y con buenas espias llegó cerca de Galípoli sin ser sentido, y encontróse luego con algunos carros y acémilas, habian salido á hacer leña. El que los llevaba á su cargo era Marco, soldado viejo en la cavallería. Viéndose acometido tan improbisamente dijo á la gente de á pié, que se retirasen entre las paredes de un molino, y él tomó la vuelta de Galípoli. La gente de Jorge sin detenerse en ganar el molino, fueron siguiendo al soldado, para que el aviso y ellos llegasen á un tiempo, pero como mas platico Marco en la tierra, dió el aviso primero á Montaner Capitan de Galípoli, con que todos tomaron las armas y se pusieron á la defensa de sus murallas, y con catorce cavallos, y algunos Almugavares Montaner salió á reconocer el enemigo, y entretenerle mientras la gente esparcida fuera del lugar tuviese tiempo de retirarse. Toparónse luego, y Montaner hecha una pequeña tropa de sus catorce cavallos, cerró con los ochenta, y peléo tan valientemente, que Jorge se retiró con pérdida de treinta y seis de los suyos muertos, ó presos. Fuéle Montaner siempre cargando, hasta que llegó al molino. Cobró las acemilas, y salvó la gente. Vuelto á Galípoli se pusieron en libertad los prisioneros, y repartieron la ganancia, á los hombres de armas veinte y ocho perbres de oro, catorce á los cavallos ligeros, y siete á los infantes.