CAPITULO XXXIV.
Los pocos que quedaron en Galípoli dan barreno á todos los navios de su armada.
Preso Berenguer de Entenza, y muertos los mejores caballeros y soldados que les siguieron, quedaron solo en Galípoli con Rocafort su Senescal, mil y dos cientos infantes, y doscientos caballos, y cuatro caballeros buenos soldados, Guillén Siscar, y Juan Perez de Caldés Catalanes, y Fernando Gori, y Ximeno de Albaro Aragoneses, y con ellos Ramon Montaner Capitan de Galípoli. Este tan poco número de gente defendió aquella plaza, y cuando supieron que Berenguer con su armada se habia perdido, y que el socorro, que esperaban habia de venir por su mano ya no tenia lugar, y aunque reconocieron el peligro cierto, no perdieron el animo, antes cobrando de la adversidad mayor esfuerzo, dieron ejemplo raro á los venideros de lo que se debe hacer en casos, donde el honor corre riesgo de que alguna mal advertida resolucion manche su limpieza, conservada largos años sin notas de infamia. Tuvieron consejo, y en él hubo diferentes pareceres. Hubo algunos que les pareció forzoso el desamparar á Galípoli, y que tratar de defenderla era desatino. Que se embarcasen en sus navios y fuesen la vuelta de la isla de Metellin, porque con facilidad la podrían ganar, y con la misma defenderla, de donde correrían aquellos mares con mas seguridad suya, y daño del enemigo, y que sus pocas fuerzas no daban lugar á mayor satisfacion. Fué tan mal recibido este consejo de los mas, que con palabras llenas de amenazas le contradijeron, y determinaron que Galípoli se defendiese, y que fuese tenido por infame y traidor el que lo rehusase. Estimaron en tanto su determinacion, que por quitarse el poder de mudarla, barrenaron los navios, con que perdieron la esperanza de la retirada por mar, que dándoles la que abriesen sus espadas en los escuadrones enemigos. Siguieron el ejemplo de Agatocles en Africa, y le dieron á Hernando Cortés en el nuevo mundo, entreambos celebrados en la memoria de los hombres por los mas ilustres que el valor humano pudo emprender. Agatocles Rey de Sicilia pasó con una armada á la Africa contra los Cartagineses. Hechada su gente en tierra, hechó á fondo sus navios, con que forzosamente hubo de vencer, ó morir; pero este tenia mas confianza y razon de vencer, porque llevaba consigo treinta mil hombres, y la guerra solamente contra Cartago. Los Catalanes se hallaron pocos, lejos de su patria, y la guerra contra todas las naciones del Oriente. Superior á la mayor alabanza fué la determinacion de Cortés; porque ¿quien pudo en ignotas Provincias, distando inmenso espacio de su patria, hechar á fondo sus navios, y escoger una muerte casi cierta por una victoria imposible, sino un varon á quien Dios con admirable providencia permitió que fuerse el que á su verdadero culto redujese la mayor parte de la tierra?. No quiero hacer juicio si éste, ó el de los Catalanes fué mayor hecho, porque pienso que son entreambos tan grandes, que fuera hacerles notable injuria, si para preferir alguno, buscaremos en el otro alguna parte menos ilustre, por donde le pudiéramos juzgar por inferior. Españoles fueron todos los que lo emprendieron, sea comun la gloria.