VI

Por ásperos caminos he llegado

a parte que de miedo no me muevo;

y si a mudarme o dar un paso pruebo,

allí por los cabellos soy tornado.[341]

Mas tal estoy, que con la muerte al lado5

busco de mi vivir consejo nuevo;

y conozco el mejor y el peor apruebo,[342]

o por costumbre mala o por mi hado.

Por otra parte, el breve tiempo mío,

y el errado proceso de mis años,10

en su primer principio y en su medio,

mi inclinación, con quien ya no porfío,[343]

la cierta muerte, fin de tantos daños,

me hacen descuidar de mi remedio.