VI

FIESTAS DE LAS AUTORIDADES

Pasemos á hablar de las tradicionales felicitaciones, con que los ilocanos agasajan á los jefes de provincia ó alcaldes mayores[7].

Acuden á festejarles por sus días ó cumpleaños todos los gobernadorcillos de la provincia.

Les acompañan sus respectivas bandas de música, graciosas pollitas (por lo regular las más bonitas del pueblo) y la principalía.

Llevan delicados regalos, consistentes muchas veces en caprichosas jaulas llenas de pájaros, palilleras, venados, dulces y mil frutas delicadas.

En la víspera de la fiesta, despues del toque de las oraciones, acude la flor y nata de la provincia á la Casa-Real, que así se llama la residencia del alcalde, para saludarle.

De grupo en grupo se presentan los pueblos con el gobernadorcillo respectivo al frente de la principalía; siendo el primero, en Vigan, el del gremio de naturales, al que suele representar un jóven elegantemente vestido á la europea, el cual pronuncia el discurso de felicitación, terminando por ceñir la frente del alcalde con una preciosa guirnalda de flores artificiales y por depositar en sus brazos una perfumada palma.

Despues de la coronación, un coro de jóvenes y niñas de voz sonora, entona un himno acompañado de orquesta ó armonium.

Sigue luego el gremio de mestizos, que siempre se distinguió por sus discursos é himnos, escritos por ilocanos instruidos; por el lujo de sus laureles y palmas, por el arte y primor con que los hacen.

Despues de las coronaciones y los cantos, suelen soltar, especialmente los mestizos, algunos globos de caprichosas formas y quemar varias piezas píricas, á las que sigue una ruidosa lluvia de cohetes.

A las nueve, se retira la principalía con las señoras sin hijas, quedándose las pollitas con sus madres para el baile, que entonces comienza entre los empleados, funcionarios y otras personas.

A las cuatro de la madrugada, las bandas de música recorren las calles de la cabecera, tocando diana, para despertar al vecindario.

Poco antes de las ocho, los gobernadorcillos con sus tenientes, alguaciles y bandas de música, se dirigen á la Casa-Real, desde donde se trasladan á la Iglesia con el alcalde y todos los funcionarios públicos de la provincia.

Oyen misa solemne y se canta el Te-Deum.

Llegada la noche, otro baile tiene lugar. Algunas veces por la tarde hay cucañas, juegos de anillo, moro-moro y otras diversiones ilocanas.

Llámese como se quiera al que pronuncia discursos escritos por otros y hablemos algo entre paréntesis de él. La presencia de ánimo suele encontrarse entre los traviesos jóvenes, de los cuales se escoge un orador. Sin embargo, varios de ellos se aturden en el acto y muchas veces se olvidan del discurso al llegar á ciertos periodos: miran entónces á los gobernadorcillos como si quisieran preguntarles algo; pierden la palabra y …. allí fué Troya: ¡Plancha! ¡calabaza! se oyen por todas partes, estallando una ruidosa tormenta de carcajadas y voces de ¡fuera! ¡¡fuera!!

No solo á los alcaldes se felicita, sinó tambien á los Obispos y provisores de la Diócesis. Recuerdo que en cierta ocasión, un orador del pueblo de Cauayan … no hizo plancha, fué más que plancha aún: ignoro quién le había enseñado aquellos exageradísimos ademanes que no parecía sinó que estaba insultando al que entónces felicitaba.

Tambien varios alumnos del Seminario de Vigan felicitan á sus superiores, pronunciando discursos. En estos casi siempre se piden … no sé cuántas semanas de vacación de aulas.

Uno de estos oradores hizo plancha precisamente en aquello de «vacaciones.»

Entonces el público le apuntó diciendo ¡vacación! ¡vacación!

Todo esto en Ilocos Súr.

En Abra rarísimas veces se entonan himnos y en ese caso las cantoras y cantores van de Vigan. La paga suele consistir en algunas bueyes á cada individuo.

De los pueblos acuden igualmente la principalía y las indispensables pollitas á saludar al gobernador de la provincia.

En Ilocos Norte los regalos suelen consistir en finísimos tejidos de Ilocos, mantelería, pañuelos etc., etc.

Allí no faltan discursos, especialmente de los pueblos de S. Nicolás, Bacarra y la cabecera.

Acuden también á festejar al alcalde la principalía con sus bandas de música, lindas ilocanas y los graves gobernadorcillos con sus subalternos.

Bailes en la Casa-Real, comilonas en el tribunal de la cabecera y otros regocijos por todas partes, completan la fiesta. Raras veces se cantan himnos.

Los ilocanos felicitan á sus alcaldesas mayores en sus días.

Lindas babbalasang (solteras) se reunen en la casa del gobernadorcillo de cada gremio y al anochecer se dirigen á la Casa-Real.

En la sala de recepción, el gobernadorcillo presenta á la alcaldesa las señoras de la principalía que tambien ván á saludar á la señora (así se llama allí la esposa del alcalde); del bouquet ó grupo de bellezas, se adelanta una jóven y felicita á la señora con un correcto discurso.

Despues de la felicitación, las bellas ilocanas entonan himnos.

Los discursos terminan con la consabida coronación, ciñendo la frente de la alcaldesa con una guirnalda de flores artificiales y perfumadas, y depositando en sus manos una palma.

Y no sólo se felicita á los Alcaldes mayores y sus señoras, sino tambien á sus chiquitines. Los hijos (niños) de los Sres. Regidor y Marzan, jefes que fueron de Ilocos Súr, fueron pomposamente festejados en sus cumpleaños por la principalía de ambos gremios de Vigan. Dos comitivas (naturales y mestizos) de chiquillos uniformados con chaquetas, imitando á los tenientes de justicia, con sus gobernadorcillos correspondientes al frente, y acompañándoles sus respectivas bandas de música, acuden á la Casa-Real, donde uno de ellos felicita y corona al niño ó niña.

Llama la atención la soltura con que los oradorcílos pronuncian discursos en castellano.

Entre los diversos regocijos que los fernandinos dedican á sus jefes, hemos citado los globos de artísticas formas. Tal vez ellos son los que los confeccionan mejor en el Archipiélago.

Pabonar: se llama así la fiesta con que los gobernadorcillos celebran el dia que toman el baston de tales. Varían las ceremonias según los pueblos. De la Casa-Real, después de prestar juramento ante el Gobernador de la provincia, se dirigen á la Iglesia á rezar, con numerosa comitiva de tenientes y alguaciles, y banda de música. Después van á la casa del nuevo pedáneo, donde se baila, canta y come.