CARTA DE APOLODORO.

La Grecia arde en disensiones civiles. Los tebanos, los beocios, los locrios, los tesalios, todos estos pueblos, tratando de vengar injurias particulares, se disponen para vengar el agravio hecho por los focidios a la divinidad de Delfos. Los atenienses, los lacedemonios y algunas ciudades del Peloponeso, se declaran a favor de los focidios, a causa del odio que tienen a los tebanos.

Filomelo se ha apropiado una parte de las riquezas de Delfos para asalariar a los mercenarios que acuden de todas partes a esta ciudad. Ha vencido sucesivamente a los locrios, a los beocios y a los tesalios; pero su triunfo ha sido poco duradero. Por último, los beocios le han derrotado completamente, ha quedado herido y, temiendo caer en manos del enemigo, se ha precipitado de lo alto de un peñasco.