SEXTA CARTA DE APOLODORO.
Filipo mantenía inteligencias en la Eubea, adonde enviaba tropas secretamente. Ya era dueño de la mayor parte de las ciudades y, enseñoreándose de esta isla, lo hubiese sido en breve de la Grecia entera. A ruegos de Plutarco de Eretria, enviamos a Foción con un corto número de caballos y de infantes, contando con los amigos de la independencia y los extranjeros pagados por Plutarco, pero la corrupción había hecho tan grandes progresos que toda la isla se sublevó contra nosotros. Foción se vio pues obligado a dar batalla, y derrotó completamente al enemigo. El orador Esquines, que se ha distinguido en la acción, nos ha traído la noticia de esta victoria.
Foción ha hecho salir de Eretria a este Plutarco que la tiranizaba, y de Eubea a todos los déspotas que se habían vendido a Filipo; y después de una campaña que es la admiración de los inteligentes, ha venido a confundirse con los ciudadanos de Atenas.