ESCENA VIII
DOMINICA y GUBESINDA
Dominica
¿Has entendío? ¡José está aquí y él allí! ¡Y yo que le esperaba! Voy a casa de la María Juana a saber cómo ha sío lo de quedarse Feliciano. Algún enreo de los suyos... Pues no lo paso; a la que sea esta vez, te digo que la dejo escarmentá... ¡Y a él!... ¿Qué merecía él? ¡Te paece que esté una con toa la ilusión del mundo aguardándole pa dale una alegría... y él...! ¡Qué hombres! ¡Si no pue quererse a los padres como a las madres!... Ese castigo ha e tener, que su hijo me querrá a mí naa más...
Gubesinda
¡No digas! Un padre es siempre un padre...
Dominica
Me querrá mucho más; que sabrá too lo que yo tengo pasao, lo que me ha hecho pasar su padre.
Gubesinda
¡Esos cuentos vas a contarle al chico!
Dominica
¡Mia que no venir, mia que no venir!
Gubesinda
¿Y antes que estaba los días fuera sin saber dónde y no te importaba?
Dominica
¡Antes, antes! ¿Qué va a ser ahora lo mismo que antes? ¡Pue empezar a dar malos ejemplos al muchacho!
Gubesinda
¿Tie que ser muchacho por fuerza?
Dominica
¡Qué voy a querer que sea chica, pa que pase lo que su madre! ¡Muchacho, muchacho!... ¡Pa que me desquite, no dejándome en paz a ninguna!... ¡Los nietos que me va a juntar el condenao del muchacho! Y a esos sí los querré... no como a estos otros, que no quieo ni verlos; que no me traigan aquí a ninguno... porque no sé... no sé... ¡Que me han estao robando lo que es de mi hijo, que no me lo perdonaré nunca!