ESCENA PRIMERA

Sale por la derecha RAMÓN y se dirige á la puerta del hotel; á poco PETRA.

Ram.

¡Petra! (Viendo que no le contesta se dirige al segundo término y llama más fuerte.) ¡Petra! Pero ande andará esta zángana. (Se dirige otra vez á la derecha. Sale Petra por la puerta del hotel y le grita al oído á Ramón muy fuerte.) ¡Petra!...

Pet.

¡Qué quiees!

Ram.

¡Animal! Dispués que tengo ya enritación de gritar. ¿Por ande andabas?

Pet.

¡Por el suelo, avestruz! ¿A qué vienen esas voces?

Ram.

A que me digas si están colocadas estas sillas como me ha dicho la señora, patológicamente, en semicírculo.

Pet.

Lo que hace falta es que estén mu limpias, porque no deben tardar la señora y su acompañamiento.

Ram.

Pus ya debían estar aquí, porque el tren ya ha llegao hace rato.

Pet.

Si han ido á esperar á muchos amigos de Madrid, al novio, á la señorita y á su padre.

Ram.

Ya lo sé.

Pet.

Pero, ¿no sabes que la señorita no le quiere á su futuro?

Ram.

Pus le quedrá á la fuerza, porque si no nuestra señora no se casará con el padre de esa señorita.

Pet.

Esa es la condición que ha puesto la señora, pero me parece que no les va á salir la combina.

Ram.

Saldrá con vino, porque hoy por la cuestión de concederle la mano juerga onomástica, y el día de la boda...

Pet.

No digas barbaridades. (Imitándole.)

Ram.

Lo que yo digo, es que entre trago y trago, achuchón, y que con vino se anda el camino y con el tiempo...

Pet.

Ya están ahí. (Idem. Se oyen las voces de don Rosendo y doña Anselma.)

Ram.

Pus chitón y vámonos. En boca cerrada... ya se sabe, y más vale un quién pensara... (Vase Ramón por el segundo derecha y Petra por la puerta del pabellón.)