ESCENA XII

DICHOS y MR. WAN-VIN, de frac, muy sofocado.

Wan

Señores, por Dios les pido

que me escuchen un momento:

Mamzell Estrella, mi niña,

estándose ahora vistiendo

ha sufrido no sé qué;

la ha dado un dolor, que creo

tardará en pasarle un rato,

¡yo no sé cómo ha sido eso!

Estaba junto á un pesebre

de treinta y seis centímetros,

y le olor de la cebada...

en fin, yo no sé... lo cierto

es que yo la he preguntado:

¿qué te has roto ó descompuesto?

No contesta. ¿Es este brazo?

¿la oreja izquierda? ¿el cerebro?

¿la nariz, la boca, el homo-

plato lateral derecho?

Y vengo á decir ustedes,

en el preciso momento,

que no puede trabajar

cuando el gasto ya está hecho;

mas les diré que mi niña

¡es un asombro, un portento!

haciendo equilibrios; hace

con seis platos, un puchero,

dos copas y una badila,

sostenidas en el pecho

con una aguja de hacer

esas colchas de agujeros,

una gran fuente chinesca

con su pilón, por supuesto:

además, en cada mano

sostiene bastante peso;

en la izquierda treinta kilos

de paja y en la derecho

un celemín de cebada.

Ans.

Pues me parece un buen pienso.

Wan.

¿Decía usted?

Ans.

Nada.

Wan.

¡Bien!

Y premiada está por eso

con veintisiete medallas

de monarcas extranjeros.

Con la fuente en equilibrio

se canta y baila en flamenco

una canción, que un inglés

le ha enseñado; pero creo

que estoy molestando á ustedes

y perdón pido de nuevo.

Mientras preparo otro número

voy junto al pesebre...

Ans.

Eso

debe usté hacer en seguida.

Wan.

Sí señora, voy adentro

(Todo lo que sigue rapidísimo.)

á ver si el dolor la sigue

y yo encuentro algún remedio

fácil, breve, homeopático,

granular y dosimétrico

que el dolor á aquella niña

se le quite en el momento

y que pueda presentarse

ante público tan bueno.

¿Ya he dicho que me perdonen?

Pues mil gracias y hasta luego.

(Vase corriendo segunda derecha.)

Ans.

¡Pero oiga usté musiú!

(Vuelve á salir Mr. Wan-Vin y habla aparte con don Rosendo.)

And.

(¿Has leído mi carta?)

Carl.

(Sí.)

And.

(¿Y qué contestas?)

Carl.

(Que sí, tendré valor.)

Ros.

¿Que no está? Pues es preciso darse prisa.

Wan.

A ver cómo los entretiene usted. (Vase.)