ESCENA VII
ISIDRA, PACO, EL TABERNERO, DOS MUJERES y DOS HOMBRES; luego EL MOZO
Tabernero.
(Dirigiéndose á Paco, con la oficiosidad propia á un tabernero cuando entra un buen parroquiano en su casa.) ¡Señor Paco!...
Paco.
¡Hola, Manuel! Les he dicho á éstos que tienes la mejor copa de vino del distrito; conque echa unas pa que se enteren.
Tabernero.
(Llenando unas copas y poniéndolas sobre la repisa del mostrador.) Estas son las mías.
Paco.
(Á Isidra.) ¿Qué bebe usté?
Isidra.
Aguardiente. (El Tabernero sirve á Isidra; los demás apuran sus copas.)
Paco.
(Á los que le acompañan.) ¿Qué tal?
Mujer 1.ª
¡Superior!
Paco.
(Al Tabernero.) Dános otras, y que nos arreglen un arroz con pollos y unas chuletas. Cenamos aquí.
Tabernero.
¡Chico!... (El Tabernero sirve otras copas; el Mozo sale por la puerta de la izquierda. Al Mozo.) Entra en la cocina y que avíen un arroz con pollos y unas chuletas. Son pa el señor Paco; no digo más. Pónles la mesa en ese cuarto. (El de la derecha. El Mozo sale por la izquierda.)
Paco.
(Al Tabernero.) ¿Tienes guitarra?
Tabernero.
(Con afán de agradar.) Pa usté se buscaría aunque no la hubiera. Ahí dentro, (Por el cuarto de la derecha.) encontrarán ustedes una, y es de primera.
Paco.
(Á las Mujeres.) ¿No bebéis?
Mujer 1.ª
¡Digo!... (Apurando la copa.)
Paco.
(Al Tabernero.) Repite. (El Tabernero llena otras copas. Paco se dirige al velador de la izquierda, enfrente del cual se habrá sentado Isidra. El Mozo sale de la cocina con un servicio de platos y manteles; atraviesa la escena y entra en la habitación de la derecha, que se ilumina como si acabasen de encender el gas. Á Isidra.) ¿La ha visto usté?
Isidra.
Sí.
Paco.
¿Y qué?
Isidra.
Durilla anda; pero déjela usté de mi cuenta que ya se ablandará.
Paco.
Si me ayuda usté, no ha de pesarle.
Isidra.
¿Ayudar á usté?... Con alma y vida. Á un mozo tan rumboso y tan guapo, se le ayuda siempre. Y no lo hago por interés, Dios lo sabe; lo hago porque le tengo á usté simpatías.
Paco.
Si yo pudiera hablar á solas con ella; pero no encuentro ocasión nunca; se pasa el día en el taller; sale del taller con Toñuela, y en cuanto Juan José viene de la obra, no se aparta de ella un instante.
Isidra.
¿Ocasión?... Esta noche se le puede ofrecer á usté una.
Paco.
¿Esta noche?
Isidra.
Rosa vendrá aquí y vendrá antes que él, porque él ha ido á arreglar un negocio, y á poco que tarde, tardará un rato; si en tan y mientras ella se queda sola, sale usté del cuarto; se hace el encontradizo, y... Créame usté, Paco, con dinero y con simpatías se va á todas partes. (Sale el Mozo de la habitación de la derecha y se dirige al mostrador.)
Paco.
(Á Isidra.) ¿Quiere usté cenar?
Isidra.
Gracias, ya lo he hecho. Ahora voy en casa de una vecina á que me preste unos cuartejos. Poca cosa; un apuro de veinte reales.
Paco.
(Metiendo la mano en el bolsillo del chaleco y sacando de él unas monedas.) Ahí van dos duros, y quédese usté, por si la necesito.
Isidra.
(Toma el dinero y lo guarda con expresión de profunda codicia.) ¡De rodillas le serviría yo á usté, Paco!
Tabernero.
(Á Paco.) Cuando ustées quieran; eso está listo. (Por la habitación de la derecha.)
Paco.
(Á los que le acompañan.) Vamos.
Tabernero.
(Abriendo de par en par la puerta de la derecha.) Pasen ustées. (Entran los dos Hombres y las dos Mujeres en la habitación de la derecha.)
Paco.
(Al Tabernero desde la puerta de la derecha.) Mándanos dos docenas y unas aceitunas, pa hacer boca. (Entra Paco en la habitación de la derecha, cuya puerta se cierra tras él.)