¿ESTAMOS CONFORMES?
Cuentan profundos doctores
que hubo otros tiempos mejores
—yo no sé cuándo sería—
en que el hombre en paz vivia
sin penas y sin dolores.
Yo, Mercedes, imagino
que esto es cuento y nada más,
pues del mundo en el camino,
de ese tiempo peregrino
Mas, cuando me lo dijeron,
pensando en los que vivieron
aquella edad de ventura,
exclamé con amargura:
«¡Qué desventurados fueron!»
¿Te ries? La risa ten,
hasta que oigas los informes
que mis ideas te den;
verás, si lo piensas bien,
que al cabo estamos conformes.
Primavera es la ventura,
triste invierno es el dolor
sin brisas y sin ventura;
pero en medio de ese horror,
tiene tambien su hermosura.
Que si aquella tiene flores
y crepúsculos serenos
de santo misterio llenos
y aromas, luz y colores,
éste, con distinta suerte,
tiene el hielo caprichoso,
el silencio de lo inerte,
el misterio del reposo,
la majestad de la muerte.
Pero si el sol su semblante,
rasgando la niebla oscura,
muestra en el cenit radiante,
su luz parece más pura,
su calor más penetrante.
Así, cuando el alma ahogada,
en sí misma retirada,
gime, presa del dolor,
la dicha ménos ansiada
¡Dolor! Palma bendecida,
del martirio prenda cierta,
sola verdad conocida,
sin tí el alma no despierta
y es imposible la vida.
Sin tí no hay inspiracion,
y agostado el corazon
en nada descubre encanto;
sin tí no existiera el llanto,
bálsamo de la afliccion.
El placer de más valía,
al llegar á poseerlo,
cual humo se desharía:
porque ¿qué valor tendria
sin el temor de perderlo?
Sólo por mi desconsuelo
vuelvo los ojos al cielo;
el alma eleva su vuelo
hasta la idea de Dios.
El que le maldice, yerra;
fuera insensato matarlo;
en su desconsuelo encierra
el mayor bien de la tierra,
que es el poder consolarlo.
Y cuando acaba el amor
y la mente envejecida
pierde frescura y calor,
¿qué fin tendria la vida
si no quedara el dolor?
Tú, Mercedes, que has sufrido
y has llorado y has sentido,
despues de oir mis informes,
piensa en lo que me has oido
y dime: ¿estamos conformes?