III.—OBJETIVO UNIFORME DE SUS DIVERSAS FORMAS
Desde el punto de vista médico-legal la simulación de enfermedades comprende fenómenos muy diversos. Slocker los especifica como sigue: Simular una enfermedad es fingir las manifestaciones comunes del proceso simulado; disimularla es ocultar las manifestaciones sintomáticas con que la enfermedad real perturba las funciones biológicas; pretextarla es referir las manifestaciones patológicas, procurando demostrarlas incompatibles con determinadas funciones; provocarla es ponerse en las condiciones necesarias para alterar una o varias funciones normales; exagerarla es presentar con mayor intensidad los síntomas clínicos de la enfermedad existente. Así fijados esos conceptos parciales, dedúcese claramente que todos entran en el concepto genérico de la simulación. Disimular es simular el estado fisiológico; pretextar es simular la incompatibilidad entre una enfermedad y el cumplimiento de una obligación; provocar es simular que han sido espontáneas las condiciones determinantes de la enfermedad; y, finalmente, exagerar es simular manifestaciones patológicas mayores que las existentes.
Por lo dicho, agrega el mismo Slocker, desde el punto de vista médico-legal, las determinaciones periciales o simplemente diagnósticas han de referirse a cada uno de esos distintos aspectos de la simulación de enfermedades. Su estudio debe proponerse: 1.º. Determinar si un individuo está enfermo o finge estarlo, o bien si es verdadero el defecto físico que presenta; 2.º. Determinar si un individuo, que dice estar sano, oculta alguna enfermedad o defecto físico; 3.º. Determinar el fondo de incompatibilidad que la enfermedad alegada puede tener para las funciones que debe desempeñar el individuo afectado; 4.º. Determinar si una enfermedad, lesión o defecto físico, han sido provocados.
En la práctica médico-legal algunas simulaciones de estados patológicos tienen interés especial. Fuera de la simulación de la locura, que dilucidaremos extensamente, el médico legista suele encontrar simulación de lesiones, de embarazo, de neurosis traumáticas, de estupro, de impotencia, de suicidio, etc., etc. Todos esos casos pueden revestir un alto interés penal o civil, habiéndose determinado para cada uno de ellos normas especiales que permiten, casi siempre, desenmascarar a los simuladores.