CAPITULO I.

LA NACION BELGA

Resúmen histórico.—Topografía general del país.—Instituciones políticas.—Poblacion.—Estadística.—Agricultura.—Industria y minería.—Comercio y vías da comunicacion.

La nacion belga, aunque relativamente pequeña, es, sin disputa, una de las mas interesantes de Europa, sea que se la considere bajo el punto de vista artístico, sea bajo el político ú el económico. No obstante la modestia de sus proporciones territoriales, creo que Bélgica es en Europa, despues de Inglaterra, el país donde un colombiano, nacido en el tumulto de una democracia rudimentaria, puede estudiar y comprender con mas provecho el fenómeno de la íntima alianza que la naturaleza de las cosas ba establecido entre la libertad y la civilizacion, haciendo que corran parejas, que se sirvan y sostengan mutuamente, y que no puedan vivir la una sin la otra de un modo fecundo para el bienestar de la humanidad.

Sería inoportuno querer ostentar una falsa erudicion histórica en esta narracion destinada solo á ofrecer á mis compatriotas del mundo colombiano el simple recuerdo de algunas impresiones. Por tanto, debo limitarme á refrescar en la memoria del lector los sucesos culminantes de la historia de Bélgica, algunos de los cuales, coincidiendo con las revoluciones de Francia, demuestran la solidaridad que las ideas, maduradas y difundidas por el tiempo, establecen entre los pueblos, por mas que los separen diferencias de raza y tradiciones.

Es bien sabido que las provincias belgas, de poblacion primitivamente céltica, y luego germanizadas por inmigraciones de barbaros de ultra-Rin, fueron sojuzgadas por César, permaneciendo bajo la dominacion romana hasta la época de la invasion de los Francos que se extendió á la Galia francesa. Bélgica corrió la misma suerte que Francia y tantos otros países, haciendo parte del inmenso imperio carlovingiano, despues dividido en tantas porciones entre los herederos de Carlomagno. De ahí la creacion de diferentes Estados de la edad feudal que dividieron á Bélgica, bajo los nombres de principado de Lieja, ducados de Brabante y Limburgo, condados de Flándes, Hainau y Namur, marquesado de Ambéres y señorío de Malínas.

Los enlaces de familia fueron ligando todos esos miembros, que al cabo formaron un solo cuerpo de union personal, bajo la autoridad comun de los duques de Borgoña, célebres por su poder y por las sangrientas guerras que provocaron. Mas tarde otro célebre enlace de familia apuró la concentracion, haciendo pasar la Bélgica al dominio de la casa austríaca de Habsburgo, por ser este país la dote de la hija de Cárlos el Temerario (María), casada con Maximiliano, primer emperador de este nombre en Alemania. En el siglo XVI (1506) Felipe el Hermoso, rey de Castilla y sucesor de María de Borgoña respecto de las provincias belgas, las trasmitió en herencia á Cárlos I de España y V de Alemania, y desde entónces hasta 1598 la dominacion española se sustituyó á la austríaca.

Sinembargo, como en aquellos tiempos las naciones se eclipsaban enteramente ante la soberanía de los príncipes, dependiendo su suerte de sucesos personales, la muerte de Clara-Isabel, hija de Felipe II (quien le dió en dote los Países-Bajos austriacos, al casarla con el Archiduque Alberto de Austria, en 1598) hizo volver el país á la dominacion brutal y estancadora de los vireyes españoles; dominacion que, durando 71 años (desde 1633 hasta 1715) terminó definitivamente por la nueva cesion hecha al Austria en virtud del tratado de paz de Rastadt. Acaso Bélgica es el único país de Europa que conserva testimonios y recuerdos relativamente gratos de la dominacion austríaca, que fué allí tan suave y fecunda como en aquellos tiempos era dable. Con todo, el emperador José II emprendió allí reformas que contrariaban fuertemente las tradiciones municipales del país, profundamente arraigadas, y al cabo estalló la revolucion, en términos que la nacion se habia emancipado y constituido en 1789, bajo el nombre de «Provincias Unidas de Bélgica», en los momentos en que la revolucion acababa de formalizarse en Francia.

Mas á pesar del vigor de la revolucion brabantina, el país volvió á quedar sojuzgado por el Austria en 1791, para ser luego el teatro de las guerras francesas y quedar, de 1794 á 1814, anexado á Francia y dividido en nueve departamentos. Es en gran parte á ese doble movimiento de revolucion é independencia verificado durante 26 años (de 1789 á 1815) y á la influencia de las instituciones francesas engendradas por la república, que debe el pueblo belga la saludable regeneracion de que da tan evidentes pruebas. Casi está demas recordar que los tratados de Lóndres (de 1814) y Viena (de 1815) fundaron la reunion en una sola monarquía de las Provincias holandeses y belgas, bajo la dinastía de los Orange; union rota en 1830 por la gloriosa revolucion con que los Belgas conquistaron su independencia. La Europa, al reconocer en 1831 la independencia belga y la neutralidad perpetua del país, dió un golpe mortal al edificio levantado por los déspotas en 1815, al mismo tiempo que aseguró la existencia de un pequeño pueblo que ha sorprendido al mundo con el noble espectáculo de su libertad y sus progresos de todo género. Lo demas pertenece al dominio de lo contemporáneo, y por lo mismo es inútil recordarlo aquí.

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La topografía de las provincias belgas, aunque en su mayor parte llana ó muy ligeramente ondulosa, está perfectamente demarcada por las hoyas ó valles de sus rios, que forman uno de los sistemas hidrográficos de Europa mas abundantes, relativamente, teniendo por bases el Escalda y el Meusa, y hasta cierto punto el Mosela, del lado de Luxemburgo. Toda la region marítima, la de la izquierda del Escalda y la comprendida entre este rio y el Meusa central, que contiene á Flándes y el Brabante meridional, es llana ó de nivel casi enteramente igual; miéntras que las comarcas de Luxemburgo, Lieja, Namur y Hainau, pertenecientes á la hoya del Meusa y de su afluente el Sambra, y las regadas por los riachuelos Geete y Dyle, afluentes del Escalda, son generalmente montañosas ó por lo ménos de suelo bastante accidentado.

El clima es notablemente frio y desapacible, y el país generalmente fértil, excepto del lado de Ambéres, en las márgenes del Escalda.

Mide el territorio belga en su totalidad superficiaria un área de 2,956,183 hectaras; 981 kilómetros de perímetro en sus fronteras con Francia, Alemania y Holanda y su litoral marítimo; 277 kilómetros en su mayor longitud, de Ostende (N.-O.) al límite del Luxemburgo (S.-E.), y 160 en su mayor anchura. El territorio está dividido en 9 provincias que son: Ambéres, Brabante, las dos Flándes, Hainau, Lieja, Limburgo, Luxemburgo y Namur.

Entre todas esas provincias la naturaleza ha establecido una demarcacion muy notable respecto de las condiciones del suelo. Así, en la region montañosa se encuentran inmensos depósitos carboníferos, ricas minas de hierro, cobre, plomo y otros metales, canteras de hermosos mármoles, espesos y graciosos bosques cubriendo las colinas y montañas, viñas que medran en el valle del Meusa, etc.; miéntras que en la faja marítima, mal defendida por sus barrancas arenosas, y en las llanuras de Flándes y Ambéres, florecen los trigos y las papas, la remolacha y el lúpulo, las plantas filamentosas y las oleaginosas, y reina en las ciudades la actividad del comercio, de las fábricas y de las artes. La topografía, pues, produce en Bélgica una gran variedad de industrias, explotaciones y productos, favoreciendo el progreso múltiple del país.

No hay quien no sepa que Bélgica es en Europa, por sus instituciones políticas, un modelo de liberalismo, así como por la práctica de esas instituciones un bello ejemplo de buen sentido y patriotismo. No faltan sinembargo algunas contradicciones en la organizacion belga, tales como la del fuerte censo de imposicion establecido respecto de los senadores elegibles, lo que no es aplicable á los diputados, y el contraste chocante que se nota entre la libertad absoluta acordada á la enseñanza y la que tienen los cultos, limitada esta por la ingerencia ilógica del Gobierno en la dotacion ó mantenimiento oficial de esos mismos cultos.

En realidad Bélgica es una nacion democrática, gobernada aparentemente por un rey-ciudadano y dirigida en realidad por el voto popular y la opinion pública. Es muy lisonjero ver que, asícomo el primer rey de esa jóven monarquía ha sabido acomodarse con entera lealtad á su deber de monarca constitucional, el pueblo entero, no obstante la lucha legal en que se agitan los partidos liberal y ultramontano, ha entrado de lleno desde el primer dia en la práctica del gobierno constitucional democrático, posee la plena conciencia de sus derechos y deberes, y manifiesta en todos los negocios una solidez de miras poco comun y un fondo admirable de buen sentido que no le ha faltado en ningún momento difícil. Libre en las manifestaciones de su opinion, influyente en Europa por la independencia de su prensa, considerado y estimado por la hospitalidad neutral que acuerda al proscrito y al pensamiento extranjero, y engrandeciéndose por medio del trabajo, el pueblo belga es digno de tanto mayor respeto cuanto mas visible es la pequeñez de su territorio.

El Parlamento belga es en Europa, despues del de Inglaterra (actualmente despues del de Italia tambien) el que manifiesta mejor la posesion de las prácticas parlamentarias. Allí ámbas cámaras tienen su orígen en el voto popular, si bien restringido este por un censo electoral que hace depender el derecho de la cuota de imposicion. Los consejos provinciales y municipales funcionan con independencia y hacen del régimen municipal una verdad palpable. El Gobierno ejecutivo, siempre fiscalizado y contenido ó impulsado por las Cámaras y la opinion, practica con sinceridad el régimen constitucional y se muestra en todo caso respetuoso hácia la ley, la libertad y la voluntad nacional. Cada dia las ideas ganan terreno en Bélgica en el sentido de la libertad, de la emancipacion de todos los esfuerzos legítimos y del ensanche de las instituciones democráticas. Así, es de esperar que la nacion belga subsistirá como un feliz ejemplo, como una escuela práctica de liberalismo, y que no muy tarde perfeccionará sus instituciones llevando á sus últimas consecuencias naturales la aplicacion de los principios que le han servido de punto de partida.

La poblacion belga carece de homogeneidad de raza, lengua y aun tradiciones, en parte, pero se halla en via de constante fusion, gracias á las condiciones del suelo, al estímulo de sus libres instituciones y á las grandes facilidades que ofrecen las vias de comunicacion. Alemana en las provincias de Luxemburgo y Limburgo, francesa en la region del Meusa, ó á lo mas franco-alemana, y semi-holandesa ó semi-germánica en Flándes y Ambéres, la poblacion conserva muy notables diferencias de tipo, dialecto y costumbres que parecen repartirla, como un ser mestizo, entre Francia, Alemania y Holanda. Así, en el sud-este prevalece el idioma ó dialecto wallon, mezcla de aleman, roman y frances; en Flándes predomina el holandes algo modificado; en Ambéres y su comarca se habla un dialecto bastante diferente, y en Brusélas, Namur y Mons tiene la superioridad la lengua francesa, que en definitiva es la del gobierno, la literatura, el comercio general, la prensa de primer órden y la sociedad elegante y mas culta.

La poblacion belga es la mas condensada y una de las que progresan mas rápidamente en Europa, El número total de habitantes, que en 1831 era de 3,785,864, habia subido en 1856 á 4.529,460, de los cuales unos 2,500,000 de raza flamenca y los demas de la wallona, con excepcion de muchos miles de extranjeros é isrealitas.

Hoy no baja de 4,600,000 el número total (católicos en las 19 vigésimas partes), con una densidad que, alcanzando á 262 individuos por kilómetro cuadrado en la Flándes oriental, con el mínimum de 44 en Luxemburgo, es, por término medio, en la nacion, de 154 habitantes por kilómetro cuadrado: densidad prodigiosa, sin igual en el mundo.

Si bajo ciertos aspectos la poblacion belga está felizmente dotada, hay en su seno un hecho deplorable que no puede ménos que serle seriamente funesto, si no se buscan remedios eficaces: hablo de la increíble abundancia de conventos y comunidades religiosas, muy arraigados en el país, en posesion de considerables riquezas v en gran parte apoderados de la enseñanza.

Si esos institutos, entre los cuales algunos son realmente benéficos, no interviniesen mas que en la religion, la enseñanza y la beneficencia, por mal que lo hiciesen, el daño no sería muy grave, puesto que la libertad comun podría corregirlo fácilmente. Pero esas corporaciones, mantenidas por la nacion, son la verdadera fuerza de un partido antinacional y reaccionario que pretende no solo explotar libremente al pueblo, sino tambien infeudarlo bajo el predominio de la corte pontificia De ahí la lucha ardiente y no poco apasionada de los partidos, y graves peligros para las instituciones liberales, que no cesarán sino el dia que el Estado, practicando rigidamente los principios, retire á los cultos toda proteccion pecuniaria, los emancipe realmente, y ponga freno á las exacciones y la inmovilizacion de las propiedades pertenecientes á los institutos á que me refiero.

En estos últimos años la prensa y los tribunales han evidenciado muchos y gravísimos escándalos en la conducta de esas comunidades, que se dicen depositarias de la fe, la piedad y la beneficencia, y encargadas de ganar almas para el cielo y enseñar al pueblo, sin perjuicio de atesorar grandes fortunas. Muchos actos de estafa y fraude, de seduccion y concupiscencia, de raptos y ocultacion de jóvenes inocentes (particularmente israelitas y protestantes) y especulaciones muy reprobables, así como fraudes políticos ó eleccionarios, han sido probados, á cargo de comunidades, frailes y misioneros, saliendo á luz en horribles procesos. La opinion se ha indignado con razón, y la gravedad del mal ha hecho pensar seriamente en los remedios.

Por lo que hace al carácter y tipo de la poblacion belga, ámbos varían, según las modificaciones que han sufrido las dos razas principales; pero en general se nota poco vigor de diferencias en los rasgos de las fisonomías, en las costumbres y en los caractéres, y en todas partes se ve siempre asomar un no sé qué de híbrido ó indeciso que indica el contacto de las razas vecinas. Sinembargo, nótase que en Flándes todo tiene un aspecto mas marcado, aunque poco atractivo, distinguiéndose las ciudades de Gante y Brujas, como la de Ambéres, por cierta expresion material y social bastante personal ó característica.

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Como base de comparacion de los progresos que hacen las sociedades europeas, la estadística belga es una de las mas interesantes. Sinembargo, debo limitarme á recordar, hechos muy generales, á fin de no fastidiar al lector con guarismos; sin dejar por eso de llamar particularmente la atencion de los pueblos colombianos hacia la industria belga, enorme por sus proporciones relativas, que es una de las mas estimables y populares de Europa, y cuyas relaciones convienen mucho al comercio colombiano.

La agricultura belga es vasta y muy variada, abrazando casi todos los productos principales de Europa, desde las viñas y el lúpulo hasta el tabaco, las moreras para la produccion de seda y las plantas oleaginosas, aparte de la considerable produccion de granos alimenticios, lino, cáñamo, etc., etc. Sin exageracion alguna se puede asegurar que en ningún país del mundo la tierra es tan bien cultivada ni produce tanto como en Bélgica, en proporcion á la extension superficiaria. Las crias de ganados, aunque estimables, son secundarias por su importancia relativa; pero la horticultura tiene en el país gran desarrollo y produce anualmente mas de 9 millones de francos Bélgica, sobre todo en las provincias flamencas, se distingue por la perfeccion de sus métodos de cultivo, irrigacion y abono. Es muy considerable allí el cultivo de la remolacha, que procura anualmente en azúcar un valor de mas de 80 millones de francos.

Casi es superfluo hablar de la minería belga, tan conocida por sus explotaciones de hulla y otros carbones, mineral de hierro, mármoles, piedras y otros minerales. Baste decir que la pequeña Bélgica es el país que ofrece mayor cantidad de combustible mineral, y á menor precio, en todo el continente, con mucha superioridad á los demas países que poseen minas. Esa explotacion da lugar naturalmente á un gran movimiento industrial y comercial, alimentando en Bélgica el trabajo de centenares de hornos, fraguas y herrerías en que la industria metalúrgica produce muy fuertes valores, consistentes en artículos de maquinaria, quincallería, etc., notablemente apreciados, y dando lugar á un prodigioso movimiento de trasportes.

Los demas ramos importantes de la industria belga son numerosos y de valiosa producion, tales como la fabricacion de azúcar y cerveza,—tejidos de lana, lino y algodon muy apreciables (sobre todo los paños, lanillas, encajes, alfombras y adamascados)—locomotivas, rieles, máquinas y aparatos para ferrocarriles, vapores, fábricas, etc.,—armas de varias clases y una multitud de artículos secundarios. Me reservo tratar, de las bellas artes, del comercio marítimo y de la pesca, al ocuparme de Ambéres y Ostende; pero haré notar desde ahora que la industria belga, no solo se manifiesta en el país con esplendor, sino que ejerce su benéfica influencia en otros países y aún continentes, enviando sus capitales, locomotivas y wagones, y sus inteligentes ingenieros y obreros, á extender las empresas de ferrocarriles que revolucionan el mundo.

Terminaré esta breve reseña haciendo notar que, despues de Inglaterra, no hay país en el mundo que tenga, relativamente á su territorio, una red tan completa de vias superiores de comunicacion, unas fluviales ó de canalizacion, otras férreas, y las demas simplemente carreteras. Todo el país está de tal modo cruzado por ferrocarriles en todas direcciones, y magníficas carreteras, generales y vecinales, que se enlazan de mil modos, que nada es mas fácil y sencillo que trasladarse en un dia, con comodidad y baratura, de un punto á otro cualquiera de Bélgica, ó en direccion al exterior. Allí los viajes son como paseos, y todo el mundo vive paseándose.

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