CAPITULO IX.

DEL RIN A LIEJA.

Trayecto entre Colonia y Aquisgram.—La ciudad de Carlomagno;—sus monumentos y curiosidades.—El Sud-este de Bélgica.

El ferrocarril que pone en comunicacion á Colonia con la ciudad belga de Lieja es uno de los mas interesantes de Europa, tanto por la gracia y variedad pintoresca de los paisajes que atraviesa, como por el gran mérito de las obras de arte—túneles, viaductos, zanjas y nivelaciones —que ha sido preciso ejecutar al traves de un país tan accidentado y que corresponde á dos hoyas hidrográficas distintas.

Despues de atravesar en las cercanías de Colonia una fértil llanura, sembrada de fábricas y casas campestres, la via penetra en el túnel de Konigsdorf, bajo un cordon de colinas montuosas que separan la hoya particular del Rin de la de su afluente el Erft; corta la hermosa llanura de Horrem, cuya rica vegetacion riegan las aguas de ese riachuelo, y en cuyo horizonte se destacan numerosos castillos de los nobles del país, y toca luego en Düren, ciudad industrial de mas de 8,000 habitantes, notable por sus fábricas de paños y papeles, pero sin gracia en sus contornos ni conjunto.

En breve el tren salva el pequeño rio Roer, afluente del Meusa, y el viajero puede admirar, aunque con la rapidez de una sucesion de vistas de cosmoramas, los graciosos paisajes que mas adelante se desarrollan en esa pintoresca comarca de la hoya del Meusa. Los túneles se repiten, el terreno se presenta mas onduloso en todas direcciones, se ven frecuentemente minas de hulla y coke en actividad, que aumentan el interes y la variedad de los paisajes, y al cabo de dos horas de trayecto el tren se detiene en la curiosa y cien veces histórica Aquisgram (ó Aix-la-Chapelle), la ciudad predilecta de Carlomagno, un tiempo la segunda capital del inmenso imperio de Occidente fundado por ese extraordinario monarca de la feudalidad.

El nombre de Aquisgram (en aleman Aachen) ha sido tan célebre en la historia de la época feudal como en la de la diplomacia, y aunque la memoria de los hechos mas importantes es casi vulgar en Europa, no estará de mas recordar aquí algunos episodios, puesto que ellos y dos ó tres monumentos constituyen, con las aguas minerales, muy frecuentadas, todo el interés de Aquisgram. Fué en la Civitas aquensis de los Romanos que, según algunos anticuarios ó cronistas, nació el inolvidable Carlomagno; esa fué su residencia mas querida, por motivos que la leyenda explica, y allí murió, en 814, ese gran fundador de un imperio continental, heredero de los Césares por derecho de conquista, héroe y legislador al mismo tiempo, organizador de la gran feudalidad, y autor de ese famoso pacto con el pontificado que, ligando la Iglesia y el Estado por el vinculo del interes, hizo á los papas reyes,—de la Iglesia una monarquía,—de la religion un despotismo,—de la autoridad real un derecho divino, y condenó á la humanidad á una lucha de cerca de once siglos que hoy se acerca á su término, gracias á la solucion preparada por la revolucion italiana.

Si en los tiempos de la feudalidad y del Imperio germánico Aquisgram fué la ciudad de la consagracion de los emperadores, y tuvo tan alto rango como ciudad-libre imperial, lugar de reunion de sínodos y dietas, en los tiempos modernos lo ha sido tambien de congresos diplomáticos que han ejercido considerable influencia sobre las modificaciones del derecho público europeo. Baste recordar que allí se firmó la célebre paz de 1668, relativa á la contienda de Luis XIV con España, respecto de los Países-Bajos; así como la paz todavía mas famosa, que puso término, en 1748, á la guerra de la sucesion de Austria. Fué tambien en Aquisgram que se firmó el tratado de 1818, importante por diversos motivos para la política europea.

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Aquisgram, gracias á los progresos de su activa fabricacion, principalmente de paños, máquinas y alfileres, ha sufrido muy saludables modificaciones en su estructura general, que le han hecho perder casi totalmente su antiguo aspecto. Hoy solo la preciosa Catedral, el Palacio municipal y uno ó dos monumentos mas, así como algunas callejuelas y casas de construccion antigua, recuerdan lo que fué Aquisgram. La ciudad se trasforma de tal manera que parece apénas, en parte, hallarse en construccion. Sus dos partes, antigua y moderna, están unidas, habiendo desaparecido las murallas que las separaban; la segunda va absorbiendo á la primera con sus hermosas y anchas calles, orilladas por edificios de planta elegante, y en todas partes se nota la actividad de la industria y del comercio. Por lo demas, la ciudad, situada en un terreno onduloso y rodeada de graciosas colinas, es en su conjunto pintoresca; y la influencia de viajeros que solicitan las aguas medicinales en que abunda Aquisgram aumenta el interes de la localidad durante los meses de verano.

El monumento mas interesante allí, bajo el punto de vista histórico, es el Palacio de la ciudad, sumamente curioso por su vieja fachada de estilo gótico y su torre semicircular, que hizo parte del antiguo palacio imperial, y notable en el interior por los magníficos frescos de su gran salon, las antigüedades que contiene y los recuerdos que hace evocar respecto de los sucesos memorables á que he aludido.

Pero bajo el punto de vista artístico la Catedral llama de preferencia la atencion, por ser, en algunas de sus partes, una de las mas bellas de Alemania, aunque desgraciadamente rodeada de edificios que la esconden en la parte inferior y le hacen perder su perspectiva por un lado. Si yo poseyera los conocimientos y el criterio artístico necesarios para juzgar con acierto del valor de los antiguos monumentos, me abstendría sinembargo de hacer la descripcion de la Capilla ó Catedral de Aquisgram, ya porque no quiero fastidiar al lector con descripciones de esta especie, ya porque en realidad el monumento á que me refiero es tan complicado en su contextura y tan contradictorio en sus pormenores que no se presta á ninguna apreciacion general. No he visto jamas una catedral de formas tan múltiples, divergentes é irregulares como la de Aquisgram, en cuyo conjunto contrastan y se chocan los mas diferentes estilos, desde el romano y bizantino hasta el rococó del tiempo de Luis XV, ostentándose tambien, como se ve en la nave principal y las dos capillas mas antiguas, todos los primores del arte gótico, tal como fué en el siglo XV, sobrecargado de admirables relieves y esculturas. La catedral de Aquisgram es, pues, una masa de construcciones en absurdo antagonismo y dislocacion evidente, cuyo mérito no aparece sino considerando separadamente sus partes mas antiguas, tales como la rotunda bizantina y la nave y las capillas góticas.

El interior de ese curioso monumento está lleno de reliquias muy preciosas, unas por su valor y mérito como joyas ú obras de arte, otras por su significacion histórica, y las mas notables por su relacion (verdadera ó supuesta) con la vida de Jesucristo. Así, puede decirse que los nombres de Jesus y Carlomagno resumen allí las mas venerables tradiciones. Al penetrar bajo aquellas bóvedas y rotundas el viajero va viendo á cada paso alguna evocacion del gran emperador europeo, ora en su modesta tumba, dos veces profanada por sus sucesores, ora en los numerosos muebles que sirvieron al Justiniano de la feudalidad.

Todo aquello es curioso, interesante para la crónica en mayor ó menor grado, pero impresiona poco el ánimo del hijo del Nuevo Mundo que, educado en la escuela todavía turbulenta de la democracia, no puede mirar con interes aquellas reliquias de los antiguos dominadores de Europa, grandes figuras de una civilizacion sepultada para siempre. Lo que sí hace detener las miradas de todo viajero que ha nutrido su alma con las consoladoras máximas del cristianismo, es el conjunto de reliquias, ricamente conservadas en admirables urnas, pertenecientes, según dicen, al fundador mismo de esa noble religion. No sé hasta qué punto merezca fé la autenticidad histórica de esas reliquias, que la crónica cuenta llegaron al poder de Carlomagno, unas de manos de Ivan, patriarca de Jerusalen, y otras (en 799 y 806) del patriarca Juan y de Aaroun-al-Raschid. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que esas reliquias son conservadas con gran veneracion, y que entre ellas figuran: los pañales de Jesus, cabellos de la Vírgen María, la sábana sobre la cual fué decapitado San Juan Bautista, muchos fragmentos de cuantos objetos sirvieron para el suplicio del Gólgota, y hasta la sangre de un santo y el prodigioso aceite que (afirman los eruditos sagrados) salió de entre la tumba de Santa Catarina, enterrada por los ángeles en el Monte Sinai.

De todas esas reliquias, algunas (telas que sirvieron á Jesus, la Vírgen y San Juan) componen una especie de aristocracia, que solo pueden mirar los ojos de testas coronadas, ó que no son exhibidas sino cada siete años. Las telas de seda en que están envueltos esos objetos, son distribuidas en pequeñísimos fragmentos á los que tienen la fortuna de concurrir oportunamente; y pasan por ser talismanes de gran provecho (?). Sospecho que tal distribucion debe de ser bastante productiva, á juzgar por la considerable renta que la sola vista de esas reliquias procura á la catedral. En Europa, donde se especula con todo, los reyes y príncipes cobran peaje sobre sus palacios y museos, como los obispos y canónigos en las puertas de las catedrales. Y no les falta á los últimos su razón de lógica, puesto que, si para entrar al cielo hay que pagar el pasaporte en la tierra, con igual motivo habrá de pagarse la entrada á las igleslas.

Tolerante como soy respecto de todas las creencias religiosas, con tal que sean inofensivas, respeto la veneracion que el vulgo muestra por las reliquias sagradas. Pero confieso que al visitar la catedral de Aquisgran no pude ménos que hacer ciertas reflexiones amargas. Decíame con tristeza, al ver las reliquias sagradas: «El clero católico-romano ha puesto siempre el mayor esmero en conservar intactos cuantos objetos pueden figurar como símbolos del cristianismo, al mismo tiempo que ha olvidado casi completamente, desde el siglo V, la sustancia, el espíritu, la mansedumbre y el desinteres de esa admirable religion. El símbolo se ha convertido en objeto de especulacion, y al lado de esas reliquias (verdaderas ó falsas) del Crucificado, reinan los testimonios de la idolatría y la iconolatría condenadas por el divino Maestro cuyos restos se veneran; se vende la exhibicion de lo que perteneció ú atormentó á quien todo lo dió á sus hermanos, hasta la vida; se ha proscrito en su nombre, con brutal violencia, á los que no creian lo mismo que los guardianes del templo; se ostenta el lujo deslumbrador del oro y de las pedrerías, ocultándose lo que recuerda la vida del proletario por excelencia; y aun se ha hecho de sus reliquias mismas una impía clasificacion aristocrática, en honor de los creyentes y no creyentes coronados. ¡Qué léjos está la humanidad todavía, al cabo de diez y ocho y medio siglos, de la práctica sincera y pura de los dogmas predicados por ese divino Redentor á quien se aparenta venerar en sus reliquias!»

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Aquisgran era la última ciudad de la Alemania del Rin que debíamos visitar en nuestra primera excursion. Mas tarde narraré mis impresiones respecto de Espira y otras ciudades que no he conocido sino en 1860 al recorrer la Alemania meridional, central y setentrional. La liberal, industriosa y progresista Bélgica, hija de la Revolucion, llamaba nuestra atencion como un país digno bajo todos aspectos de atento y cuidadoso estudio. Por desgracia, cuando se viene á Europa por algunos años, dejando la patria en el Nuevo Mundo, es imposible hacer verdaderos viajes de residencia. Si se quiere conocer el mayor número posible de pueblos, para poderlos comparar y deducir de su comparacion alguna enseñanza provechosa, es preciso contentarse con rápidas excursiones, hechas, por lo general, en ferrocarril ó á la vapor. Por eso mis narraciones se reducen modestamente á meras impresiones, que en todo caso reclaman la indulgencia del lector.

No me ha sido posible recorrer el sur y sud-oeste de Bélgica, que son con el sud-este las comarcas mas pintorescas del país, correspondientes á las hoyas del Meusa y su afluente el Sambra. De toda esa interesante region, donde se encuentran las grandes minas de carbon y hierro, muy graciosas y complicadas montañas, y las activas ciudades de Charleroi, Namur, Huy y Lieja, solo pudimos visitar la última, que es la metrópoli del Meusa central, y uno de los mas opulentos centros de actividad industrial en Bélgica. Reservo lo demas para mas tarde.

De Aquisgran á Lieja se recorre una de las mas interesantes vias férreas que se conocen en Europa, tan interesante por el encanto y la variedad de los paisajes como por el mérito de las obras de arte que muestran la insuperable habilidad de los Belgas para la construccion de ferrocarriles. Dos túneles cercanos á Aquisgran y el hermoso viaducto de Astenet, obra de muy considerable mérito, hacen notable el trayecto hasta Terlbesthal, ciudad pruso-rineana (la última en la vía) cuyos 12 ó 13,000 habitantes viven en la actividad de la industria. Inmediatamente despues la via penetra al territorio belga y se hunde en el tortuoso y lindísimo valle del Vesdra, riachuelo afluente del Meusa, cuyo estrecho cauce caracolea por en medio de un laberinto de colinas, montuosas unas, otras esmeradamente cultivadas, ó explotadas en sus ricos depósitos de carbon mineral y sus filones de hierro.

El tren se detiene un minuto al pié de la pobre Limburgo, pequeñísima ciudad que, demorando sobre la falda de una montaña casi desposeida de su nombre por Dolhain (villa inferior situada en el fondo del valle) parece estar lamentando sus perdidas y olvidadas glorias de antigua capital de un gran ducado. Muy cerca esta la ciudad de Verviers, la más importante localidad de la comarca, donde el viajero se detiene á presentar su pasaporte y hacer registrar su equipaje en la aduana. Verviers es una mediana ciudad de mas de 28,000 habitantes (ó de 40,000, si se incluye la poblacion de las localidades contiguas) de planta enteramente nueva, muy favorecida por el tráfico internacional y la proximidad de Spa (ciudad de aguas muy á la moda), asi como de Lieja y Aquisgran, y compuesta en su totalidad de fábricas, almacenes de depósito y habitaciones de fabricantes y obreros. La fabricacion de paños, hilos y tejidos de lana de muchas clases que se hace en Verviers tiene grandes proporciones, produciendo cerca de cien millones de francos anualmente. Sus paños y demas géneros de lana son principalmente consumidos en América y por el ejército belga, y puede decirse sin exageracion que Verviers es «la Leeds de los Belgas.» La ciudad adelanta muy visiblemente, y en ella misma se fabrican las máquinas necesarias para los hilados y tejidos. Considero útil recomendar especialmente á los hispano-colombianos esta parte de la interesantísima fabricacion belga, porque los productos de Verviers son muy adecuados para al consumo de las gentes de medianas comodidades, á causa de su solidez y bajo precio. Mucho celebraría yo que se comprendiese que el mercado belga es uno de los que mas convienen á los hispano-colombianos, respecto de un gran número de articules.

Despues de Verviers el interés de la vía está todo en la topografía y en las obras del ferrocarril, hasta llegar, en el valle del Meusa, á la populosa Lieja.

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