CAPITULO V.

EL PAIS FLAMENCO.

Idea general de Flándes.—La raza, la literatura y el arte flamencos. —Gante: su estructura y sus alderredores.—Monumentos é institutos civiles; el Beffroi y sus tradiciones.—Monumentos ó institutos religiosos; el Béguinage,—Objetos de arte; el Museo de pinturas; el Jardin botánico y el zoológico.

En el primer capítulo de esta parte de mi narracion he recordado al lector en breves palabras las diversas dominaciones á que estuvo sometido sucesivamente el país belga. Así, por lo que hace á Flándes en particular, solo añadiré que, habiendo formado en otro tiempo un solo cuerpo social y político, bajo el nombre de «condado de Flándes,» fué dividido á principios del último siglo en tres porciones: Flándes holandesa, que es actualmente la provincia llamada Flándes oriental; Flándes austríaca, ó sea la actual provincia occidental del mismo nombre; y Flándes francesa, que forma hoy el departamento del Norte en Francia.

Si geográfica é históricamente hablando el país flamenco de Bélgica se reduce á las dos provincias del Este y el Oeste, comprendidas entre la costa marítima, las fronteras francesa y holandesa y las provincias de Ambéres, el Brabante meridional y Hainau, en rigor la unidad etnológica es mas considerable, puesto que la raza flamenca no solo cuenta unos 790,000 individuos en la provincia oriental, 640,000 en la occidental y 440,000 en la de Ambéres, sino tambien un número respetable en el Brabante belga y otras provincias; alcanzando en su totalidad como 2,490,000 individuos que hablan la lengua y conservan las tradiciones de la nacionalidad flamenca.

Es evidente que de los dos grandes grupos que componen la nacion belga en lo principal (puesto que el grupo germánico es muy reducido relativamente), el flamenco es el que ha mostrado mas consistencia en su tipo moral, en la conservacion de sus costumbres y tradiciones, en la índole de sus instituciones municipales, y en su actividad industrial, agrícola y comercial. En el país flamenco todo tiene un sello característico, que se manifiesta igualmente en las fisonomías individuales, en la estructura de las ciudades y villas, en los monumentos é institutos religiosos, en la naturaleza de las industrias, en las bellas artes, en la lengua y en el sentimiento católico de la poblacion, generalmente adversa á las tendencias liberales que predominan en la poblacion francesa.

Gante, un tiempo capital del condado de Flándes, es el centro político y social de la provincia del Este, contando en su seno como 112,000 habitantes. La provincia, que es esencialmente agrícola y fabricante, posee algunos otros centros de poblaciones considerables, tales como San-Nicolas (con 22,000 hab.), Lokeren (con 17,200), Renaix (con 14,000) y Ecloo (con 9,500), localidades importantes por sus fábricas de tejidos de lino y otros objetos, ó por sus férias concurridas. En toda esa interesante provincia, como en la occidental, la agricultura ha alcanzado un alto grado de perfeccion, y sus productos son muy valiosos, particularmente en lino y cáñamo, destinados á la fabricacion, en remolachas, que alimentan á muchas fábricas de azúcar, granos oleaginosos, lúpulo, tabaco, cereales y papas.

Como toda la comarca es llana y carece de bosques generalmente, el país que se recorre yendo de Brusélas á Gante seria monótono y desapacible, si la agricultura no lo embelleciese con sus galas. No carecen de encanto esas llanuras casi enteramente niveladas, cubiertas de plantaciones de lino y trigos que ondean como lagos de verdura al soplo de las brisas, y salpicadas á trechos de grandes entables de remolachas ó papas, de pequeños tabacales, ó bien de grupos elegantes de plantas de lúpulo cuyos festones entrelazados y flotantes forman graciosos pabellones de un verde amarillento muy bonito. Ese conjunto de tintas variadísimas en la vegetacion, que hace contrastar el verde oscuro de los papales, el vivísimo de los tabacales y el pálido de las plantaciones de lúpulo y lino, con el matiz violeta de las remolachas y el algo confuso de las plantas oleaginosas; ese conjunto, digo, tiene su gracia particular, en el fondo del vasto horizonte donde se pierde la mirada al recorrer las provincias flamencas.

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He dicho al hablar de Brusélas que la literatura belga, en su parte francesa principalmente, se resiente, por su falta de carácter nacional, de la influencia que ejerce allí el cosmopolitismo de la prensa. En las provincias de poblacion flamenca sucede lo mismo, por causas diferentes, pero el fenómeno se manifiesta de otro modo. Allí se hacen los mayores esfuerzos por producir una especie de reaccion literaria ó de resurreccion de la lengua flamenca como instrumento literario, y hasta hora esos esfuerzos han sido de poca consecuencia. En Bélgica se halla el singular fenómeno del predominio oficial de una lengua, la francesa, que no es hablada sino por la minoría de los habitantes. En el norte y nor-oeste del país no se habla sino flamenco; en el este y sud-este se habla wallon, en el sur, frances; en otras provincias, el aleman algo corrompido. Pero aún reuniendo toda la poblacion no flamenca en un solo grupo, todavía es evidente su inferioridad numérica respecto de la que habla el idioma holandes. Y sinembargo, la lengua francesa le ha sido impuesta á todo el país como lengua oficial, obligatoria y exclusiva en los asuntos nacionales, y aun en muchos de carácter municipal.

Se comprende muy bien que esto haya contribuido mucho á enardecer la lucha de principios y tendencias que divide á los dos grandes partidos belgas. En efecto, el frances es allí la lengua de los liberales progresistas, como el flamenco es, en lo general, la lengua del partido conservador ó «católico»; y como algun idioma habia de prevalecer en el mundo oficial para evitar la anarquía, es natural que el partido dominante haya impuesto la suya, que es el órgano del liberalismo europeo derivado de la Reforma y la Revolucion francesa. Los Flamencos alegan contra ese predominio el ejemplo de Suiza, donde las tres lenguas principales coexisten bajo el pié de la igualdad perfecta, al ménos en el Parlamento. Pero los liberales replican que no siendo Bélgica una confederacion de Estados autónomos, no es aplicable aquel ejemplo.

Una circunstancia que contribuye mucho á apasionar la competencia de idiomas es el recuerdo de las dos últimas dominaciones extranjeras que pesaron sobre el país. Los liberales, por espíritu de independencia nacional, rechazan la lengua que les recuerda la dominacion holandesa de quince años; miéntras que los flamencos ó conservadores, animados del mismo espíritu, rechazan el idioma frances como el símbolo de la dominacion que Francia impuso al país desde fines del siglo pasado hasta 1814.

Ignoro si el idioma flamenco tiene sólidos elementos de vitalidad, y si él puede servir para reconstituir una literatura original y respetable en los tiempos actuales. Pero sí me parece evidente que la lengua francesa tiende á absorber todas las fuerzas intelectuales del pueblo belga, y gana terreno dia por dia; y creo tambien que los flamencos que han tenido la generosa aspiracion de reconstituir la literatura propia han tomado el peor camino posible, comprometiendo así el éxito de su empresa, á cuya cabeza se ha visto á escritores de talento tales como Enrique Conscience, Renier, Snieders, Dautzenberg, Van Duyse y otros que no carecen de valor. Esos escritores, en vez de servirse de su lengua para defender la libertad y el progreso, la han despopularizado, haciéndola servir de instrumento reaccionario, contra la corriente del siglo. De ese modo su labor era doble, pues debían resucitar al mismo tiempo el cadáver del derecho divino (ó del ultramontanismo) y el cuasi-cadáver de la muy modesta literatura flamenca. Es curioso notar que los periódicos y libros que se publican en lengua flamenca son, con rarísimas excepciones, retrógrados por sus tendencias. Una lengua que voluntariamente se pone al servicio de los muertos, de las causas perdidas, no puede ménos que sucumbir, como instrumento literario, corriendo la suerte del latin, porque toda lengua, siendo el instrumento de las ideas, no puede regenerarse si no representa tendencias é intereses de regeneracion.

Creo que poco mas ó ménos puede decirse lo mismo de las bellas artes que de la literatura flamenca, pero con esta diferencia: que en realidad la antigua literatura de Flándes tuvo muy poca importancia, miéntras que, al contrario, las bellas artes tuvieron muy notable influencia y renombre en Gante y Brujas, en términos de haber formado escuelas y producido numerosísimas obras magistrales en materia de pintura. Si los museos actuales atestiguan el alto grado de adelanto á que llegó la escuela flamenca en el arte de los Van Eyck y Memling, no son ménos preciosos los monumentos que en Gante y Brujas, como en Ambéres y Brusélas, indican los progresos que hicieron la arquitectura y la escultura; así como en los museos de antigüedades se ven las pruebas del perfeccionamento que alcanzaron otras artes, tales como el dorado, la cinceladura, la joyería, el bordado, etc.

Sinembargo, es preciso reconocer que, no obstante los laudables esfuerzos que hacen los artistas de hoy por mantener vivas las tradiciones de los Flamencos, están muy léjos de haber alcanzado grandes resultados. La regeneracion de las bellas artes corre y debe correr parejas con la de las ideas y las costumbres: y así como hoy no es posible reconstituir ninguna literatura con elementos gastados é ideas que han terminado su época, tampoco es dable producir la regeneracion artística, si el artista no busca sus inspiraciones en las necesidades, las creencias y las situaciones modernas. El arte que no entraña la revelacion característica de su época, no es el arte verdadero, si no una mala copia, una exhumacion infecunda,—reaccion impotente que lleva en sus tendencias mismas el gérmen de su ruina.

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Todo viajero que quiere darse cuenta del panorama de Gante y comprender un poco la complicadísima estructura de esa interesante ciudad (patria del funesto emperador Cárlos V de Alemania y rey de España) comienza por subir á lo mas alto del Beffroi, monumento curioso bajo todos aspectos, eminentemente histórico de Gante, y característico de casi todas las antiguas ciudades flamencas y holandesas, que lograron en otros tiempos hacerse otorgar por sus soberanos cartas de franquicias, privilegios y libertades. El Beffroy, edificio comenzado desde fines del siglo XII y situado en el centro mismo de la ciudad, es, por decirlo así, el símbolo histórico de las libertades municipales, las antiguas glorias, las cruentas luchas civiles y las viejas instituciones y costumbres de los ganteses. Era en virtud de privilegio real que los ciudadanos de Gante, enregimentados en corporaciones industriales, siempre celosos por sus libertades y monopolios, tenaces, indomables, arrojados y resueltos, mantenian su enorme torre municipal (el Beffroi) como un atalaya en constante vigilancia. Desde allí se observaban los movimientos del enemigo (el soberano) y las campanas de las torres convocaban á los ciudadanos á armarse y defenderse, cuando la libertad ó los privilegios estaban en peligro, ó á deliberar en las plazas públicas sobre los graves asuntos de interes común que se suscitaban.

Hoy la curiosa historia de la torre no es interesante sino por las tradiciones que hace evocar, puesto que la libertad ha dejado de ser un privilegio ó fuero de ciudades para convertirse en derecho popular, irrevocable y fundamental del órden político y social. El Beffroi es sinembargo muy curioso por su magnífico juego de 44 campanas, que forman sinfonía cada vez que el reló marca una medida del dia. La enorme torre mide hasta la tercera galería, donde están las campanas, 118 metros de altura y todavía la coronacion del edificio se eleva de allí unos 36 metros. El mecanismo de aquella gran orquesta de campanas, que agrada tanto á los ganteses, es muy curioso, y el viajero no puede ménos que examinarlo con entretenimiento, como un objeto característico.

Desde allí se contempla un panorama singularísimo, que no puede tener semejanza sino en Brujas, y hasta cierto punto en algunas ciudades holandesas. En derredor se dilatan en vastísimo horizonte las llanuras flamencas, tan interesantes por sus cultivos, sus canales y polders, ya que no por la topografía que es monótona. Donde quiera caseríos ó pequeñas localidades, casas de campo, cortijos y sementeras muy diversas; el Escalda y el Lys, que tienen su confluencia de un lado de la ciudad, surcan perezosamente las llanuras, difundiendo en todas partes, con sus aguas hábilmente aprovechadas, la vida y la riqueza,—ora alimentando los canales de irrigacion y los de activa navegacion, ora facilitando los trabajos de innumerables fábricas, manufacturas, ingenios y molinos. El juego de los dos rios, del canal de Brujas, del gran canal que conduce directamente al mar, de tantas acequias de irrigacion, y de los numerosos ferrocarriles y excelentes caminos carreteros que giran en todas direcciones, es sumamente interesante, y da mucha animacion al inmenso panorama de verdura que rodea á la gran ciudad flamenca.

Pero si se contrae la mirada á la masa irregular de la ciudad, ella se pierde en el extraño laberinto de tantas calles estrechas, tortuosas, extravagantes; de tanto canales que serpentean en el seno de la ciudad, cortándola en todas direcciones, enlazándose ó bifurcándose de cien modos; de un enjambre de monumentos, de casas antiquísimas, singulares en todo, ora mostrando sobre las calles y plazas sus curiosas fachadas, era alzándose en tortuosas hileras sobre los canales, en cuyas aguas fangosas hunden sus cimientos y sus gruesos muros. Por todas partes se ven edificios públicos que hacen recordar las glorias ó las tradiciones flamencas, ó que manifiestan los progresos modernos. Por todas partes tambien primorosos jardines y huertos, y fábricas de todas clases, que indican la índole de la ciudad bajo el punto de vista económico. Gante, en efecto, no solo mantiene relaciones de comercio muy considerables, sino que, ante todo, es el centro de una fuerte y muy valiosa fabricacion, consistente principalmente en tejidos de lino, algodon y seda y muchos artefactos importantes. Pero si Gante es bajo ese aspecto la Manchester de Bélgica, no es poco importante el cultivo que hace de hortalizas y flores. Sus jardines son afamados y proveen de plantas á los de muchas comarcas de Europa, en considerable cantidad.

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No me detendré en pormenores respecto de los interesantes monumentos civiles y religiosos de Gante, ni de sus institutos y establecimientos de diversas clases, porque una exposicion minuciosa exigiría muchas páginas que, de mi parte, serían necesariamente muy deficientes. Apénas mencionaré lo mas interesante, haciendo notar varios objetos que merecen particular atencion.

En clase de monumentos civiles son dignos de interes por varios motivos los palacios Municipal, de Justicia y de la Universidad, y la Casa de reclusion, que en su género es en Europa un magnífico modelo. El vasto palacio de la ciudad (Hôtel-de-Ville) es uno de los mas bellos monumentos de su clase en Bélgica y en el norte de Europa. Su parte interior nada tiene de notable, pero el exterior, grandioso por sus proporciones, es sumamente curioso por el contraste que ofrecen sus dos fachadas magníficas; la una enteramente gótica, pero del gótico florido y flamante del siglo XV,—extraordinaria por su ornamentacion; la otra de estilo italiano ó del Renacimiento, dividida en tres órdenes superpuestos de columnatas, dórico abajo, jónico en el medio y corintio en el superior.

El palacio de Justicia es notable por la majestad de su conjunto, corresponde al órden corintio, y es el mas moderno de los palacios de Gante. Aunque notable tambien por su conjunto, el palacio de la Universidad lo es mas por su excelente distribucion interior y la magnificencia de su rotunda Ademas de lo que corresponde especialmente á la Universidad y á varias escuelas anexas, el edificio contiene un buen museo de historia natural y algunas colecciones numismáticas y de antigüedades que no carecen de mérito.

Bajo el punto de vista social la casa de reclusion es sin duda el edificio mas interesante. Se halla hácia el vértice del gran triángulo irregular formado por la ciudad, y su terminacion data de 1825. La forma general de aquella penitenciaria tiene mucha analogía con la del Milbank de Lóndres, pues se compone de ocho cuerpos triangulares, tendidos como aspas, tocando en sus vértices á grandes patios ligados á otro central. El edificio puede contener hasta 2,600 reclusos, pero ordinariamente no se numeran sino unos 1,200, exclusivamente varones. La pena de muerte subsiste legalmente en Bélgica, pero es muy rara vez aplicada, gracias al progreso de las ideas y las costumbres y á la excelente organizacion de las penitenciarias. La de Gante, muy análoga á las de Suiza, es notable por el órden, la compostura y el aseo que reinan en ella. Los varios pisos de los ocho triángulos están aplicados de modo que los condenados á trabajos forzados á perpetuidad se hallan en la parte baja, enteramente separados de los reclusos ménos culpables. Los presos trabajan en comun, muy vigilados, en hilados, tejidos y otras operaciones, cuyos productos sirven para el vestuario del ejército; formándose con ciertas economías un fundo de capital para los reclusos. Es consolador observar que en todas partes el desarrollo de la libertad corre parejas con la mejora del régimen penitenciario, como se ve en los Estados de Norte-América, en Suiza, en Bélgica, en Báden y en la Gran Bretaña.

El clase de monumentos religiosos, Gante posee tres de mucho mérito, sea por su estructora ó estilo arquitectónico, sea por sus preciosidades interiores: tales son la catedral de San-Bavon y las Iglesias de San-Nicolas y San-Pedro. Cada una de ellas es un rico museo de pintura y escultura, donde se ostentan en todo su brillo las obras de la fecunda escuela flamenca, que ejerció tan poderosa influencia sobre el arte en el norte de Europa. Donde quiera primorosos pulpitos de maderay mármol, ricamente esculpidos, género de obras en que los Belgas han tenido gusto, originalidad y habilidad especiales. Donde quiera, en todas las iglesias, particularmente en San-Bavon (templo magnífico fundado en el siglo X y terminado en el XVI), una extraordinaria profusion de tumbas y monumentos de mármol muy notables, y sobre todo de obras maestras de pintura, en que revelaron su genio y habilidad los Van Eyck, Van der Meiren, de Causyer, De Crayer, Pourbus, Maes, Jonssens, Zegers, Roose, y tantos otros artistas flamencos de primer órden.

En materia de institutos religiosos hay en las ciudades flamencas un género sumamente original y curioso, que no se encuentra en ningún otro país: hablo de los Béguinages y las Beguinaes, palabras que no tienen traduccion literal en español, á no ser que se les dé la de Beaterios y Beatas, que no concuerda rigorosamente con el carácter de aquellos institutos. Los pueblos católicos del mediodía han tenido su símbolo de la ociosidad ascética en el convento y el monasterio; los protestantes los han abolido abiertamente como contrarios al interés social. Pero los católicos de Flándes, al ménos respecto de las mujeres, han apelado al beaterio como una transacion ó término medio entre el bullicio del mundo y los votos monásticos perpetuos, entre la completa ociosidad piadosa del claustro y cierta actividad en el ejercicio de la caridad y la enseñanza. Asícomo la Iglesia ha sido durante tantos siglos una potencia dentro del Estado, el Béguinage es una pequeña ciudad extranjera en el seno de la ciudad civil.

El de Gante se halla, como sus análogos de Bélgica, situado en una de las extremidades de la ciudad, equidistante casi de la antigua y la nueva ciudadela. Podría llamársele la ciudadela del ejército clerical. Confieso que no tenia idea de un objeto tan original como aquel. El Béguinage, completamente encerrado por altos muros que parecen fortificaciones, del lado de la ciudad, y por fosos ó canales del lado de las campiñas exteriores, abarca un área bastante considerable. Al penetrar por la portada principal nos hallamos en una inmensa plaza irregular, hacia la cual afluyen cinco ó seis calles, y en cuyo centro se levanta la mas considerable de las dos capillas ó iglesias del establecimiento. Todas las calles están formadas por hileras de casitas perfectamente iguales, ó al ménos muy semejantes, habitadas cada cual por una ó varias beatas ó beguinas. Las casitas son todas pintorescas, en número de 400, sin contar 18 salones comunes, y en cada una se ve escrito en la puerta el nombre de un Santo, probablemente el de la devocion de la beata habitadora. Regularmente hay como unas 700 beguinas en el establecimiento, y no bajan de 1,600 las de toda la Bélgica.

Las mujeres que allí viven en cuasi-comunidad no son sino cuasi-religiosas, puesto que no hacen sino cuasi-votos. En efecto, les es permitido salir á la ciudad, recibir visitas y tratar con el mundo, y aun dejar completamente el establecimiento, cuando gusten. El instituto parece tener por objetos principales la beneficencia, la piedad religiosa y la enseñanza de niñas. Sus trabajos ordinarios consisten en la fabricacion de encajes. Eran las cinco de la tarde cuando entramos á la iglesia principal, con la curiosidad de ver reunidas á las beguinas al cantar las vísperas. Poco á poco fueron llegando de todas sus habitaciones y arrodillándose conforme á cierto órden; todas vestidas con un sayon negro de sarga y una cofia blanca de forma particular, y provistas de enormes camándulas y de unos paños ó grandes servilletas de lino muy almidonadas y aplanchadas, que llevaban sobre el brazo izquierdo. Al entrar á la iglesia cada una desdoblaba su paño blanco, y con suma prontitud se lo acomodaba en la cabeza, atado con alfileres, dándole la forma extraña de una especie de cartucho horizontal. Despues comenzó el canto, y los himnos entonados por seiscientas ó mas voces femeninas de muy diversos tonos llenaron la iglesia y la plaza circunvecina de una armonía melancólica y singularísima que nos impresionó mucho.

Dos palabras mas para terminar este capítulo que se prolonga demasiado. El viajero no puede ménos que visitar con interes la Academia de bellas artes, á la cual asisten muchos centenares de alumnos. Sinembargo, el Museo de pinturas está muy léjos de corresponder á lo que uno se promete de él. No faltan obras de mérito, pero es muy rara la que puede llamarse magistral, toda vez que las iglesias contienen los mejores cuadros del país. En compensacion, y reservando para la descripcion de Brujas otros rasgos notables que le son comunes á Gante, los jardines de esta ciudad encantan al viajero. El Zoológico, muy nuevo todavía, pero ya bastante rico y hábilmente distribuido, hace honor á los ganteses; pero le es muy superior el Botánico, lleno de gracia y magnificencia en todo, inmensamente rico y mantenido con el mayor esmero y notable provecho para la ciencia y las artes agrícolas.

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