CAPITULO XVII.
BASILEA Y LA SUIZA.
La ciudad de Basilea; situacion y panorama.—El medio-canton: su historia, sus instituciones, su industria y condiciones sociales.—Monumentos de la ciudad, institutos y costumbres.—Observaciones comparativas respecto de la Confederacion.
Basilea (llamada en frances Bâle y en aleman Basel) hace un juego muy particular con Ginebra, con la cual tiene muchos puntos de analogía. Ambas demoran á orillas de uno de los dos grandes rios que constituyen las bases del sistema hidrográfico de Suiza; ámbas son como las puertas de la Confederacion abiertas sobre las fronteras de Francia, en las dos extremidades de la region surcada por las cadenas del Jura ó sus contrafuertes; ámbas obedecieron en un tiempo á la dominacion de obispos y del imperio franco-burguiñon; ámbas vivieron la vida mas agitada, se distinguieron por su ilustracion y su riqueza, manifiestan en sus monumentos é institutos un alto espíritu de progreso, han sido fieles á la reforma religiosa (á cuyo influjo deben sus mayores ventajas), y se hacen notar por su genio altamente industrial y comercial y las grandes riquezas de sus numerosos capitalistas.
Hablar de Basilea es lo mismo, en rigor, que hablar del medio-canton da Basilea-Ciudad, toda vez que su territorio está reducido al que ocupa la ciudad sobre las dos márgenes del Rin, y su término circunvecino de jurisdiccion, que en su mayor parte está enclavado en el territorio del gran-ducado de Báden. Precisamente ocupa el vértice del enorme ángulo que describe el Rin, cuya direccion general de oriente á poniente desde Constanza hasta Basilea (que es la region central del gran rio) cambia allí repentinamente, torciendo en línea casi recta hácia el norte. El bajo Rin comienza, pues, en Basilea, y es allí que se halla el extremo superior de su gran navegacion, que mantiene tan valiosos cambios entre Suiza, Francia, los Países Bajos, los Estados occidentales de Alemania y otras naciones. La situacion de Basilea es, pues, sumamente feliz bajo el punto de vista comercial, y su panorama, aunque muy diferente de los de otras ciudades suizas, interesa al viajero y abunda en bellos pormenores artificiales. Sus fortificaciones, que en un tiempo la estrechaban, han desaparecido casi completamente para abrir campo á nuevos edificios, fábricas, almacenes y jardines, y á los rieles y trenes de los ferrocarriles.
Basilea, como casi todas las ciudades del principio de nuestra era y particularmente de la edad feudal, nació al derredor de un castillo fuerte (el de Basilia) en el curso del siglo V…. Su notable prosperidad data del siglo X, bajo la autoridad mixta de una serie de obispos. Pasando de la jurisdiccion suprema del reino de Borgoña á la del imperio germánico, vivió durante siglos en lucha constante contra los obispos y sus aliados los nobles, forcejando por asegurar su libertad y sacudir la dominacion eclesiástica. Su entrada á la Confederacion suiza (en 1501) y la adopcion de la reforma religiosa, la pusieron en posesion de su autonomía, agrandada con adquisiciones hechas en el territorio de Liesthal ó la Campaña, y el de la márgen derecha del Rin. Pero á su turno la burgosía ó clase media de ciudadanos dominó como privilegiada, oprimiendo á los paisanos, hasta que la revolucion francesa, en 1798, y luego el «Acto de mediacion», fundaron la igualdad democrática, La lucha sangrienta de 1833 redujo á Basilea á sus proporciones actuales, quedando el primitivo Canton dividido en dos entidades políticas independientas.
Basilea-Ciudad no se ha quedado atras de ningún canton progresista en materia de instituciones. Estas son liberales y hospitalarias; aseguran todas las garantías que puede necesitar un pueblo para ser lire y civilizado, y hacen de la democracia sincera la base fundamental de ese pequeño Estado que, siendo tan insignificante por su territorio y reducido á solo 41,300 habitantes, ejerce sinembargo una influencia muy considerable sobre toda la Confederacion y ocupa una posicion de primer órden entre las plazas industriales y comerciales del Rin.
Si las líneas de ferrocarriles que la ligan con el interior de Suiza y de Francia y con las comarcas alemanas y francesas del Rin, le dan á Basilea tan considerable movimiento, su industria propia y de concentracion y sus institutos de crédito y especulacion variada multiplican la animacion de la ciudad. Ademas de la actividad fabril que los capitales de Basilea alimentan en Basilea-Campaña y las comarcas vecinas, la ciudad misma es una vasta manufactura cuyos productos son de valor considerable, particularmente en cintas, hilados y tejidos de seda y algodon. Acaso algunos de los lectores pensarán que muchas de mis indicaciones acerca de la industria suiza son inoportunas en un libro de impresiones de viaje que puede parecer de carácter principalmente literario. Debo decir, sinembargo, que, así como ninguno de mis viajes ó excursiones ha sido asunto de diversion para mí, pues mi objeto principal ha sido el de adquirir conocimientos útiles, del mismo modo mis incorrectos apuntamientos no tienen por objeto entretener á mis lectores hispano-colombianos, sino hacerles, en la medida de mis fuerzas, un servicio provechoso. Estoy bien convencido de que en Hispano-Colombia se sufre un error al creer generalmente que solo Inglaterra y Francia, y en parte la Alemania del Norte, merecen grande atencion, como elementos de la gran masa de cambios ó especulaciones que subsisten y se van desarrollando entra el mundo europeo y nuestras jóvenes repúblicas. Hay en Europa dos pequeños Estados muy estimables en todos sentidos á cuyo comercio prestamos poca atencion (involuntariamente, sin duda) los Hispano-colombianos,—Estados que pueden ofrecernos mil ventajas, mediante un sistema de especulaciones directas, y cuyo trato nos conviene aun bajo el punto de vista político-internacional: tales son Bélgica y Suiza, cuyos productos tienen la triple ventaja de la solidez, la baratura y el buen gusto. Oportunamente haré resaltar esta verdad en cuanto á Bélgica; por ahora debo decir, con absoluta conviccion, en lo que respecta á Suiza, que si sus excelentes vinos del Rin y sus afluentes, sus relojes é instrumentos de Ginebra y Neuchâtel, sus tejidos delicados y elegantes de San-Gall, ó muy populares de Zuric, Basilea y otras ciudades, así como otra multitud de productos, fuesen suficientemente conocidos en Hispano-Colombia, se ganaría mucho con establecer relaciones directas, pues los mercados suizos no solo ofrecen productos buenos y baratos, y sus negociantes se distinguen por su probidad y puntualidad, sino que tambien los Hispano-colombianos tendrían un buen campo donde colocar ventajosamente mucha parte de sus metales preciosos, su algodon, su tabaco (que en Suiza no está sujeto á ningún monopolio) y otros muchos productos del continente Colombiano.
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Si la situacion de Basilea, ciudad tan célebre por su famoso Concilio, que duró allí diez y seis años haciendo oposicion al pontificado y estableciendo graves precedentes en la Iglesia romana, es notable por su industria, su comercio y sus instituciones liberales, no lo es ménos por los rasgos particulares de sus costumbres y la multitud de establecimientos públicos que le dan el rango de una ciudad muy civilizada. Allí todo parece indicar una constante preocupacion con los intereses públicos,—el celo esmerado con que se ha cuidado de erigir monumentos sólidos á la instruccion, la beneficiencia, la economía popular, etc. La Universidad de Basilea alcanzó gran celebridad en Europa en otros tiempos, y hoy es todavía un instituto muy digno de estimacion. Las escuelas son numerosas y excelentes; y se consagra mucha atencion á las bibliotecas, los museos y las colecciones públicas. El edificio llamado Museo es un espléndido palacio digno de una extensa capital, y en él se hallan reunidos: una hermosa biblioteca con 52,000 volúmenes y mas de 4,000 manuscritos (algunos de gran valor); una abundante galería de pinturas, rica sobre todo en excelentes cuadros de Holbein; colecciones estimables de medallas y antigüedades; un museo de historia natural completo, y de mineralogía y otros ramos; y todo eso sin perjuicio de importantes colecciones particulares, de un bonito jardin botánico y otros institutos importantes.
En cuanto á los monumentos antiguos de la ciudad el único bien digno de atencion es la Catedral, edificio de orígen bizantino y reconstruido según el estilo gótico del siglo XI. Esta circunstancia, que produce el contraste de dos estilos entre algunas partes del monumento, el color rojo de su mampostería, su bella situacion sobre una colina dominando el Rin, y algunas curiosidades interiores, así como las tradiciones que estas evocan, dan á la Catedral interes considerable, no obstante la ausencia total de esas obras artísticas de adorno que la sencillez y el espiritualismo del culto protestante excluyen de los templos cristianos.
El viajero no puede ménos que notar en Basilea ciertos rasgos característicos de las costumbres, que solo se encuentran en las localidades pertenecientes á razas germánicas. Donde quiera, en nuestras excursiones por Alemania, Holanda y la Bélgica flamenca, hemos encontrado un cierto espejito, símbolo original de curiosidad recatada, que en Basilea se muestra en todas las ventanas. Las mujeres asoman rarísima vez la cara al balcon ó la ventana, sea por recato de raza ó tradicion, sea por motivos de secta religiosa, ó acaso por gazmoñería huraña; pero como no por vivir encerradas y evitar las miradas indiscretas del que pasa por la calle dejan de ser mujeres, y por lo mismo curiosas, han inventado desde tiempos antiguos el consabido espejo, adherido a la ventana en el exterior, sobre un gancho que permite darle la situacion é inclinacion que se quiera. De ese modo la imágen de todos los que pasan por la calle y entran á las tiendas se reproduce delante de la curiosa, escondida detras de su ventana y ocupada en su labor ó su lectura, sin que nadie pueda escrutar el interior con indiscretas miradas, ni aun se aperciba de que su fisonomía ó sus actos están llamando la atencion arriba. La misma operacion se reproduce en todos los pisos de cada casa, que presentan interminables hileras de espejos giratorios; y no pocas llevan su curiosidad hasta duplicar el aparato en sus alcobas para tener la imágen completa de lo que pasa en la calle, lo que equivale para su curiosidad á aquello de mascar á dos carrillos.
La pulcritud de las casas y calles de Basilea, como de todo mobiliario, es admirable. Se diría que allí vive una colonia de Holandeses, eternamente ocupada en las faenas del cepillo, la esponja y la brocha. Causa admiracion el extraordinario aseo de las casas en su interior y exterior, de las calles, los muelles y todos los edificios y lugares públicos; y es tal el prestigio de esa pulcritud que aun las casas mas viejas, pintadas con esmero y lustrosas, parecen acabadas de edificar. No pocos viajeros se rien de esos y otros rasgos curiosos; por mi parte diré que todo eso me encanta, porque la pulcritud es, en mi concepto, la prueba material del sentimiento de la dignidad y de la pureza moral, ó del candor de las costumbres ó las inclinaciones de una persona ó de una sociedad. En todos mis viajes he tenido ocasion de observar, sin excepcion, que los hechos jamas dejan de corresponder rigorosamente á la buena impresion de simpatía que causa á primera vista una ciudad aseada, ó al disgusto invencible que inspira una localidad sucia, pestilente y empolvada, como hay tantas en los países católicos de Europa.
No hay quien visite á Basilea que no sienta su curiosidad muy picada por la chistosa tradicion de una costumbre muy original que hubo en la ciudad hasta fines del último siglo: la de tener todos los relojes públicos adelantados una hora, en prueba de gratitud, dicen, por un hecho análogo y casual que en otro tiempo salvó a la ciudad de un gran peligro. Confieso que la especie, aunque singular, no me pareció tan extravagante, considerada filosóficamente. Entre relojes desarreglados, preferiré siempre los adelantados á los atrasados, porque, despues de todo, con los primeros se vive mas apriesa y se trabaja mas en la via del progreso. Ya querría yo que adelantaran su reloj, siquiera un minuto por año, muchos hombres, partidos políticos, religiosos y económicos, y aun gobiernos y Estados, que no solo lo usan atrasado sino hasta parado, porque no tienen valor para darle cuerda ni aceite (ideas) para hacerlo andar.
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En Basilea terminaba nuestra rápida excursion en Suiza, que debíamos continuar por la region del bajo Rin. Habíamos omitido visitar unos pocos cantones, ya porque carecen de interés particular, ya porque debian mas tarde, según nuestro plan, servir á nuestro itinerario respecto de Italia, del lado de la alta Lombardía. Pero los que habíamos recorrido, sobre ser los mas importantes, nos parecian suficientes para juzgar por comparacion del estado general de Suiza en la gran mayoría de los Estados confederados. Así, para terminar esta parte de mi segunda serie de observaciones de viajes, el lector me permitirá hacer el resúmen de los hechos generales mas importantes, del cual se podrán deducir consecuencias útiles y aplicables en mucho á nuestros pueblos hispano-colombianos. Veámos primero en qué órden se hallan los 22 cantones (de los cuales están subdivididos los marcados con asteriscos) por razón de su rango federal ó de admision, su extension territorial, su masa de poblacion y sus razas y religiones.
———————————————————————————————————- | CANTONES | O d | E | O d | CIFRA | RAZAS | RELIGION | | | r e | x | r e | de | principales | dominante | | | d | t | d | poblacion | [27] | | | | e s | e | e p | en | | | | | n u | n | n o | 1860 | | | | | | s | b | | | | | | a | i | l | | | | | | d | o | a | | | | | | m | n | c | | | | | | i | | i | | | | | | s | t | o | | | | | | i | e | n | | | | | | o | r | | | | | | | n | r | | | | | | | | i | | | | | | | | t | | | | | | | | o | | | | | | | | r | | | | | | | | i | | | | | | | | a | | | | | | | | l | | | | | | | | | | | | | ———————————————————————————————————- |Urí | 1º| 11| 22| 14,761| Alemana |Catª-romana| |Schwyz | 2º| 16| 17| 45,593| id. | id. | |Unterwalden*| 3º| 13| 20|[28] 24,960| id. | id. | |Lucerna | 4º| 9º| 7º| 130,965| id. | id. | |Zuric | 5º| 7º| 2º| 267,611| id. | Evangélica| |Zug | 6º| 22| 21| 19,667| id. |Catª-romana| |Glaris | 7º| 17| 19| 33,459| id. |Evangélica | |Berna | 8º| 1º| 1º| 468,515| id. | id. | |Solera | 9º| 15| 15| 69,527| id. |Catª-romana| |Friburgo | 10| 8º| 8º| 105,970| Francesa | id. | |Basilea* | 11| 18| 9º|[29] 93,024| Alemana |Evangélica | |Schaffhousen| 12| 20| 18| 35,616| id. | id. | |Appenzel* | 13| 19| 16|[30] 60,624| id. | id. | |San-Gall | 14| 6º| 5º| 181,091| id. |Catª-romana| |Grisones | 15| 2º| 10| 91,877| Italianas |Evangélica | |Argovia | 16| 10| 4º| 191,600| Alemana | id. | |Turgovia | 17| 12| 12| 90,347| id. | id. | |Tesino | 18| 5º| 6º| 131,396| Italiana |Catª-romana| |Vaud | 19| 4º| 3º| 213,606| Francesa |Evangélica | |Valles | 20| 3º| 11| 90,880| id. |Catª-romana| |Neuchâtel | 21| 14| 13| 87,847| id. |Evangélica | |Ginebra | 22| 21| 14| 83,345| id. | id. | ———————————————————————————————————- [27] No incluyo aquí la raza judáica, porque está disemeninada en casi todos los cantones, en proporciones muy reducidas ó insignificantes.
[28] Obwalden, 13,399; Nidwalden, 11,561.
[29] Basilea-Ciudad, 41, 251, Basilea-Campaña, 51, 773.
[30] Exterior, 48,604; Interior, 12,020.
Ahora, si se atiende á la proporcion en que se encuentran las razas y las religiones, tendremos los siguientes resultados generales: