ESCENA SEXTA.
Dichos y un ÁNGEL.
ÁNGEL.—¡Atrás, ángeles malditos
De la cólera del Cielo!
¡Volved el rápido vuelo
A la mansión del dolor!
¡Huíd, si del vivo rayo
Teméis el fúnebre brillo,
¡Huye, ó arcángel traidor!
(Huyen los diablos.)
Y tú, niño fiel, despierta.
(Se despierta.)
Ven aquí; soy el enviado
Del Cielo que te ha librado
Del pérfido Satanás:
Ya la Vírgen de Antipolo
Las aguas, surca del río;
Salúdala en canto pío,
Pues siempre su hijo serás.
Ella te libró piadosa,
De las garras del Averno;
Sé de Ella el hijo más tierno,
Pues trae la dicha en pos....
Ya tus compañeros llegan,
Adiós, pues; volveré al Cielo.
¡Adiós, Leónido, adiós!
(Desaparece.)
LEÓNIDO,—Adiós, hermosa criatura
Que veniste á socorrerme,
Guarda que vela, si duerme
El niño el sueño infantil.