ESCENA ÚLTIMA.

(LEÓNIDO y los NIÑOS. La VÍRGEN pasa el rio momentos antes de concluir el recitado.)

CÁNDIDO.—¡Ah! ¡Leónido! Te buscamos;

He aquí la Vírgen María:

¿Sientes la dulce armonía

Que se oye entre cantos mil?

LEÓNIDO.—¡Oh, si, amigo! La percibo;

La miro también venir...

¡Oh! ¡qué secreta alegría

Yo siento dentro de mí!

Unamos nuestros acentos

En este día feliz.

Saludemos á la Vírgen...

¿Qué decís, amigos?

TODOS.—Sí.

(Aparece la Virgen con luz de magnesio o electrica.)

CORO FINAL.

¡Salve Rosa pura

Reina de la mar!

¡Salve! Blanca Estrella,

Fiel Iris de Paz...

Antipolo,

Por tí sólo

Fama y renombre tendrá.

De los males,

Los mortales

Tu imágen nos librará;

Tu cariño,

Al fiel niño

Le guarda siempre del mal;

Noche y día,

Tu le guías

En la senda terrenal.