XVIII.

¡Hace cuarenta años!

¿Se han vuelto a ver Alejo i Mercedes?

Jamas...

¿Se han olvidado?

Nunca...

Las crónicas refieren que el español desapareció desde aquellos momentos. Hai quien asegura que realizó su negocio, que partió a Valparaiso, i se embarcó, no se sabe para dónde.

¿Tendria miedo al patíbulo?

Mercedes le vió desaparecer, pero temió una acechanza. Creia verle llegar todos los dias.

Talvez por eso no dió la cita prometida.

I Alejo, ¿por qué no volvió a ver a Mercedes?

¿Cuáles fueron las reflexiones que le hicieron dominar su pasion?

Talvez, la misma fuerza de voluntad, que empleó para conservar pura a Mercedes, le sirvió para apartarse de ella para siempre.

Pero él mismo se sorprendió muchas veces al rededor de la casita misteriosa, sin saber cómo.

Las puertas permanecian cerradas, siempre cerradas, como en la época en que Alejo viera aquel cadáver en el pórtico de la cárcel...

Mercedes se habituó al aislamiento. El se acostumbró a no turbar su encierro. Los triunfos de escuela, i talvez puede decirse, nuevos amores distrajeron el alma del estudiante.

Pasado el tiempo, Alejo miró todo aquello como una novela.

UNA HIJA.
ANÉCDOTA DEDICADA A LA DISTINGUIDA SEÑORA DOÑA
MARTINA BARROS DE ORREGO.