ESCENA II.
DON GARCÍA, TRISTÁN.
García.
¡Cielos! ¿qué felicidad,
amor, qué ventura es esta?
¿Ves, Tristán, cómo llamó
la más hermosa el cochero
a Lucrecia, a quien yo quiero?
Que es cierto que quien me habló
es la que el papel envía.
Tristán.
Evidente presunción.
García.
Que la otra ¿qué ocasión
para escribirme tenía?
Tristán.
Y a todo mal suceder,
presto de dudas saldrás;
que esta noche la podrás
en el habla conocer.
García.
Y que no me engañe es cierto,
según dejó en mi sentido
impreso el dulce sonido
de la voz con que me ha muerto.