ESCENA XI.
DON JUAN, que encuentra a ISABEL al salir.—JACINTA.
Juan.
¿Puedo hablar a tu señora?
Isabel.
Sólo un momento ha de ser;
que de salir a comer
mi señor don Sancho es hora.
(Vase.)
Juan.
Ya, Jacinta, que te pierdo,
ya que yo me pierdo, ya...
Jacinta.
¿Estás loco?
Juan.
¿Quién podrá
estar con tus cosas cuerdo?
Jacinta.
Repórtate y habla paso:
que está en la cuadra mi tío.
Juan.
Cuando a cenar vas al río.
¿cómo haces dél poco caso?
Jacinta.
¿Qué dices? ¿Estás en tí?
Juan.
Cuando para trasnochar
con otro tienes lugar,
tienes tío para mí.
Jacinta.
¿Trasnochar con otro? Advierte
que aunque eso fuese verdad,
era mucha libertad
hablarme a mí desa suerte;
cuanto más que es desvarío
de tu loca fantasía.
Juan.
Ya sé que fué don García
el de la fiesta del río;
ya los fuegos que a tu coche,
Jacinta, la salva hicieron;
ya las antorchas que dieron
sol al Soto a media noche;
ya los cuatro aparadores
con vajillas variadas,
las cuatro tiendas pobladas
de instrumentos y cantores.
Todo lo sé, y sé que el día
le halló, enemiga, en el río.
Dí agora que es desvarío
de mi loca fantasía.
Dí agora que es libertad
el tratarte desta suerte,
cuando obligan a ofenderte
mi agravio y tu liviandad.
Jacinta.
¡Plega a Dios!...
Juan.
Deja invenciones;
calla, no me digas nada;
que en ofensa averiguada
no sirven satisfacciones.
Ya, falsa, ya sé mi daño;
no niegues que te he perdido;
tu mudanza me ha ofendido,
no me ofende el desengaño.
Y aunque niegues lo que oí,
lo que ví confesarás:
que hoy lo que negando estás,
en sus mismos ojos ví.
¿Y su padre? ¿Qué quería
agora aquí? ¿Qué te dijo?
¿De noche estás con el hijo,
y con el padre de día?
Yo lo ví; ya mi esperanza
en vano engañar dispones;
ya sé que tus dilaciones
son hijas de tu mudanza.
Mas, cruel, ¡viven los cielos,
que no has de vivir contenta!
Abrásete, pues revienta
este volcán de mis celos.
El que me hace desdichado,
te pierda, pues yo te pierdo.
Jacinta.
¿Tú eres cuerdo?
Juan.
¿Cómo cuerdo,
amante y desesperado?
Jacinta.
Vuelve, escucha: que si vale
la verdad, presto verás
cuán mal informado estás.
Juan.
Vóyme; que tu tío sale.
Jacinta.
No sale. Escucha; que fío
satisfacerte.
Juan.
Es en vano,
si aquí no me das la mano.
Jacinta.
¿La mano? Sale mi tío.