UNA CONSULTA.

La faz entre el velo oculta,

Entró en mi despacho ayer

Temblorosa una mujer,

Para hacerme esta consulta:

—Busqué labor; no me dieron;

Limosna, y no conseguí,

Y cuando á casa volví,

Mis hijos pan me pidieron.

Presa de horror y de afán,

Desde mi propia cocina

Con un gancho, á una vecina

Conseguí robarle un pan.

Nada comimos ayer,

Y hoy lo mismo aconteciera,

Si al robo no recurriera.

Pregunto: ¿lo debo hacer?

La escuché petrificado;

Pan y dinero le dí,

Y por respuesta añadí:

—Que conteste otro abogado.