XVII.
¡Ah! el Señor está contigo y su poder te hace invencible, exclamó con acento de envidia Zahra: tú salvarias á Fayzuly, si Fayzuly no estuviese condenada.
—¡Condenada Fayzuly, la hurí de mi alma! exclamó con desesperacion el príncipe.
—Mira, le dijo Zahra.