XVIII.
Desapareció el desierto sombrío.
Apareció un oloroso bosquecillo á la márgen de un trasparente lago.
La luna llena inundaba la tierra y el firmamento con una luz dulce y lánguida.
Entre la espesura apareció una forma blanca y hechicera, apoyada en una forma negra y horrible.
Salieron de la penumbra producida por la enramada, y los iluminó de lleno la luz de la luna.
La forma blanca era la hurí Fayzuly, resplandeciente de hermosura.
La forma negra un genio horroroso; una especie de macho cabrío humano.
Fayzuly sonreia de una manera lúbrica al genio, como una vil ramera.
Aben-al-Malek cerró los ojos para no ver, y oró con toda su alma por Fayzuly; pero no sintió envidia por la felicidad del genio.