CAPITULO XX
Como fue convertido en rana y lo que le sucedio de allí.
Gallo.—Yo ahogado á la verdad no me pesó, por dejar tanto trabajo y mala compañia que me llevaba. Plugo á Dios que me dieron por complida la penitencia por las deudas de Epulon é fuí convertido allí en rana.
Micillo.—Cuentame ¡oh Pitágoras! qué vida hacias cuando eras rana.
Gallo.—Muy buena, porque luego hice amistad con todos los géneros de peces que alli andaban é todos me trataban bien; mi comer era de las ovas del rio, é salida á la orilla saltando y holgando con mis compañeras pasciamos unas yerbecitas delicadas é tiernas que eran buenas para nuestro comer; no teníamos fortuna, ni fuego ni tempestad ni otro género de acaescimiento que nos perjudicase. Pasado ansi algun tiempo...