PARTE PRIMERA

LOS BASTARDOS DE ALONSO ONCENO

La familia del hombre no dura más que un día: el soplo de Dios la dispersa como el humo; apenas conoce el hijo al padre, el hermano a la hermana. La encina ve germinar sus bellotas en torno suyo: ¡no sucede así con los hijos de los hombres!

(Chateaubriand, Renato.)