EL INGLÉS TODAVÍA PREPONDERANTE

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Marcel Grangier, director de la sección francesa de los servicios lingüísticos centrales de la Administración Federal Suiza, destaca en enero de 1999: "La supremacía del inglés no es nefasta en sí, en la medida en que resulta de realidades esencialmente estadísticas (más PC por habitante, más locutores de este idioma, etc.). La respuesta adecuada no es 'luchar contra el inglés' y tampoco basta con lamentarse, sino que hace falta multiplicar los sitios web en otros idiomas. Cabe añadir que en calidad de servicio de traducción, también preconizamos el plurilingüismo en los sitios web mismos. La multiplicación de los idiomas presentes en el internet es inevitable, y sólo puede hacerse en beneficio de los intercambios multiculturales."

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El inglés sigue siendo preponderante y las cosas no están por cambiar muy pronto. Con o sin razón, mucha gente deplora la hegemonía del inglés en el internet. Al principio era imprescindible, ya que el internet nació en los Estados Unidos y se desarrolló primero en Norteamérica antes de extenderse al mundo entero. En 1997, ya se observa que muchos idiomas están representados. Su presencia depende del dinamismo de cada comunidad lingüística.

En diciembre de 1997, Tim Berners-Lee, inventor de la web, declara a Pierre Ruetschi, periodista de La Tribune de Genève, un diario suizo: "¿Por qué las personas de habla francesa no ponen más información en la web? ¿Acaso piensan que nadie quiere consultarla en línea, que su cultura no tiene nada que ofrecer? Es una locura: por supuesto que la oferta es inmensa." Este reto se lleva a cabo en los años siguientes.

Profesor en tecnologías de la comunicación en la Webster University de Ginebra (Suiza), Henk Slettenhaar insiste en la necesidad de sitios web bilingües, en su idioma original y en inglés. Escribe en diciembre de 1998: "Las comunidades locales presentes en la web deberían utilizar antes de todo su propio idioma para difundir información. Si desean presentar esta información a la comunidad mundial, esta información deberá ser disponible también en inglés. Pienso que los sitios web bilingües son verdaderamente necesarios. (…) Pero estoy encantado de que ahora existan tantos documentos disponibles en su lengua original. Prefiero – y con mucho – leer el original con cierta dificultad antes que una traducción mediocre."

Henk añade en agosto de 1999: "A mi parecer, existen dos tipos de búsquedas en la web. En el primer caso, se trata de una búsqueda global en el campo de los negocios y de la información. Para llevarla a cabo, el idioma es primero el inglés, con versiones locales si es necesario. El segundo tipo de búsqueda concierne información local de toda clase en los lugares más remotos. Si la información se dirige a una etnia o a un grupo lingüístico, debe aparecer primero en el idioma de dicha etnia o de dicho grupo, con quizás un resumen en inglés."

Alain Bron, consultor en sistemas de información y escritor, explica en noviembre de 1999: "Se seguirán usando lenguas diferentes, y eso por mucho tiempo, tanto mejor para el derecho a la diferencia. El riesgo es por supuesto la invasión de una lengua en perjuicio de otras, y por lo tanto la nivelación cultural en detrimento de las otras. Pienso que poco a poco van a crearse servicios en línea para paliar esta dificultad. Al principio, algunos traductores podrán traducir y comentar textos a petición de los usuarios, y sobre todo los sitios más frecuentados invertirán en versiones en lenguas diversas, como lo hace la industria audiovisual."

Philippe Loubière, traductor literario francés, denuncia por su parte la preponderancia del inglés que se ha apoderado de la red. Explica en marzo de 2001: "Todo lo que puede contribuir a la diversidad lingüística, tanto en la web como en otros ámbitos, es indispensable para la supervivencia de la libertad de pensamiento. No exagero en absoluto: el hombre moderno se juega en ello la supervivencia. Ahora bien, yo soy muy pesimista respecto a esta evolución. Los anglosajones suelen escribir a todo el mundo en inglés sin ningún escrúpulo. La inmensa mayoría de los franceses comprueba con una indiferencia total cómo el inglés macarrónico de los comerciales y de los publicistas va sustituyendo poco a poco su propio idioma, y el resto del mundo ha dado por perfectamente admitida la hegemonía lingüística de los anglosajones porque no tiene más perspectivas sino servir a esos ricos y poderosos dueños. La única solución consistiría en recurrir a legislaciones internacionales lo suficientemente restrictivas como para obligar a los gobiernos nacionales a respetar y a hacer respetar la lengua nacional en sus propios países (el francés en Francia, el rumano en Rumanía, etc.), y eso en todos los campos, y no sólo en internet. Pero no hay que hacerse ilusiones…"

Richard Chotin, profesor en la Escuela Superior de Negocios (ESA: École Supérieure des Affaires) de Lille (Francia), recuerda con razón que la supremacía del inglés sustituyó a la del francés. "El problema es político e ideológico, explica en septiembre de 2000. Es el problema del 'imperialismo' de la lengua inglesa que emana del imperialismo norteamericano. De hecho basta con recordar el 'imperialismo' de la lengua francesa a lo largo de los siglos 18 y 19 para comprender por qué se les da tan mal a los estudiantes franceses aprender idiomas. Al no tener que esforzarse para hacerse entender, uno no se esmera, y son los demás los que tienen que hacer esfuerzos."

Bakayoko Bourahima, bibliotecario en la Escuela Nacional Superior de Estadística y de Economía Aplicada (ENSEA: Ecole Nationale Supérieure de Statistique et d’Économie Appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil), escribe en julio de 2000: "Para nosotros, africanos de habla francesa, la imposición del inglés en el internet representa para las masas una doble desventaja para acceder a los recursos de la red. Primero por culpa del problema de alfabetización que aún dista mucho de estar resuelto y que el internet enfatizará mucho más; luego se plantea el problema del dominio de una segunda lengua extranjera y de su adecuación al entorno cultural. En suma, si no se hace multilingüe, el internet nos impondrá una segunda colonización lingüística con todas las limitaciones que esto supone. Y esto no deja de ser un gran problema porque a nuestros sistemas educativos ya les cuesta mucho trabajo optimizar sus prestaciones debido al uso del francés como lengua de instrucción básica, según dicen algunos peritos. Por lo tanto cada vez se evoca más la posibilidad de recurrir a las lenguas vernáculas para la instrucción básica, para 'desenclavar' el colegio en África e implicarlo lo mejor posible en la valorización de los recursos humanos. ¿Cómo proceder? En mi opinión no cabe la posibilidad para nosotros de hacer prevalecer cualquier clase de excepción cultural en la red, pues esto sería una reacción absolutamente gregaria. Entonces es preciso que los diferentes bloques lingüísticos se impliquen mucho para promover su propio acceso a la red, sin olvidar sus especificidades internas."

Guy Antoine, creador de Windows on Haiti, un sitio web de referencia sobre la cultura haitiana, cree en la necesidad del inglés como lengua común. Escribe en noviembre de 1999: "Por razones prácticas, el inglés seguirá dominando la red. No pienso que sea una cosa mala, a pesar de los sentimientos regionales que se oponen a eso, porque necesitamos una lengua común que permita favorecer la comunicación a nivel internacional. Dicho esto, no comparto la idea pesimista según la cual las otras lenguas solamente tendrían que someterse a la lengua dominante. Al contrario. Primero porque el internet puede reunir información útil para las lenguas minoritarias, que de otra manera correrían el riesgo de desaparecer sin dejar rastro. Además, en mi opinión, el internet incita a la gente a aprender las lenguas asociadas a las culturas que les interesan. Estas personas se dan cuenta rápidamente que la lengua de un pueblo constituye un elemento fundamental de su cultura.

Por este hecho, no les tengo mucha confianza a los instrumentos de traducción automática que, aunque traduzcan las palabras y expresiones, no pueden traducir el alma de un pueblo. ¿Qué son los haitianos, por ejemplo, sin el 'Kreyòl' (el criollo, para los no iniciados), una lengua que se desarrolló y que permitió unir entre ellas a varias tribus africanas desplazadas a Haití durante el periodo de la esclavitud? Esta lengua representa de la manera más palpable la unión de nuestro pueblo. Sin embargo es sobre todo una lengua hablada y no escrita. En mi opinión la situación irá cambiando gracias a la red, más que con cualquier otro medio tradicional de difusión de una lengua.

En el sitio web Windows on Haiti, la lengua principal es el inglés, pero también hay un foro de discusión animado en 'Kreyól'. Existen también documentos sobre Haití en francés y en criollo antiguo colonial, y estoy dispuesto a publicar otros documentos en español y en otras lenguas. No propongo traducciones, pero el plurilingüismo es palpable en mi sitio, y me parece que esto no tardará en convertirse cada vez más en una norma en la red."

Tarde o temprano, ¿acabará correspondiendo la proporción de idiomas en la red con su repartición en el planeta? Nada parece menos cierto a la hora de la fractura digital entre ricos y pobres, entre zonas rurales y zonas urbanas, entre regiones favorecidas y regiones desfavorecidas, entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, entre países desarrollados y países en desarrollo.

Según Zina Tucsnak, ingeniera de estudios en el Laboratorio ATILF (Analyse et Traitement Informatique de la Langue Française - Análisis y Procesamiento Informático de la Lengua francesa), entrevistada en octubre de 2000, "la mejor opción sería la aplicación de una ley por la cual se atribuyera una 'cuota' a cada idioma. Pero ¿no será acaso una utopía pedir la aplicación de una ley como ésta en una sociedad de consumo como la nuestra?"

En la misma fecha, Emmanuel Barthe, documentalista jurídico, expresa una opinión contraria: "Señales recientes dejan pensar que basta con dejar las lenguas tal y como están actualmente en la web. Efectivamente, los idiomas – aparte del inglés – se desarrollan gracias a la multiplicación de sitios web nacionales que se dirigen específicamente a públicos nacionales, a fin de atraerlos hacia el internet. Basta con observar cuánto se han multiplicado las lenguas disponibles en las interfaces de los buscadores generalistas."

Olivier Gainon, creador de CyLibris, una editorial literaria electrónica, escribe en diciembre de 2000: "Me parece muy importante que los futuros protocolos permitan transmitir perfectamente muchos idiomas (…). Si se consigue esto, lo demás se derivará de ello: la representación de los idiomas se hará en función del número de personas conectadas, y al fin y al cabo habrá que contemplar la idea de usar buscadores multilingües."

Pierre Magnenat, responsable del servicio "gestión y previsión" del centro de informática en la Universidad de Lausana (Suiza), escribe en octubre de 2000: "La única solución que veo sería un esfuerzo mundial importante para desarrollar traductores automáticos. Creo que ningún incentivo o cuota bastaría para impedir la dominación total del inglés. Este esfuerzo podría - y debería - estar iniciado al nivel de los estados, y tener recursos suficientes para llegar a un buen resultado."