MUÑOZ GAMERO

Este chileno ilustre, hoy casi olvidado por sus mismos compatriotas, merece figurar en este galería como uno de los hombres que honran á su raza. Era oficial de la marina chilena desde 1836, y prestó buenos servicios en las campañas navales que sostuvo Chile por entonces. En 1838, desempeñaba ya el mando interino de la corbeta Janequeo.

No hemos podido averiguar la fecha en que nació ni el lugar preciso de su nacimiento; solo sabemos con referencia á personas que le conocieron y nos merecen crédito absoluto, que Benjamín Gamero—así se le llamaba—era todavía muy joven hacia el año 1840; pero estudioso, formal y de gallarda presencia, distinguiéndose por su afición al estudio de las lenguas vivas.

En 1842 fué ascendido Gamero á teniente de primera clase, y en el mismo año se le comisionó por su gobierno para navegar y practicar estudios en la marina británica. Embarcó primero en la corbeta de guerra Carysfort, como oficial agregado, y luego se le confió el mando de la goleta Victoria, distinción que los ingleses no suelen otorgar á oficiales extranjeros.

Al cabo de dos años se incorporó á la marina chilena, mereciendo que el oficial inglés comandante de la Carysfort lo recomendara con encomio certificando que «el teniente Benjamín Muñoz Gamero, por su celo y su pericia náutica, se hallaba á la altura de los oficiales ingleses más acreditados».

En 1844 obtuvo el mando del Magallanes, desempeñándolo con acierto. En 1845 ascendió á capitán de corbeta, pasando á mandar la Janequeo que ya había mandado anteriormente por interinidad.

Pero estas alternativas, las vicisitudes de su carrera en los primeros años, los servicios comunes y corrientes que prestó en la naciente armada de su país, no merecerían ni recordación si él no se hubiera distinguido en otros servicios más distinguidos y en comisiones extraordinarias, que desempeñó con singular pericia hasta su trágica muerte.

El gobierno de Chile, que conocía las sobresalientes condiciones y la capacidad del capitán Gamero, le comisionó para explorar con algunos auxiliares la región austral de la República. En efecto, reconoció prolijamente los ríos y lagos de aquella importantísima región, entonces mal conocida, especialmente el Llanquihue y el Coyuhué. Estos trabajos hidrográficos eran de una dificultad inmensa por la falta de recursos, pues aquellas comarcas estaban enteramente desiertas y necesitaban los exploradores abrirse paso á machete, llevarlo todo consigo, trazar sendas practicables talando ó chapeando ellos mismos, sin hablar de las innumerables privaciones y sus naturales consecuencias. De todos modos, la ciencia debe mucho á aquellos exploradores capitaneados por Gamero, que llenaron su misión venciendo todas las dificultades. El Diario de la expedición contiene interesantes noticias y preciosos datos geográficos, topográficos, físicos y geológicos.

Ascendido Gamero á capitán de fragata en 1850, fué nombrado gobernador de la colonia de Magallanes. No bien hubo tomado posesión de su destino, se dedicó al estudio de la lengua indígena y empezó á formar un diccionario patagónico.

Desgraciadamente no pudo concluírlo, pues al frente de la colonia le sorprendió el desenlace de su laboriosa y útil existencia.

El 21 de noviembre de 1851 fué reducido á prisión por las fuerzas que estaban á sus órdenes, las cuales se sublevaron incitadas por el teniente de artillería Cambiaso que se puso al frente de la sublevación. El gobernador Gamero fué bien tratado al principio; pero habiéndose escapado con el capellán Acuña, tuvieron ambos que soportar mil riesgos y privaciones. Arrastrados por un temporal á una isla de la Tierra del Fuego, tuvieron que batirse con los insulares; hasta que que viéndose hostilizados por un gran número de salvajes fueguinos, se vieron obligados á tornar al continente. Desembarcaron en una pequeña caleta que se llama Agua Fresca, donde no tardaron en ser descubiertos por los emisarios, agentes y espías del traidor Cambiaso. Tardaron muchos días en ser cogidos, porque se internaron en los montes; pero algunos hombres armados que desde Punta-Arenas habían salido en su persecución, lograron darles alcance y capturarlos sin resistencia cuando hacía una semana que los infelices prófugos no se alimentaban más que con mariscos y hierbas. Aquella misma noche fueron pasados por las armas Gamero y el padre Acuña; sus cadáveres fueron quemados.—El asesino Cambiaso fué fusilado á su vez, en Valparaíso, en 1852.

El Diccionario náutico, obra de Gamero, es una prueba de la aplicación de este benemérito y malogrado marino, mártir del deber.