FÁBULA XII.

LA SERPIENTE PITON.

Porque despues que la humedad y el calor se atemperáron, concibiéron todas las cosas, puesto que no tienen otro principio que estas dos qualidades; y aunque el fuego sea contrario al agua, sin embargo el fuego, mezclado con el vapor húmedo, cria todas las cosas, y esta encontrada concordia es muy á propósito para la generacion. Calentada la tierra, que estaba cenagosa con el reciente diluvio, con los ardores del sol, produxo innumerables especies: á muchas restituyó su antigua figura, y crió asimismo nuevos monstruos. Á tí tambien te crió contra su voluntad, disforme Piton, que aterrabas á los nuevos pueblos: serpiente nunca vista, ¡quán grande espacio de monte ocupabas! Apolo,[51] Dios insigne por el arco, y que jamas habia usado de tales armas sino contra los gamos y cabras monteses, quitó la vida á esta espantosa serpiente, acribillándola á flechazos, despues de haber gastado casi todas las saetas que llevaba en su aljaba, haciéndola vomitar por ellas el negro veneno.

(17) La Serpiente Piton muerta
á flechazos por Apolo.

Y porque la antigüedad no pudiese borrar la memoria de un hecho tan admirable, instituyó con célebre certámen los sagrados juegos Pitios, así llamados por el nombre de la serpiente muerta. Qualquiera jóven que vencia en ellos, en la lucha, en la carrera ó en el carro, llevaba una corona de hojas de encina, porque entónces aun no habia laurel, y el mismo Febo adornaba sus sienes con las hojas de qualquier árbol.