FÁBULA IX.

PERSÉO SE CASA CON ANDRÓMEDA.

Dió luego la mano á Andrómeda, como recompensa de su hazaña, sin pretender dote alguno en este enlace. El himeneo y el amor hacen preparar las nupciales teas: quémase abundancia de perfumes: cuelgan las casas de floridas guirnaldas, y por todas partes resuenan las canciones[73] acompañadas de flautas, liras y clarines, como señales ciertas del general alborozo. Las puertas del real palacio abiertas dan paso libre á sus riquísimas estancias, y los Proceres de la Corte asisten al convite regio, preparado con la mayor magnificencia. Acabado el banquete, se veian sumamente regocijados los ánimos de todos con la generosidad del vino, y Perséo procura instruirse en las costumbres y ceremonias de la nacion:[74] á lo que despues de haber satisfecho Lincides completamente: „ruégote, muy valeroso Perséo, le dixo, que nos refieras qué fortaleza te valió y qué arte te ayudó para cortar á Medusa la cabeza, poblada de víboras en vez de cabellos.”

„Hay, le responde, al pie del frio Atlante un lugar cercado de fuertes muros, en cuyo interior vivian las dos hermanas Forciadas, quienes veian alternativamente con el auxîlio de un solo ojo; quando la una fue á prestársele á la otra, yo alargué la mano con mucha sutileza, y me apoderé de él. Dueño así del primer paso, caminé por sendas extraviadas, por fragosos montes y peñascos, hasta llegar al palacio de las Górgonas. Á cada paso hallaba en los campos y caminos estatuas de hombres y de fieras, que Medusa habia transformado en piedras con su vista. Yo entonces, por preservarme de igual riesgo, miré su horrenda figura en la imágen que los rayos de la luz retrataban en mi escudo; y quando se habia apoderado el sueño de ella y de las víboras que la servian de cabellos, separé de un golpe la cabeza de su cuello, y de su sangre se formó el ligero Pegaso, y otro hermano suyo, llamado Crisaor.” Contó tambien los demas peligros que habia corrido en su largo viage: los mares y tierras que habia visto debaxo de sí quando surcaba los ayres: los astros á que se habia acercado con su vuelo; acabando su relacion quando menos lo esperaban. Pero uno de los Proceres que le oian, le preguntó, ¿por qué sola Medusa, entre las Górgonas sus hermanas, tenia víboras interpoladas con los cabellos? Á que respondió Perséo: „Pues me preguntas una cosa digna de contarse, has de saber que fue hermosa con tanto extremo, que la requirieron de amores mil jóvenes apasionados; pero sin embargo de ser bella nada tenia mas perfecto que el cabello. Así al menos lo aseguran quantos la vieron. Cuentan tambien que Neptuno, el Soberano del mar, enamorado de su hermosura, profanó con ella el templo de Minerva; y que horrorizada esta Diosa, se cubrió el recatado semblante con su egida, pero por no dexar impune su culpa, convirtió en víboras los cabellos de la Górgona; y que desde entonces, para aterrar á sus enemigos, las lleva esculpidas en su escudo.”